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viernes, 15 de marzo de 2013

Vida después de la vida, de Raymond Moody

Hay libros que son básicos dentro de toda temática, y hay autores que son referencia en ellos. En este caso, vamos a unir dos en uno; un nombre, Raymond Moody; y un libro, Vida después de la vida.

Debo reconocer que hasta hace muy poquito tiempo, menos de un mes, no había leído ninguno de sus libros. Siempre los he tenido a mano pero por un motivo u otro, lo he ido postergando hasta que por fin, hace dos semanas, he hecho los deberes y he devorado dos de sus libros. 

Raymond Moody es filósofo, psiquiatra y escritor. Sobre todo, es un nombre que ha marcado un antes y un después a la hora de hablar y estudiar el mundo de la muerte y todo lo que le rodea, especialmente, la experiencias cercanas a la muerte o ECM, las regresiones, vidas pasadas, etc. 

Su punto de vista es la de médico y científico, sin olvidarnos de su faceta más humanista. Sus libros son fáciles de entender y comprender. Están llenos de ejemplos y testimonios de personas que han contado lo que han vivido cuando estaban clínicamente muertos y también habla en primera persona de sus propias experiencias. Moody ayuda a que pensemos y reflexionemos desde varios enfoques, inclusive en algún libro, interactuando con nosotros, a través de varias visualizaciones e invitándonos a experimentar nosotros mismos, consiguiendo de este modo, que tengamos nuestras propias ideas, cuestiones, interrogantes o conclusiones.   

Vida después de la vida, es uno de sus libros más conocidos. En el se habla de la muerte, de qué es la muerte, desde el punto de vista de las distintas religiones y culturas; y a la vez, presenta numerosos testimonios de personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte. En él, encontraremos descripciones del paso por el túnel de luz, del encuentro con seres queridos que habían fallecido con anterioridad, verse fuera del cuerpo, el encuentro con seres de luz, el oír y escuchar lo que sucede mientras estamos fuera del cuerpo, etc. Así como, qué ha supuesto esta experiencia a las personas que pasado por esta vivencia y cómo lo viven e integran en su día a día.

Es un libro que se lee muy fácil, de un tirón. Es claro y sencillo. Está escrito con cariño, de una manera objetiva e intentando acercarse a este mundo desde todos los puntos de vista posibles.

Me parece muy aconsejable para tener unas nociones claras sobre la muerte, el tránsito y de las experiencias cercanas a la muerte. Y un tema a tener en cuenta, son muy fáciles de encontrar.

Otro día hablaré de su libro, Regresiones.


La imagen es de la portada del libro. La he encontrado en internet y desconozco quién es su autor.

lunes, 17 de octubre de 2011

Una experiencia sobre el túnel de luz y la muerte

Ya sabemos que no existen las casualidades y ayer fue uno de esos días en que el fluir y dejarme llevar por los acontecimientos tuvo su premio.

Salí de casa, iba despistada como siempre y escuché que alguien me llamaba. Era Miren. Llevábamos la misma dirección; así que, decidimos ir juntas y cuando llegamos a nuestro destino, viendo la hora que era, decidimos tomar un pincho y comer algo.

Entramos en un bar de pinchos de los de toda la vida, y después de terminar de comer, mi amiga saludó a alguien que también acababa de tomar su aperitivo, era Carmen. Nos presentaron, estuvimos hablando un rato y decidimos ir a tomar algo a otro lado.

No recuerdo de qué estábamos hablando cuando Miren le contó que era médium y Carmen decidió contarnos su historia y quiero compartirla con vosotros.

Un día después salir de su trabajo, como hacía todos los días, fue a la playa a darse un baño. El agua no podía estar en mejores condiciones para darse un chapuzón. Comenzó a nadar cuando de repente, se vio flotando sobre el agua. Veía como su cuerpo subía y bajaba, se ahogaba. Carmen, lo veía todo desde arriba, como si estuviera volando. Vio un túnel, estaba en él; a su alrededor todo era luz, una luz brillante que no le cegaba, se sentía estupendamente bien. 

Oía voces a su alrededor que le llamaban, pero no les hacía caso; se sentía tan bien, tan feliz que no les escuchaba. Las voces insistían llamándole, Carmen, Carmen. Para ella eran un eco; seguía rodeada de luz y bienestar; y el resto, no le importaba. En ese momento, una voz le preguntó, Carmen qué te pasa. A lo que contestó, que se había ahogado.

Contaba que no había dolor, ni pena, ni angustia; no se planteaba nada, todo lo que estaba ocurriendo le parecía normal, no había nada fuera de lugar, ni extraño. Se había ahogado, sí. Podía sentir lo mismo al decir que el mar era azul. No había emoción negativa, era lo normal, algo evidente. Al poco rato, escuchó una voz que le decía, que todavía no había llegado su día y que debía regresar. 

Lo siguiente que recuerda, es despertar, y ver caras a su alrededor reanimándole y diciéndole que estaba ahogándose en mitad de la bahía. Inmediatamente le metieron en una ambulancia y le llevaron al hospital, donde se recuperó sin que le quedaran ningún tipo de secuelas.

Mi amiga le preguntó si después de aquella experiencia, tenía miedo a la muerte. Carmen, nos miró y con una gran sonrisa, dijo que no. Tampoco la estaba esperando, pero que estaba preparada para cuando llegara.

Esta es la historia de Carmen, que después de ahogarse en el mar, pasó al otro lado y desde allí le enviaron de nuevo a este plano, por no ser aún su hora.


La foto de la imagen es de un dibujo mío.