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martes, 10 de mayo de 2016

La partida del padre de Myrian

Quiero compartir con todos, este correo que recibí desde Argentina, y lo envió Myrian. Su padre murió de cáncer y todo su proceso fue muy rápido. 

Creo que las vivencias de Myrian, pueden ayudar a otras personas que han pasado, o están viendo una situación similar.

Myrian: (...) Hace poco más de dos meses, el 21 de febrero pasado, mi Papá falleció de cáncer de hígado. Se enfermó y se fue en un mes...todo pasó tan rápido que hay momentos en que quiero creer que todo es un sueño y voy a verlo nuevamente entrar por la puerta con su sonrisa al llegar de su trabajo. Soy católica y creo que mi papa se fue al Cielo. Siento que su Alma se fue a la Luz. Hace unos días, tratando de encontrar explicaciones y consuelo tal vez...me encontré con tu blog y leí que los seres queridos fallecidos nos acompañan a superar su muerte y eso me hizo muy bien... La experiencia de la muerte de mi Papa me ha hecho tener una fe mas fuerte y reforzar mi idea de la vida en el mas allá... 

Mi papa fue cuidado por nosotros,su familia hasta último momento... y toda esta experiencia me cambio la vida y la forma en como veo la vida y la muerte...

Mi papa entro en coma hepático un día antes de morir y esa ultima noche yo me quede con el mientras mi mama y mis hermanos descansaban... Pase la mayor parte de esa noche a su lado, rezando y diciéndole cuanto lo amo... llore mucho y le dije que podía irse en paz, que nosotros íbamos a estar bien... le pude decir Gracias por ser mi papa y por la vida que compartimos juntos... En un momento yo sostenía su mano y el la apretó fuertemente cuando le dije que iba a cuidar de mi mama!!! Yo sentí que mi papa me escuchaba y reacciono! Leí en tu blog que las personas en coma escuchan y ahora se que es así a pesar que los médicos digan que no!

En un determinado momento mi hermana me dijo que me recostara un rato y yo antes de retirarme de la habitación, le susurre a mi papa y le dije que si se iba, me avisara por favor... me quede dormida por primera vez en esa noche y de pronto me desperté como si alguien me hubiese llamado... fui a la habitación y mi papa se acababa de ir... lo sentí....el me aviso... Es así Maria Eugenia? O es mi imaginación? Antes de morir, sus ojos celestes se habían vuelto turquesa y tenia una mirada llena de paz .... eso fue muy fuerte para mi ...Era su alma que se reflejaba?? Estaba viendo a sus seres queridos tal vez???

Desde entonces, yo he sentido su presencia, su olor... una mariposa que se acerca insistentemente.... plumas que aparecen de la nada... un aroma característico de el.... Es mi papa verdad?

Quiero agradecerte porque en tus palabras he podido encontrar consuelo y paz y he podido sentir que mi papa esta!!! 

Hay momentos en que lo extranio mucho!!! Le digo que lo Amo y que espero que este feliz!!!

Gracias Maria Eugenia porque leerte me ayuda a responder preguntas que me hago todo el tiempo!!!

Mi papa se llama Mario y en esta vida fue un gran hombre...tenia 78 anios y seguía trabajando porque esa era su pasión... el se enfermo en sus vacaciones y se murió un día antes de reintegrarse a su trabajo... en ningún momento nos hizo sentir si tenia miedo a morir.... nos decía que se iba a mejorar a pesar que yo siento que el sabia que se iba a morir.... lo que fue positivo es que pudimos decirnos todos cuantos nos amamos y el se fue en su cama, en su casa rodeado de nosotros, su familia, con amor y en paz... leí en tu blog que esa es una de las formas mas pacificas y hermosas de partir.... y le toco a mi papa y eso me hace sentir que Dios lo cobijo y lo protegió de una forma especial.... 

A veces me angustio mucho porque no estaba lista para que partiera...fue todo tan rápido.... pero en su partida mi papa me dio una gran lección de vida...tomo su destino con tanta dignidad y acepto que era su momento de partir!!!

Gracias por hablar de estos temas que para quienes estamos transitando estos momentos es muy tranquilizador saber que hay vida mas allá y hay Amor y que nuestros seres queridos nunca se van en realidad !!!! (...)

Cuando leí que los médicos que atendían al padre de Myrian, no les dijeron que podían hablarle me extraño y me dio pena. Normalmente, es el propio personal sanitario, en el que anima a que les hables y acaricies, Es más, hasta suelen aconsejar hablar de temas delicados, lejos del paciente, porque éste escucha.

Si me gustaría romper una lanza a favor de los médicos y enfermeras, con los que me he encontrado -y en la UCI, hay muchos-, que fueron los primeros en decir: "habladle que os escucha, acariciadle que os siente". Algún día contaré esa experiencia ;).

Creo que el padre de Myrian pudo sentir a su lado, todo el apoyo y amor de su familia. Posiblemente, saberse acompañado y tranquilo, pudo facilitar su tránsito y ayudarle a morir con paz y en calma.

Muchas gracias, Myrian, por permitirme compartir tu correo y por tus bonitas palabras hacia mi.


Myrian acaba de publicar un comentario y creo que merece estar en la entrada.


Hola!

