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lunes, 21 de noviembre de 2016

Las mascotas y el duelo

A lo largo de mi vida profesional y personal, me he encontrado con distintos grados de dolor y sufrimiento por la muerte de una mascota.

Para algunas personas, la muerte de su animal, ha supuesto un verdadero trauma, un desgarro y angustia que les ha costado o está costando mucho esfuerzo superar. 

Por otro lado, he visto a personas que aún amando a sus animales, y siendo estos uno más en su familia, viven su marcha con aceptación a pesar del dolor y la tristeza. 

Hace dos años, una persona de mi entorno más cercano, perdió a su perro, mezcla de labrador y golden retrevier. Habían permanecido juntos once largos años, siendo compañeros inseparables. Recibí una carta muy bonita en la que comunicaba que su amigo más fiel había fallecido tras una larga enfermedad muy dolorosa. Viendo que su perro estaba sufriendo muchísimo y no había ningún remedio ni medicación que evitara el dolor, había tomado la decisión más complicada, la de llevarle al veterinario para que dejara de sufrir.

Comentaba que antes de hacerlo, habló con el perro y le contó lo que iba a hacer. Le explicó los motivos y el porqué de la decisión. Explicaba que sintió que su amigo le había entendido, decía que apenas podía moverse y levantó su pata para apoyarla en él dando así su bendición. 

Esta persona, tenía el corazón roto. Acudió al veterinario al día siguiente, y acompañó a su amigo hasta el último momento de su vida.

En la carta agradecía a su amigo todos los buenos momentos que habían vivido juntos, todo lo que había aprendido de él y lo mucho que le había ayudado a superar y vivir momentos complicados de su vida. Le daba las gracias por todos los años de compañía mutua, de amor y cariño, de apoyo incondicional. 

Todavía sigue estando de duelo por su perro y de momento, no quiere volver a tener otro animal.

Hace unos días, otra persona muy cercana a mí, dormía a su gato, habían pasado juntos más de diecisiete años. Al igual que hizo antes con el padre de este gato, permaneció junto a él, mientras le administraban una inyección. Contaba que a pesar del dolor, era parte de su familia y como tal, le acompañó en el tránsito a su muerte.

Se puede llegar a querer mucho a un animal, tanto que su muerte afecta, marca, duele y también conlleva pasar por un proceso de duelo.

Los animales forman parte de nuestra vida, nos acompañan, aman incondicionalmente. El sentir su ausencia, su marcha, el hueco que dejan es normal. Es una señal de que hemos querido y sido correspondidos.

Las mascotas forman parte de nuestras vidas, son nuestra familia.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.



domingo, 30 de octubre de 2016

Recordando a nuestros seres queridos fallecidos

Son fechas especiales para todos aquellos que han perdido a un ser querido. Todos los días recordamos a quiénes han fallecido. Les añoramos, hablamos, contamos nuestra vida, echamos de menos e incluso podemos sentirles junto a nosotros.

Aunque sabemos que siempre están junto a nosotros y nos acompañan allá donde vayamos y hagamos, a veces necesitamos ir al cementerio o al lugar donde aventamos o depositamos sus cenizas. Creemos que allí, podemos sentir su presencia más cerca, ya que nos resulta más fácil contarles cómo nos va la vida, qué hemos hecho, qué cambios y novedades han ocurrido tras su marcha. Podemos decirles cuánto les queremos y les echamos de menos.

Son días en que los sentimientos y emociones pueden estar más a flor de piel. Días de homenajes, de evocaciones y recuerdos, de nostalgia y añoranza, de encuentros y reencuentros, de silencio o de compartir anécdotas con amigos y familiares.

No existe una manera especial de recordarles. Todo es válido y correcto. Desde ir a llevarles flores, cocinar su comida favorita, escribirles una carta, charlar con ellos, cantar su canción, pasear por donde solían hacerlo, encender una vela...

¿Habéis pensando hacer algo especial el día de Difuntos y de Todos los Santos? ¿Cómo vais a vivirlo?


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es el autor. 

jueves, 6 de octubre de 2016

Reflexiones de otoño

Hace una semana entramos en una nueva estación, la de otoño en el hemisferio norte y primavera en el hemisferio sur.

Todas las estaciones tienen su encanto, son especiales. Cada una de ellas tiene su energía, luz y color. 

Me encanta la luz del sol en esta época, tiñe de color dorado todo lo que toca, consiguiendo que se mezclen los destellos rojizos, ocres, dorados, amarillos y verdes de las hojas de los árboles.

Es una época que invita al recogimiento, a la reflexión, a mirar hacia dentro, al interior. Sólo con observar la naturaleza vemos cómo va cambiando, transformándose. De la frescura y verdor de la primavera pasamos al dorado, a la caída de las hojas.

La energía del otoño, me resulta acogedora, tan dorada, luminosa, llena de color y de matices. No tiene la fuerza impetuosa de la primavera, sin embargo, tiene la calidez que da el paso del tiempo, de la madurez.

Me gusta adaptar la energía de cada estación a mi vida, uniéndome así a los ciclos de la naturaleza. El otoño, es una época que aparentemente tiene un ritmo más lento. Me lleva a profundizar con mayor detenimiento en qué momento me encuentro, invitándome a reflexionar sobre mis planes, ideas y proyectos; qué debo trabajar, madurar, soltar, eliminar, pulir, mejorar.

Si tenéis la oportunidad de ir a un bosque, estar en un jardín, os animo a que meditéis junto a un árbol, observando su transformación, viendo cómo el perder las hojas da lugar a que nazcan nuevos brotes, donde la pérdida se convierte en vida y crecimiento. 

Nosotros experimentamos lo mismo, las pérdidas, rupturas y crisis, son oportunidades para poder revisar nuestros cimientos, nuestros pensamientos, creencias, ideas, sentimientos, ayudándonos a tener una nueva visión sobre nosotros mismos. Podemos ser más fuertes, crecer y evolucionar, para ello podemos soltar todo aquello que lastra, entorpece, debilita. Podemos ser como las hojas de los árboles, donde su caída da paso a una nueva vida


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 3 de junio de 2016

Enric Benito, su ponencia en Vía Encuentro, Palma de Mallorca 2015

Aprovechando que estamos a las puertas del fin de semana, quiero compartir un vídeo maravilloso, que trata sobre humanizar el proceso a morir. Se que es largo, dura una hora y diez minutos. Merece la pena, escuchar las palabras,  llenas de sabiduría y amor sobre el enfoque y la visión de la muerte, la vida, el aprendizaje, la compasión, y el acompañamiento a los enfermos terminales durante el tránsito a la muerte. Ciencia y espiritualidad van de la mano, son complementarias. 

