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lunes, 17 de noviembre de 2014

Respondiendo a preguntas sobre la vida y la muerte

LaLoca Lucy, publicó un comentario entrada del blog, Qué significa, ser fuerte ante la vida. Me pareció muy interesante por las cuestiones que plantea. Prometí contestarle lo más rápidamente posible. Podéis leer a continuación la transcripción de las preguntas. 

LaLoca Lucy: (...) Pero sobre dónde vamos cuando morimos me quedan dudas, la sociedad y las culturas no me dejan en paz.
Todos, TODOS, vamos a un lugar de paz y amor a descansar hasta vivir de nuevo? Si fui malo/a en la vida? Si soy de una o de otra religión? Si no creo en la vida después de la muerte?

No es mi caso, pero quisiera saber si en verdad todos con nuestros pensamientos únicos nos vamos al mismo lugar y funcionamos de la misma manera. En verdad existe en "infierno"? O es solo algo que inventaron los humanos para asustar a los otros?

Entiendo que antes de morir seguiamos siendo espíritus... alguna vez nos crearon? O somos energía desde siempre y somos infinitos como el universo? (...).

Las preguntas que realiza son las mismas que lleva la humanidad queriendo saber desde el principio de los tiempos. No soy filósofa, ni teóloga. Las respuestas que doy son totalmente personales, y están basadas en mis experiencias vividas como canalizadora y médium.

En primer lugar, comenzaré diciendo que el infierno no existe. De existir un lugar parecido, estaría aquí mismo, sería la misma vida.

No hay un lugar al que vamos tras ser castigados. Por el simple hecho que nadie nos juzga; nadie, salvo nosotros mismos. Si consideramos que hemos actuado incorrectamente, pasamos un tiempo en el que recapacitamos y ponemos en orden la que ha sido nuestra vida. La revisión se realiza con los ojos del alma, no de la mente humana. Es decir, lo que para nosotros durante la vida, podemos considerar una atrocidad, para el alma puede ser lo correcto ya que era lo que necesitaba experimentar para poder aprender.

En mi experiencia, los seres con los que me he comunicado, dando igual la forma de su muerte: suicidio, autoliberación, muerte trágica o por accidente, muerte natural, etc., y creencias: cristianos, ateos y laicos; todos estaban en un plano de amor y de luz. Cada uno de ellos, con su vibración y evolución distinta, ni mejor, ni peor, diferente. Unos han accedido con más rapidez que otros al lugar en el que están descansado, al plano o dimensión en la que están. Todo es válido. Todo es correcto.

Somos infinitos y eternos; somos energía. Como tal, podemos transformarnos pero no desaparecemos.

¿Quién nos ha creado? Existen mucho nombres, casi tantos como personas, creencias, religiones: Dios, Fuente Divina de Amor Incondicional, Universo, La Nada, Energía ... Mi mente humana es muy limitada y se escapa a mi comprensión cómo definirlo. No concedo importancia al nombre con el que definimos un amor tan grande, infinito e ilimitado. Todos llamamos de distinta manera a lo mismo. Hace tiempo que pienso, siento y creo que hemos sido creados con amor, luego quién lo haya hecho, es luz y amor, un amor incondicional y eterno.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

sábado, 8 de octubre de 2011

Hablando de la Fe

Desde aquí me uno a la iniciativa llevada a cabo por Senovilla del blog Pensamientos JFS. Este año la propuesta ha sido hablar de la Fe, cada uno aportanto su punto de vista.

Solemos asociar la palabra fe con la religión, pero para mi este concepto va más allá, está relacionado además de con lo divino, con lo humano.

Fe y creencia van de la mano. ¿Creencia en Dios o en la nada absoluta? Ni una cosa, ni la otra. Una persona puede ser agnóstica o atea y tener fe, no en Dios; sino en sus propias creencias, como pueden ser la ciencia, la nada, el Universo, el amor, etc. haciendo de ellas su bastón, su apoyo.

La fe abarcaría ese mundo que a veces da vértigo, en el que caminas en plena oscuridad y sabes, tienes la certeza, en que encontrarás la luz al final del túnel, aunque por mucho que mires, en ese momento sólo hay oscuridad. Se necesitan tener confianza y voluntad que unidas a la fe, consiguen que reunamos la fuerza para continuar adelante aún en momentos de desesperación. Para unos esa fuerza reside en Dios; para otros, en ellos mismos; otros grupos, la depositan en la vida y seguiremos encontrando personas que han decidido a poner su fe en otros aspectos. Para mi, la fe está en Dios y en mi misma.

Hace unos días hablaba con una conocida sobre la bajada a los infiernos, esas fases por las que todos pasamos alguna o varias veces en la vida. Soy de las afortunadas que lo han vivido varias veces. El aprendizaje sobre mi misma, mis límites y superaciones ha sido intenso. Mi conocida comentaba que en estas ocasiones de dificultades, Dios permanece atento pero sin actuar y así podemos sentir el vacío y el dolor de su ausencia, y todo ello supone una prueba de de en Dios.

Debo decir que no estoy de acuerdo con ella. En esos momentos en que todo parece flaquear, nunca me he planteado si Dios desaparece o no de mi lado. Más bien al contrario, he dado las gracias porque se que siempre ha estado ahí. Cuando parecía que no tenía fuerzas, éstas aparecían y nunca me he sentido abandonada por Dios, ni por el Amor Incondicional de todos los seres que nos rodean.

No me he planteado si Dios existe o no. Me da igual llamarle Dios, Universo, Amor, el nombre es lo de menos para mi. Lo importante es tener la certeza que ante la adversidad más dura y complicada, no estoy sola. Y antes o después se resolverá la situación de la mejor manera para mi. No es cuestión de creer en los milagros, sino de saber que encontraré la llave que abra las puertas a mis dificultades y esa fe en mi misma y en algo superior es la que me lleva a salir adelante.

Tengo seguridad y confianza absolutas en que encontraré las señales que marquen mi camino, aunque a veces me despiste y no las vea. Esa certeza que no es mental, que nace del corazón, es fe, que está en mi, en la vida, en los seres que cuidan de nosotros ya sean familia, amigos o guías, y en el Amor Incondicional que está en cada uno de nosotros y nos conecta con lo divino.

Esta ha sido y es mi experiencia con la fe, y si cambia en algún momento, ya lo comenteré.


La foto de la de la imagen es de un cuadro mío