El título, Humanizar el proceso de morir, es la ponencia que el doctor Enric Benito realizó el junio del año pasado en Palma de Mallorca, en las jornadas que organizó por la Asociación ViaManos.

La charla está orientada al personal sanitario, sus palabras sencillas y lo que explica, aunque no os sonará a nuevo, ayudan a reflexionar sobre la vida y la muerte. La mirada está puesta en la persona, en la "biografía" que todos somos. 

Enric Benito, la trayectoria profesional de este humanista es larga; oncólogo, consultor senior de Grupo de Espiritualidad de Secpal (Sociedad Española de Cuidados Paliativos), coordinador del programa de Cuidados Paliativos de las Islas Baleares, escritor, profesor. Añadiría, que posee un gran sentido del humor, cercanía, sabiduría y mucho amor.



 


Espero que os guste.

martes, 10 de mayo de 2016

La partida del padre de Myrian

Quiero compartir con todos, este correo que recibí desde Argentina, y lo envió Myrian. Su padre murió de cáncer y todo su proceso fue muy rápido. 

Creo que las vivencias de Myrian, pueden ayudar a otras personas que han pasado, o están viendo una situación similar.

Myrian: (...) Hace poco más de dos meses, el 21 de febrero pasado, mi Papá falleció de cáncer de hígado. Se enfermó y se fue en un mes...todo pasó tan rápido que hay momentos en que quiero creer que todo es un sueño y voy a verlo nuevamente entrar por la puerta con su sonrisa al llegar de su trabajo. Soy católica y creo que mi papa se fue al Cielo. Siento que su Alma se fue a la Luz. Hace unos días, tratando de encontrar explicaciones y consuelo tal vez...me encontré con tu blog y leí que los seres queridos fallecidos nos acompañan a superar su muerte y eso me hizo muy bien... La experiencia de la muerte de mi Papa me ha hecho tener una fe mas fuerte y reforzar mi idea de la vida en el mas allá... 

Mi papa fue cuidado por nosotros,su familia hasta último momento... y toda esta experiencia me cambio la vida y la forma en como veo la vida y la muerte...

Mi papa entro en coma hepático un día antes de morir y esa ultima noche yo me quede con el mientras mi mama y mis hermanos descansaban... Pase la mayor parte de esa noche a su lado, rezando y diciéndole cuanto lo amo... llore mucho y le dije que podía irse en paz, que nosotros íbamos a estar bien... le pude decir Gracias por ser mi papa y por la vida que compartimos juntos... En un momento yo sostenía su mano y el la apretó fuertemente cuando le dije que iba a cuidar de mi mama!!! Yo sentí que mi papa me escuchaba y reacciono! Leí en tu blog que las personas en coma escuchan y ahora se que es así a pesar que los médicos digan que no!

En un determinado momento mi hermana me dijo que me recostara un rato y yo antes de retirarme de la habitación, le susurre a mi papa y le dije que si se iba, me avisara por favor... me quede dormida por primera vez en esa noche y de pronto me desperté como si alguien me hubiese llamado... fui a la habitación y mi papa se acababa de ir... lo sentí....el me aviso... Es así Maria Eugenia? O es mi imaginación? Antes de morir, sus ojos celestes se habían vuelto turquesa y tenia una mirada llena de paz .... eso fue muy fuerte para mi ...Era su alma que se reflejaba?? Estaba viendo a sus seres queridos tal vez???

Desde entonces, yo he sentido su presencia, su olor... una mariposa que se acerca insistentemente.... plumas que aparecen de la nada... un aroma característico de el.... Es mi papa verdad?

Quiero agradecerte porque en tus palabras he podido encontrar consuelo y paz y he podido sentir que mi papa esta!!! 

Hay momentos en que lo extranio mucho!!! Le digo que lo Amo y que espero que este feliz!!!

Gracias Maria Eugenia porque leerte me ayuda a responder preguntas que me hago todo el tiempo!!!

Mi papa se llama Mario y en esta vida fue un gran hombre...tenia 78 anios y seguía trabajando porque esa era su pasión... el se enfermo en sus vacaciones y se murió un día antes de reintegrarse a su trabajo... en ningún momento nos hizo sentir si tenia miedo a morir.... nos decía que se iba a mejorar a pesar que yo siento que el sabia que se iba a morir.... lo que fue positivo es que pudimos decirnos todos cuantos nos amamos y el se fue en su cama, en su casa rodeado de nosotros, su familia, con amor y en paz... leí en tu blog que esa es una de las formas mas pacificas y hermosas de partir.... y le toco a mi papa y eso me hace sentir que Dios lo cobijo y lo protegió de una forma especial.... 

A veces me angustio mucho porque no estaba lista para que partiera...fue todo tan rápido.... pero en su partida mi papa me dio una gran lección de vida...tomo su destino con tanta dignidad y acepto que era su momento de partir!!!

Gracias por hablar de estos temas que para quienes estamos transitando estos momentos es muy tranquilizador saber que hay vida mas allá y hay Amor y que nuestros seres queridos nunca se van en realidad !!!! (...)

Cuando leí que los médicos que atendían al padre de Myrian, no les dijeron que podían hablarle me extraño y me dio pena. Normalmente, es el propio personal sanitario, en el que anima a que les hables y acaricies, Es más, hasta suelen aconsejar hablar de temas delicados, lejos del paciente, porque éste escucha.

Si me gustaría romper una lanza a favor de los médicos y enfermeras, con los que me he encontrado -y en la UCI, hay muchos-, que fueron los primeros en decir: "habladle que os escucha, acariciadle que os siente". Algún día contaré esa experiencia ;).

Creo que el padre de Myrian pudo sentir a su lado, todo el apoyo y amor de su familia. Posiblemente, saberse acompañado y tranquilo, pudo facilitar su tránsito y ayudarle a morir con paz y en calma.

Muchas gracias, Myrian, por permitirme compartir tu correo y por tus bonitas palabras hacia mi.


Myrian acaba de publicar un comentario y creo que merece estar en la entrada.


Hola!

GRACIAS a todos x describirme sus emociones al leer mi carta...Me emociona mucho que cada uno de ustedes pueda sentirse identificado conmigo. Yo me siento muy identificada con lo que cada uno de ustedes cuentan...Experiencias y vivencias distintas pero en el fondo todos apuntamos a lo mismo...saber que nuestros seres queridos fallecidos permanecen a nuestro lado y que el Amor sigue intacto!!!
Anoche antes de dormirme, le pedí a mi papa que me hiciera saber si le había gustado la publicación y si le parecía bien que compartiera nuestra experiencia... y esta maniana cuando me levante...apareció una plumita (de la nada!)junto a mi cama...A mi papa le gustaba juntar plumas (olvide mencionarlo).
Les mando mucha Luz y Amor y Gracias a todos y cada uno de ustedes y en especial a vos Maria Eugenia!!! Gracias por tu infinita ayuda y por compartir tu sabiduría!!!

Besos!


Myrian


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 22 de enero de 2016

A ayudar a morir también se aprende, de Fermín Apezteguia

A ayudar a morir también se aprende, es el título de un artículo que escribió Fermín Apezteguia en el periódico El Correo, el 8 de junio de 2014, en el que entrevista a Jacinto Batiz, especialista en cuidados paliativos

Me ha parecido muy interesante toda la información que comparten, el punto de vista y el enfoque que dan al proceso del acompañamiento a los seres que están en fase terminal.

Transcribo una parte de la entrevista, en la que Batiz aporta diez consejos que debemos tener en cuenta si vamos a cuidar de un paciente terminal. Aunque ya los conozcamos, nunca está de más, el volver a releerlos.

(...) 

Principales consejos

"Acompañar a alguien-resume el experto- es dedicarle nuestro tiempo, visitarle con frecuencia, mostrarle respeto y comprensión, demostrarle nuestra disposición a apoyarle en lo que pueda ocurrir, respetar los momentos en que quiera estar solo y no forzar una conversación activa. El mejor medicamento -concluye. es nuestra compañía"

  1. Tener en cuanta que la comunicación es distinta si nos situamos a un metro de la cama del paciente o si nos ponemos a su lado, tocándole con nuestra mano.
  2. Un apretón de manos, una caricia, un fuerte abrazo no los lleva el viento. Pesan más que las palabras.
  3. En ocasiones, el tacto suele ser la única forma de comunicación y de expresión de cuidado que se le puede dar al enfermo.
  4. Es muy importante que el enfermo y quién le cuida mantengan alguna forma de comunicación, sobre todo, en los estadíos avanzados, cuando el paciente ya casi no se puede comunicar verbalmente.
  5. Si quién le cuida o acompaña sigue hablándoles, sonriéndole o acariciándole, esta comunicación afectiva permanecerá intacta aún cuando la comunicación verbal se pierda.
  6. La compañía puede hacerse con la mirada, la sonrisa y las caricias.
  7. La forma de mirar, de dar la mano son importantes en pacientes que no pueden emplear las palabras como los afectados por la demencia, sordera o que hablan otro idioma. La sonrisa, el tono de voz, los gestos de las manos pueden significar calor e interés personal.
  8. Trate al enfermo como un ser humano hasta el momento de su muerte. Tenga en cuenta su dimensión emocional, social y espiritual.
  9. Permita al enfermo, si puede hacer, expresar sus propios sentimientos y emociones sobre su forma de enfocar su muerte y participar en las decisiones que incumban a sus cuidados. Respete su individualidad y no le juzgue por sus decisiones, aunque sean contrarias a las del cuidador.
  10. Imagina el final de tu vida y cuida como te gustaría que te cuidaran a ti llegado ese momento.
(...)

Podéis leer todo el artículo, pinchando aquí.


La imagen es la que aparece acompañando al artículo y desconozco quién es su autor.

viernes, 31 de julio de 2015

Cruce de caminos

Vivimos en ciudades y poblaciones cada vez más impersonales; aunque siempre hay maravillosas excepciones en las que los habitantes de un lugar no sólo se conocen, sino que también se apoyan.

En las ciudades grandes buscamos ser o pasar inadvertidos, menos para nuestro pequeño grupo de familia, amistades y allegados. Nos cruzamos por la calle con seres que aunque desconocidos, dejan de serlo para convertirse en habituales por coincidir con ellos todos los días, ya sea cuando compramos el pan, cogemos el autobús, vamos a la universidad, al trabajo, al supermercado, paseamos, caminamos.

Pasa un poco lo mismo en las casas que habitamos. Si llevamos tiempo viviendo en ellas, podemos conocer a los vecinos, buscar ayuda, apoyarnos. Los nuevos residentes que van incorporándose a la vecindad, unos pasarán de largo, mientras que otros se irán adaptando a la comunidad participando en ella.

Mi habitación da a un patio de luces, en el que se juntan dos portales y comunidades distintas. Tiene ritmo, velocidad incluso un lenguaje multicolor propio, se pueden escuchan distintos idiomas en voces de diferentes edades.

Muchas veces no hace falta mirar el reloj para saber qué hora es. Olores que indican que ha llegado el momento de comer y cenar, niños que lloran porque tienen sueño, llamadas de teléfono para saber cómo están sus seres queridos y la familia. Sabes quién está colgando la ropa porque la rueda del tendedero chirría por falta de aceite, despertadores que suenan a mitad de la tarde, lavadoras que centrifugan y vibran haciendo palidecer a un huracán, etc. Son actos cotidianos realizados por seres desconocidos y a la vez, vecinos de patio.

Este sonido propio del patio, adquiere otra dimensión cuando en algún piso están haciendo obras. El repiqueto del rotaflex convive con el resto de la actividad diaria. Alguna vez, me he dado cuenta que sabía de memoria la canción de moda porque sonaba en una radio o alguien estaba cantándola. 

Esta semana pasada faltaba algo, no escuchaba hablar a una persona, que sin darme cuenta se había convertido en parte de mi banda sonora diaria. No oía la voz dulce de una mujer preguntar: "Ana ¿estás bien?", "Ana ¿cómo te encuentras?".

Dos días después, me enteré de que Ana, había muerto mientras dormía. Tenía 94 años y padecía alzheimer. Nunca estaba sola, siempre estuvo bien atendida y cuidada por su familia a cualquier hora del día. Era una mujer menuda de cara sonriente y muy dulce. Creo que coincidí tres veces con ella en el ascensor.

Su vida formaba parte de la del patio y por ello, un poco de la mía. Mientras sentía su ausencia y el silencio dejando por sus cuidadores; desde otra casa, que están reformando, un obrero, cantaba en un idoma desconocido para mi, era contagiosa su alegría. Sonreí. Pensé en Ana. Sentí que estaba contenta.

La vida sigue. Dejamos nuestra huella a pesar de ser desconocidos, permanecemos unidos aún queriendo pasar desapercibidos. Si cerramos los ojos y abrimos el corazón sentiremos los lazos invisibles que nos acercan más que alejan.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 3 de julio de 2015

Qué podemos encontrar en una consulta y mi manera de trabajar

Voy a intentar explicar de la manera más sencilla, cómo es mi manera de trabajar, cómo es una consulta y que tipo de consultas realizo.

Mi labor, es la de servir de enlace, ser un intermediario, entre los seres queridos y nosotros. Traslado la información que desean comunicar a medida que la van enviando.

Aunque la mayoría de los mensajes que transmiten suelen ser espirituales, a través de la canalización y la mediumnidad; también pueden darnos pautas, las que consideren oportunas, para guiarnos en situaciones concretas de la vida, en este caso utilizaré el tarot canalizado y el interpretativo.

Mi trabajo es energético, conecto con ellos y nosotros a través de la energía. Hago un llamamiento para que acudan los seres queridos con los que deseamos comunicarnos, aunque no existe una garantía de que vengan ellos en concreto. Debemos tener presente que son los seres queridos los que eligen quién acude y qué quiere comunicarnos. Conocen nuestra vida y desde el plano en el que se encuentran, tienen acceso a información que les permite ayudarnos y guiarnos. A veces, si lo consideran oportuno, se les puede hacer preguntas, aunque no existe una certeza de que sean respondidas. Es posible que elijan otros momentos para poder hacerlo.

Vamos a recibir la información que necesitemos, y no siempre coincide con la que deseamos saber. Respetan al máximo nuestro libre albedrío, y no pueden interferir ni cambiar nuestras decisiones. Aunque no estén de acuerdo con ellas, seguirán cuidando, velándonos siempre. En esos momentos, dejarán espacio para que seamos nosotros los que caminemos, y aunque a veces parece que desaparecen, siguen estando presentes. Saben que somos los responsables de nuestra vida y por eso su misión es la de guiar y acompañarnos en los distintos procesos personales y evolutivos por los que atravesemos.

Si necesitamos y queremos tener respuestas concretas sobre determinados temas como la toma de decisiones personales, laborales, sentimentales y afectivas, o sobre nuestro futuro, se utiliza el tarot canalizado y no la mediumnidad.

Cada persona es libre de aceptar o no, los mensajes que se reciben. Jamás inventaré ni transmitiré una información, sólo por el hecho de ser lo que una persona quiere y desea oír. Los mensajes espirituales son los que necesitamos en ese momento de nuestra vida y no necesariamente son los que deseamos escuchar. Acudir a una consulta con la mente, el corazón y el espíritu abierto, va a ayudar a que la comunicación sea más fluida.

Consultas que realizo:

Son canalizadas, es decir, estoy abierta a recibir los mensajes que quieran comunicarnos los seres queridos a través de las distintas técnicas que utilizo. Son las siguientes, de orientación, resolución de dudas, interpretación de sueños, tarot canalizado e interpretativo, de mediumnidad y canalización.

- Orientación: se resuelven dudas, se interpreta, acompaña y guía en temas intuitivos, espirituales y emocionales.

- Tarot canalizado e interpretativo: se reciben respuestas concretas a temas que la mediumnidad no alcanza, ya sea en temas de desarrollo personal y evolutivo, autoayuda, guía e interpretación de los acontecimientos que vivimos.

- Mediumnidad: conectar con los seres queridos ya fallecidos. Normalmente, las respuestas que se reciben son de tipo espiritual.

Vamos a recibir información, la que necesitemos en ese momento de nuestra vida, del ser o seres que quieran comunicarse con nosotros.

- Canalización: consiste en establecer contacto con la energía universal, los guías y seres de luz. La canalización, puede ser de tipo espiritual, emocional y de acompañamiento.

Para más información sobre las consultas, podéis pinchad en la pestaña Consultas de la barra superior de la página principal del blog o pinchando aquí.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Taller, El acompañamiento en el tránsito de la muerte, en San Sebastián

Quiero presentaros el próximo taller que impartiré el sábado 22 de noviembre de 10.00 a 14.00.

Es un taller sobre el tránsito, el acompañamiento y la muerte: se llama, El acompañamiento en el tránsito de la muerte. Lo daré en el centro Gayatri de San Sebastián.

La vida está llena de tránsitos, de cambios importantes, y la muerte es uno de ellos. Acompañar a los seres queridos en el suyo, es una labor muy bonita. Es un acontecimiento que a veces puede resultar duro, difícil y complicado debido a muchos factores; y, sin duda alguna, es un aprendizaje y un compromiso, que se realiza desde el amor incondicional.

El taller está dirigido a todas aquellas personas que desean saber qué pueden hacer, cómo comportarse, qué actitud deben tener durante el acompañamiento en el tránsito; así como, cuáles son las necesidades que tienen nuestros seres queridos ante su marcha.

También aprenderemos a cuidar del y al acompañante. Si somos acompañantes, qué debemos hacer y qué herramientas contamos para "estar bien". Cómo tener la fuerza suficiente para poder atender al ser que se muere, permaneciendo en equilibrio, armonía y en paz, mientras estamos viviendo una situación compleja y delicada, en la que las emociones están el plena lucha: dolor, rabia, amor, apoyo, incomprensión, etc.


Taller El ACOMPAÑAMIENTO EN EL TRÁNSITO DE LA MUERTE:

Sábado 22 de Noviembre de 10.00 a 14.00 
Centro Gayatri 
c/Ferrerias - Olaeta, portal oficinas 19, puerta 11
Donostia - San Sebastián


Para más información, cómo llegar al centro -está enfrente del estadio de Anoeta-, y para reservar plaza, podéis hacerlo en la siguiente dirección de correo: mecomunicacion@gmail.com (la del blog y mía).


Desconozco quién es el autor de la imagen.

sábado, 19 de abril de 2014

La muerte de nuestros hijos

Si la muerte no deja indiferente a nadie, la de un hijo, aún menos. Es una de las experiencias más duras por las que pasamos.

Asumimos, en nuestro primer y desarrollado mundo, que son los mayores los que se irán primero; decimos, es ley de vida. Olvidamos que la vida tiene su propio recorrido y no podemos hacer nada para impedirlo.

Cuando nacen nuestros hijos deseamos que tengan una vida estupenda, sencilla, cuajada de vivencias positivas y llenas de éxitos, ayudamos a que sean personas responsables, comprometidas y su vida sea feliz. Sin embargo, un día, la muerte hace acto de presencia, y nuestros hijos mueren, ya sea por un accidente, una autoliberación, una enfermedad terminal, sufriendo muerte súbita, suicidio, asesinato, negligencias médicas, etc. No estamos preparados para ello. Nuestro mundo se derrumba, se viene abajo, inundándose de rabia, desconcierto, impotencia, angustia, y sobre todo, mucho dolor. Les dimos la bienvenida al nacer, les protegimos y ahora, mueren.

Quizá la muerte más "fácil" de integrar sea la de una enfermedad terminal, ya que nos permite acompañarles en su proceso, ayudarles en su tránsito, cerrando su ciclo, guiándoles en su paso por la vida y la muerte. Hemos estado junto a ellos y es importante.

Un duelo por la muerte de un hijo, no tiene un tiempo de superación. Es una muerte que deja unas heridas difíciles de curar y cicatrizar. Entre otros factores, además de lo que implica la muerte en sí, también entraría en juego nuestro dolor, nuestra impotencia y nuestra "culpa", el no perdonarnos por no haber podido evitar su marcha. La mente no para de pensar: si hubiera estado más atento, si no le hubiera dejado salir aquella noche, si hubiera .... Y en algunos casos, no nos perdonamos, nos sentimos responsables de su marcha, sin serlo.

Aparece el autoboicot, deseamos dejar de vivir. Si ellos han muerto, sentimos que les fallamos, y nos castigamos. La risa, la alegría, el juego desaparece; decidimos que la vida se estanque y pare, hay un antes y un después. Es cierto, es un hecho real. Ya nada será igual.

Pero, ¿es justo para los que nos rodean, nos quieren, y sobre todo, para nosotros mismos "el morir en vida" por la muerte de nuestros hijos? ¿Qué desean ellos que hagamos con nuestra vida? Sin duda alguna, desean que seamos felices, que realicemos nuestros sueños, aunque no es una tarea fácil de llevar a cabo.

La vida continúa avanzando. Si tenemos familia, amigos, más hijos, también necesitan de nosotros, de nuestro apoyo y alegría. Podemos elegir vivir, a pesar del dolor, e ir integrándolo, sabiendo que habrá días mejores, muy duros, que la vida será una montaña rusa de emociones y que nos acordaremos de nuestros hijos todos los días. También podemos decidir sufrir, penar, como la manera de sacar nuestro dolor, la rabia, la ira; y además, hay quién decide, volcarla en los demás.

He escuchado muchas veces a personas que han perdido a hijos, decir que su vida carece de sentido, se ha ido la alegría, el motor de sus vidas, y no se dan cuenta que a su alrededor hay más personas que también les necesitan, que les aman y desean su bienestar. En ocasiones, su propio dolor, les impide aceptar que la vida sigue, incluso les ha llegado a molestar y no entender que el resto de las personas se rían, y disfruten de momentos de felicidad.

Cada uno de nosotros vive el dolor y el duelo de manera distinta. No siempre tenemos la misma fuerza interior, ni las heridas la misma profundidad, ni dejan la misma huella y cicatriz.

Debemos perdonarnos, asumir que pese a lo injusta que es la vida, nos regala momentos maravillosos. Está en nuestra mano el vivirlos y disfrutarlos, reconocer que el divertirse ayuda a que los seres que han fallecido estén mejor, pues desean nuestra felicidad y no el dolor y tristeza. Podemos aprender a ver que toda vivencia por muy dura y difícil que sea, forma parte de las pruebas de vida que hemos elegido vivir como almas que somos.

La muerte de nuestros hijos abre caminos nuevos en nuestra vida. Rutas que facilitan el llevar a cabo, el trabajo que nuestra alma eligió realizar en esta encarnación. Podemos decidir ayudar a los demás a sobrellevar el dolor, a compartir nuestra experiencia, a acompañar en situaciones difíciles, luchar por el reconocimiento de una muerte, de una negligencia, ayudar a la sociedad a tomar conciencia de las muertes por accidente, trágicas, ayudar a cambiar leyes.....

Pues su muerte no ha sido en vano y ha abierto nuevas sendas para encontrarnos a nosotros mismos, para saber quiénes somos, qué cualidades tenemos, y qué y cómo queremos vivir la vida. Podemos elegir vivir lo positivo dentro de lo negativo. Siempre hay luz a pesar de la oscuridad.


La imagen está sacada de internet y desconozco quién es su autor.

sábado, 14 de septiembre de 2013

La intención y la claridad, enviando Luz y Amor

En el instante en que somos conscientes de la existencia de una enfermedad grave, de una situación crítica de la vida, de una muerte, etc. en un primer momento, solemos quedar paralizados por el impacto de la noticia.

Una vez que reaccionamos, nos preguntamos qué podemos hacer por ellos, por los seres que están viviendo una situación complicada o por nosotros mismos, de qué manera podemos ayudar.

Podemos hacer algo muy sencillo y eficaz. Se trata de enviar luz y amor. Somos amor, somos energía. Luego si somos ambas, basta con poner la intención en ello. O dicho de otra manera, sentir desde el corazón que deseamos lo mejor para esa persona, ser o situación.

Podemos enviar luz y amor a todos los seres vivos o a los que ya han fallecido, al planeta tierra, a dónde haya dolor o sufrimiento, a dónde hay guerras, conflictos, situaciones angustiosas o sin resolver; también podemos enviar luz y amor para avivarlo, para reforzarlo. Y podemos enviar luz y amor, a nuestro propio corazón, a nosotros mismos. Dejaros llevar por la intuición, por el corazón.

Para comenzar lo primero es tener una intención, y desde luego debe ser clara, sencilla y positiva. Sentir desde el corazón lo que deseamos, y después lo lanzamos o envíamos. La intención puede estar dirigida hacia una o varias personas ya estén vivas o hayan fallecido; para una situación trágica, angustiosa; o bien, para ayudar a conseguir algo que deseamos.

La intención ha de estar abierta a lo positivo, a la esperanza, a la luz y al amor. Ante la muerte de un ser querido podríamos decir lo siguiente, dejo tres propuestas que pueden adecuarse a nuestras necesidades y deseos:

- Envío luz y amor a Fulanito para que encuentre su camino en su tránsito con facilidad. 
- Envío luz y amor para que Menganita sea ayudada o atendida por todos los seres que le aman, protegen y velan por ella.
- Envío luz y amor para que tal situación o persona logre lo que necesita para hallar la felicidad, la paz, la estabilidad, la armonía, etc. en su vida, en su tránsito, en su paso a la otra vida...

La intención es tan poderosa que sólo con pensarlo se lleva a cabo.

En teoría sería suficiente con el primer paso. Sin embargo, a veces, al llevar a cabo una acción, nos da la sensación que realza e impulsa lo que deseamos, lo que estamos realizando.

Si sentimos que además de enviar luz y amor, debemos hacer más, adelante; podríamos meditar, visualizar, plasmar nuestros sentimientos en una carta, encender una vela, etc. Y más aún, podemos realizar las dos acciones conjuntamente.

Por ejemplo, 

Podemos encender esta vela, y al hacerlo decir: 

- estoy enviando luz y amor a todos aquellos que necesiten claridad en su camino. O lo que cada uno quiera o sienta en ese momento.

Podemos rezar, poniendo de nuevo, la intención de ayudar a una situación, a un ser, etc. Fluyendo desde el amor y desde el corazón. Y siempre, de manera positiva. Deseando que a cada persona o situación le llegue lo que necesita, lo que sea mejor para cada ser. No lo que creemos que necesita o desea. Podemos saberlo o no; por eso, lo realizamos de una manera más general. De esta manera, seguro que le llega lo que necesita.

Podemos meditar, visualizar. Ponemos la intención y sentimos cómo desde el corazón parte una luz brillante de color rosa, dorado o blanco que llega al destino que deseamos.

Todo es válido si nace desde el amor y desde la luz que somos. Os recomiendo que cuando lo hagáis sea de manera muy sencilla, de este modo podréis hacerlo en cualquier lugar o momento del día.

Todos podemos ayudar, y lo hacemos constantemente. Muchas veces no somos conscientes de ello. A partir de ahora, sí. Busquemos la intención que vibre con nosotros y en nuestro corazón; y la energía del amor, hará el resto.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

lunes, 15 de julio de 2013

¿Volveremos a reencontrarnos con nuestros seres queridos fallecidos?

He decidido escoger una de las preguntas que más soléis hacer, iré haciendo lo mismo con alguna otra, para intentar responderla de manera sencilla.

Es la siguiente, ¿volveré a reunirme con mis familiares que ya han muerto cuando yo me muera y me esperarán?

Voy a intentar ser lo más breve posible.

La respuesta suele ser, si, les veremos. Pero eso no significa que vayamos a estar constantemente con ellos.

Es fácil, allí, en la dimensión que están ellos, no se vive de la misma manera que aquí. Tendemos a trasladar lo que vivimos aquí, lo que conocemos, lo que sentimos, lo que pensamos y somos, a la dimensión o plano en el que permanecemos cuando estamos muertos. Y no es igual.

Los seres que ya han muerto, no sienten, ni piensan de la misma manera que cuando vivían. Eso no significa que se olviden de nosotros, al revés; están más tiempo con nosotros que cuando estaban vivos. Simplemente, en su realidad todo se vive de otra manera, más fácil, más amorosa, más llena de comprensión que en la nuestra.

Si, volveremos a encontrarnos con ellos cuando muramos. Algunos incluso, suelen acompañarnos en el tránsito a la muerte. Podemos verles. A veces, cuando acompañamos a alguien que está muriéndose o próximo a la muerte, suele contar que está viendo a su madre, padre, o charla con un tío, hermano, etc, que falleció hace mucho tiempo. Es real, no es una invención. Aparecen para acompañar y guiar al ser que muere a su nueva vida.

Los seres queridos que han fallecido antes que nosotros, siguen estando en nuestras vidas, a pesar del tiempo transcurrido. El tiempo no se mide de la misma manera en su plano que en el nuestro. Lo que para nosotros pueden ser 50 años, para ellos puede ser un segundo.

Una vez allí, ya muertos, decidiremos cómo queremos seguir evolucionando. Podemos elegir acompañar a los seres queridos o amigos que siguen vivos, podemos dedicarnos a ayudar y guiar a seres que aparentemente no conocemos o no nos unen lazos familiares en esta vida; otros, decidirán reencarnarse y volveremos a coincidir con ellos, con los seres queridos en otros roles, en otro tipo de relaciones; pero eso, es otra cuestión.

Somos seres libres, almas que caminan en libertad, buscando su evolución. Todo es valido, todo es correcto si nace del amor.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 5 de julio de 2013

Respuestas breves a preguntas vuestras

Hace tiempo que no escribía una entrada de preguntas y respuestas breves.

Vamos allá.

Por qué no veo las señales de mis seres queridos. 

No ver o entender las señales que envían los seres queridos se puede deber a muchos factores. Por ejemplo, estar bloqueados, ansiosos, tener miedo; creer que las señales pueden ser de una manera determinada, etc.

Se nos olvida lo más importante, las señales las envían los seres queridos ya fallecidos cuando creen que las necesitamos o quieren comunicarnos algo concreto. Si consideran que ya lo han hecho, si ya se han puesto en contacto con nosotros y nos hemos dado cuenta de ello, no suelen repetirlo, por mucho que a nosotros nos gustara que lo hicieran.

Para más información, mirad en la sección de Etiquetas: señales, comunicación seres queridos, etc.

¿Es bueno poner una vela para que mi ser querido vaya a la luz?.

No es ni bueno, ni malo. Lo importante al poner la luz, es que al hacerlo estamos pensando en el ser y nuestra intención es que tenga luz, amor y haga el tránsito de la mejor manera posible.

Es bueno poner una vela, si nos ayuda a estar bien, a integrar el duelo y a superar su ausencia. 

Para más información, mirad en la sección Etiquetas: señales, comunicación seres queridos, etc

¿Cuánto tiempo dura el duelo?

El duelo no dura un tiempo determinado. Cada muerte es distinta y las emociones que produce en nosotros también. Su duración dependerá de varios factores, hemos podido hacer el duelo estando en vida el ser que ha fallecido, del vínculo emocional que tuviéramos con él, la manera de morir, la edad, nuestro estado anímico, etc.

Son varias las fases por las que pasamos durante el duelo. No siempre son las mismas o se suceden de la misma forma con todas las muertes; a veces podemos estar contentos y al momento llorar, o podemos estar más serenos o fríos. Debemos ser pacientes con nosotros mismos, querernos, perdonarnos, ser tolerantes y escuchar a nuestro corazón. 

Para más información, mirad en la sección Etiquetas, tránsitos, duelo, luz y amor, etc.

He tenido un sueño con un ser querido que ya ha fallecido y no se si es real o imaginario.

No todos los sueños que tenemos con los seres queridos que ya han muerto, son realmente encuentros. Muchos de ellos tienen que ver con nuestros miedos, con la aceptación de su marcha y muerte, con sentimientos o pensamientos que quedaron sin resolver.

Otras veces, son encuentros claros en dónde podemos verles, abrazarles, comunicarnos con ellos. Sabremos cómo se encuentran aunque no tengamos una conversación con ellos.

Para más información, mirad en la sección Etiquetas: sueños, comunicación seres queridos, señales, etc.

Si pido a un ser querido que me ayude, ¿le molesto y no le dejo avanzar?

No. Al fallecer, elegimos voluntariamente ayudar o acompañar a los seres que siguen viviendo. Al solicitar su ayuda y guía, la darán siempre que puedan y consideren que la necesitamos. Debemos estar atentos a sus respuestas, pues no siempre son de la manera que imaginamos. Siempre recibimos todo aquello que necesitamos para seguir llevando a cabo nuestro camino en esta vida, aunque a veces, no coincida con  lo que deseemos o hayamos pedido.

Para más información, mirad en la sección Etiquetas: señales, comunicación seres queridos, etc..

Si queréis tener más información, seguir investigando y leyendo, podéis mirar en la sección Etiquetas, y dejaros llevar por la intuición y clicar en todas las palabras o temas que os llamen la atención y sintáis curiosidad.

La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

jueves, 25 de abril de 2013

La enfermedad tras la muerte

Quiero compartir con todos el comentario que dejó Milagros en una de las entradas del blog, "Soñar con los seres fallecidos". Me ha parecido muy bonito e interesante por varios motivos. Uno de ellos es que es una historia llena de amor que continúa tras la muerte su abuela. Y el resto, lo averiguaréis al leerlo ;).

Milagros: (...) Mi abuela, mi amiga, la persona que me ha criado, el primer olor que reconozco en mi vida y mi gran amor nos dejó hace 7 meses después de pasar por una dura enfermedad llamada Alzheimer. Es un premio para mi y para ella, porque no tenía calidad de vida. Además, tuvo una muerte muy dulce, una muerte justa, en su casa, con su marido y sin sufrir absolutamente nada.

Le dio tiempo a despedirse de mi unos días antes, aunque no podía hablar debido a la enfermedad ella y yo nos comunicábamos perfectamente. La pregunté si era feliz y me dijo "me quiero ir con mi madre" supe entonces que era el último día que la iba a ver. La noche antes de su fallecimiento soñé con unas mariposas blancas, esa mañana nos dejó.

Ahora la siento muy cerca y he soñado 2 veces con ella. En mi último sueño me llamaba por teléfono y me decía que fuera a buscarla al metro. Yo no sabía cuál de las dos paradas de mi barrio era la del encuentro y me agobié un poquito porque pensaba que ella no iba a saber en cuál parada bajarse, debido a su enfermedad. Finalmente, nos encontramos, la llené de besos, sentí su piel, su carita....me sentí feliz en mi sueño y llena de amor.

Quería preguntarte ¿qué opinas sobre un ser de luz que en esta dimensión tuvo Alzheimer? ¿Crees que ella puede estar perdida, allá dónde esté por esta enfermedad?

En mi sueño, como decía, al final nos encontramos, pero estoy inquieta porque no sé si las enfermedades de este plano como el Alzheimer pueden afectar en otros... (...).

Empezaré por el final. Da igual la enfermedad que hayamos tenido, las incapacidades físicas o mentales con las que hemos vivido; tras la muerte, desaparecen, volvemos a ser seres de luz, espíritus libres. Tras el tránsito, dejamos atrás lo que fuimos y nos acercamos a lo que somos en realidad, seres de amor.

Algunos seres tardan más que otros en darse cuenta que son libres y están llenos de amor, que no hay dolor, ni enfermedad, ni pena, ni angustia. El proceso va a depender de lo apegados que estén a sus vidas anteriores, a la vida que acaban de dejar. El tiempo carece de importancia, cada ser lo vivirá a su manera y a su ritmo; simplemente es un proceso de adaptación y evolución.

Antes de nacer elegimos las circunstancias y situaciones que van a permitirnos seguir nuestra evolución como seres. La enfermedad, las limitaciones físicas o mentales, forman parte de este aprendizaje. Si al morir hemos aprendido lo que queríamos experimentar, pasaremos de nivel o de curso. Si todavía hace falta aprender más, elegiremos el momento adecuado para regresar y completar el aprendizaje que falta. La elección la hacemos desde el amor; nadie nos juzga, tampoco nosotros mismos.

Alguna vez he hablado sobre las personas que están en coma, podéis leer la entrada "El estado de coma y el alma" o buscar la etiqueta coma en la columna derecha del blog. Lo mismo podría aplicarse a las personas que tienen Alzheimer. Aunque están vivas, su espíritu está más cerca del otro plano que de éste en el que vivimos. Aparentemente han desconectado de esta vida por varios motivos; sin embargo, siguen estando activos, trabajando y continuando su evolución en el plano astral.

Al morir, recuperan totalmente la libertad de acción, de moverse a dónde deseen ir, ya no tienen el anclaje del cuerpo que les limitaba. Tras la muerte, su proceso es el mismo que cualquier otro ser que haya muerto de manera natural, enfermedad, trágica o accidental. O lo que es lo mismo, todos volvemos a ser conscientes de nuestra totalidad.

Es posible que en los encuentros o comunicaciones que podemos tener con nuestros seres queridos, para que podamos reconocerles, pueden aparecer mostrándose tal y como eran en vida. Por ejemplo, si llevaban gafas, les vemos con ellas aún sabiendo que en el plano en el que están, no las necesitan.

También se dan casos al contrario. Seres que en vida, habían muerto ya muy mayores, con limitaciones claras, aparecen en las comunicaciones tal y como se ven y se sienten ahora ellos. Suele ser habitual, ver a seres que a pesar de haber muerto con 90 años, se presentan como jóvenes de 20 o con 40 años.

La enfermedad, los miedos, el dolor, etc., todo ello desaparece con la muerte. Recuperamos nuestra esencia, volvemos a ser nosotros en nuestra total inmensidad; volvemos a casa, al Amor; listos para seguir trabajando y evolucionando.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 15 de marzo de 2013

Vida después de la vida, de Raymond Moody

Hay libros que son básicos dentro de toda temática, y hay autores que son referencia en ellos. En este caso, vamos a unir dos en uno; un nombre, Raymond Moody; y un libro, Vida después de la vida.

Debo reconocer que hasta hace muy poquito tiempo, menos de un mes, no había leído ninguno de sus libros. Siempre los he tenido a mano pero por un motivo u otro, lo he ido postergando hasta que por fin, hace dos semanas, he hecho los deberes y he devorado dos de sus libros. 

Raymond Moody es filósofo, psiquiatra y escritor. Sobre todo, es un nombre que ha marcado un antes y un después a la hora de hablar y estudiar el mundo de la muerte y todo lo que le rodea, especialmente, la experiencias cercanas a la muerte o ECM, las regresiones, vidas pasadas, etc. 

Su punto de vista es la de médico y científico, sin olvidarnos de su faceta más humanista. Sus libros son fáciles de entender y comprender. Están llenos de ejemplos y testimonios de personas que han contado lo que han vivido cuando estaban clínicamente muertos y también habla en primera persona de sus propias experiencias. Moody ayuda a que pensemos y reflexionemos desde varios enfoques, inclusive en algún libro, interactuando con nosotros, a través de varias visualizaciones e invitándonos a experimentar nosotros mismos, consiguiendo de este modo, que tengamos nuestras propias ideas, cuestiones, interrogantes o conclusiones.   

Vida después de la vida, es uno de sus libros más conocidos. En el se habla de la muerte, de qué es la muerte, desde el punto de vista de las distintas religiones y culturas; y a la vez, presenta numerosos testimonios de personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte. En él, encontraremos descripciones del paso por el túnel de luz, del encuentro con seres queridos que habían fallecido con anterioridad, verse fuera del cuerpo, el encuentro con seres de luz, el oír y escuchar lo que sucede mientras estamos fuera del cuerpo, etc. Así como, qué ha supuesto esta experiencia a las personas que pasado por esta vivencia y cómo lo viven e integran en su día a día.

Es un libro que se lee muy fácil, de un tirón. Es claro y sencillo. Está escrito con cariño, de una manera objetiva e intentando acercarse a este mundo desde todos los puntos de vista posibles.

Me parece muy aconsejable para tener unas nociones claras sobre la muerte, el tránsito y de las experiencias cercanas a la muerte. Y un tema a tener en cuenta, son muy fáciles de encontrar.

Otro día hablaré de su libro, Regresiones.


La imagen es de la portada del libro. La he encontrado en internet y desconozco quién es su autor.

jueves, 22 de noviembre de 2012

Sobre las señales de nuestros seres queridos fallecidos

Sois muchos los que a través de los correos preguntáis cómo podéis comunicaros con vuestros seres queridos que han muerto, y qué hay que hacer para que una vez que ya se ha establecido el contacto éste no desaparezca sin más. Intentaré responderos a todos desde aquí.

Al morir, pasamos por varias etapas. El tránsito o el paso de la vida a la muerte, es una de ella;  ya estando muertos, nos adaptamos al nuevo lugar, a la nueva vibración, plano o dimensión. No todos vamos a los mismos lugares, como tampoco al venir, nacemos en el mismo país.

Cada dimensión o plano es el correcto y adecuado para seguir nuestra evolución como alma, y siempre es luz y amor. Desde ese nuevo lugar los seres siguen trabajando, reposando, evolucionando; unos, deciden continuar su trabajo en otras dimensiones y otros, quieren permanecer cerca nuestro, ya sea como parte de tu trabajo evolutivo o por amor. La decisión es suya y no nuestra.

Las señales de los seres queridos pueden comenzar ya incluso antes de morir. Podemos escuchar cómo cuentan que ven a familiares que murieron hace tiempo y hablan con ellos, transmitiéndonos sus mensajes. Por ejemplo, está aquí tía María y me ha dicho que no me preocupe, porque va a estar conmigo todo el tiempo.

Las señales suelen producirse antes, después o durante la muerte, aunque la mayoría suelen darse tras el fallecimiento. Seguramente alguno de vosotros reconozca haber vivido la siguiente experiencia. Estaba durmiendo cuando me he despertado y he visto a tía María a mi lado, me decía adiós y le he visto contenta. Al despertar, me he enterado que había fallecido. Estos encuentros se producen en un lugar intermedio entre ellos y nosotros, el campo astral; aunque nosotros lo vivimos como si fuera un sueño muy real.

Lo mismo puede ocurrir estando despiertos. Pensamos que no ha podido suceder, que todo es producto de nuestra imaginación. Al poco tiempo, descubrimos su muerte. Además de la voz, sentir o ver su presencia, podemos oler su colonia, su fragancia, de repente aparecer una foto suya, un libro especial, cualquier objeto o hecho que esté relacionado con la persona que ha muerto.

Tras su muerte, además de echar en falta su presencia, queremos saber cómo están, cómo se encuentran, si ha quedado algo pendiente que solucionar. Queremos tener noticias de ellos. El dolor que sentimos muchas veces hace de barrera e impide que percibamos las señales que nos envían. Es aconsejable mostrar una actitud lo más abierta posible pues no sabemos de qué manera intentarán comunicarse con nosotros.

Tampoco todos los seres se comunican, sólo aquellos que lo consideran necesario tanto por ello o por nosotros. Suelen ser mensajes breves, estoy bien, soy feliz, me acuerdo de ti; y les vemos y sentimos rodeados de luz. Una vez que han transmitido lo que querían decirnos, no ven ninguna necesidad de seguir mandándonos mensajes, puesto que tenemos la información que necesitamos. Y por este motivo, muchas veces dejamos de recibir mensajes o señales de ellos, porque ya han dicho todo lo que querían contarnos.

Otro tipo de mensajes son los que recibimos a través de la mediumnidad o canalización. En general, suelen ser algo más largos, dan más información, podemos hacerles preguntas, etc. Eso, si, siempre van a marcar la pauta ellos. Van a comunicar lo que consideran importante que sepamos, al margen de si es lo que deseamos saber o no.

Al morir cambiamos, no solemos pensar y sentir de la misma manera que cuando estábamos vivos. Damos importancia a diferentes temas, aunque no por ello, dejamos de tener una personalidad o carácter similar al que teníamos estando vivos y seguimos amando a quiénes quisimos estando vivos.

Recibimos señales suyas constantemente, aunque la mayor parte de ellas no las vemos o percibimos. ¿Podemos pedirles que nos ayuden y manden información? Si, podemos hacerlo, pero siempre y cuando, lo hagamos desde el respeto, el amor y sabiendo que ellos deben continuar su labor evolutiva. Eso no significa que dejen de estar a nuestro lado.

No podemos atarnos a ellos, porque les echamos en falta; debemos seguir caminando y viviendo nuestra vida de la mejor manera posible, aunque el dolor por su ausencia deje una huella profunda. No estamos solos, ellos nos ayudan. Sin embargo, debemos recordar que tanto ellos, como nosotros, seguimos evolucionando cada uno a su ritmo y es bueno que nuestros seres queridos, sigan fluyendo y avanzando en su camino.

Abramos el corazón a las señales, a la información, a la comunicación con ellos sin miedo. En teoría, todos estamos preparados para ver las señales, aunque no todos las vemos. Es más fácil sentirlas cuando estamos abiertos, cuando fluímos, y dejamos la mente fuera, ocupada en otras cuestiones.

Os invito a que abráis la mente y el corazón a poder ver y percibir sus señales. Y si queremos tener más información o comunicarnos con ellos a otros niveles, siempre podemos acudir a un especialista que nos ayude a poder recibir la comunicación o mensajes de nuestros seres queridos.


La imagen está sacada de internet y desconozco quién es su autor.