GRACIAS a todos x describirme sus emociones al leer mi carta...Me emociona mucho que cada uno de ustedes pueda sentirse identificado conmigo. Yo me siento muy identificada con lo que cada uno de ustedes cuentan...Experiencias y vivencias distintas pero en el fondo todos apuntamos a lo mismo...saber que nuestros seres queridos fallecidos permanecen a nuestro lado y que el Amor sigue intacto!!!
Anoche antes de dormirme, le pedí a mi papa que me hiciera saber si le había gustado la publicación y si le parecía bien que compartiera nuestra experiencia... y esta maniana cuando me levante...apareció una plumita (de la nada!)junto a mi cama...A mi papa le gustaba juntar plumas (olvide mencionarlo).
Les mando mucha Luz y Amor y Gracias a todos y cada uno de ustedes y en especial a vos Maria Eugenia!!! Gracias por tu infinita ayuda y por compartir tu sabiduría!!!

Besos!


Myrian


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

martes, 29 de marzo de 2016

El amor es ...

Lanzo unas preguntas al aire:

¿el control sobre una situación o persona, hace que seamos más felices?, ¿se puede llamar amor al control?, ¿qué lleva a disfrazar de amor, el querer que los demás hagan lo que deseamos?, ¿dónde queda el respeto y la libertad ante las acciones, las opiniones y los sentimientos?, acaso amar, ¿es hacer que los demás dependan de nosotros?.

Qué opináis, ¿el amor es control y apego?, o ¿es dejar que el  ser amado elija dónde, cuándo, cómo, de qué manera y con quién quiere estar o hacer en la vida, aun sabiendo que no pensamos de la misma manera? A veces. los puntos de vista no son siempre los mismos, ni tenemos enfoques y posturas iguales ante las mismas realidades; aunque todos son válidos, y eso es enriquecedor.

El amor es generosidad, respeto, libertad y compromiso mutuo. El amor es entrega, apoyo e impulso. El amor es refugio, pilar, comunicación. El amor es aprendizaje, evolución y crecimiento personal. El amor es compartir lo que soy, lo que somos. El amor, es convivir con otras ideas, pensamientos distintos a los nuestros. El amor es tolerancia y paciencia.

El amor es un abrazo cuando estás alegre o triste, es una mano amiga, es "estoy aquí de corazón".

El amor no es dependencia. Es correspondencia, es complicidad, es compañía mientras se recorre el camino de la vida.

El amor es dejar ir aunque duela, ya sea a los seres vivos como a los muertos, porque sabes, que lo que necesitan para seguir su avance y aprendizaje; porque sabes, que es necesario para seguir tu propia evolución; porque sabes, que aunque les extrañes y les eches de menos, están bien dónde están.

El amor es amarnos siempre, ser fieles a nosotros mismos; es saber poner límites a lo que o a quiénes nos hacen daño. El amor es decir no, al chantaje emocional, a la humillación, a los reproches vacíos y destructivos, a los miedos de los demás, a la vulnerabilidad que se esconde cuando intentan hacernos creer que amar es sufrimiento y posesión.

El amor es dar y recibir, es valorar lo que tenemos y deseamos; es, lo que nos hace volar y ser nosotros mismos. Todo aquello que obstaculice nuestro camino a ser plenamente nosotros mismos, no es amor.

Y el amor, comienza en nosotros. No podemos dar, ni compartir, si no tenemos, si no somos, si estamos vacíos. Porque tú, porque nosotros, somos amor.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor. 

lunes, 7 de marzo de 2016

Señales y mensajes desde el Cielo

No estamos sólos. A nuestro alrededor se encuentran los seres que cuidan y velan por nosotros. Para poder verles, hay que estar abierto a percibir sin expectativas, abierto a sentir y a ver desde el corazón.

Para muestra un botón. La semana pasada había quedado con una amiga, mientras iba hacia la cita, mi mente no paraba de dar vueltas a un asunto. No habían pasado ni cinco minutos cuando, recibí un mensaje de otra amiga, diciéndome que estuviera tranquila y dejara de pensar en el tema en el que estaba centrada. La última vez que había hablado con ella, había sido tres o cuatro días antes.

Enseguida empecé a reírme, pura sincronicidad y telepatía. Le respondí que estábamos conectadas y le agradecí su mensaje, era justo lo que necesitaba escuchar. Seguí andando, y a los dos minutos llegué a mi cita. Justo en ese momento, pasaba un coche a mi lado, en el que sonaba una canción que se llama, Postcards from heaven, o lo que es lo mismo, Postales desde el cielo, del grupo Lighthouse Family. Una canción que me encanta y hacía mucho tiempo que no escuchaba.

Aunque el primer mensaje que recibí a través de mi amiga, era muy claro; mis guías debieron de pensar que aún necesitaba más señales de su presencia, y el título de la canción, para mi, es contundente y no dejar lugar a ninguna duda.

No había pedido ningún tipo de señal, pero las recibí. El mensaje era simple y directo, "deja de preocuparte, confía, estamos contigo".

Los guías, los seres que cuidan y velan por nosotros, saben y conocen nuestras necesidades y preocupaciones mejor que nosotros. Les gusta recordarnos que están ahí mismo, a nuestro lado y lo llevan a cabo de la forma que consideran que es la mejor para que nos demos cuenta de su presencia. 

Esta vez, todo ocurrió en menos de quince minutos y fue a través de una amiga y de una canción. En otras ocasiones, puede que los mensajes que recibamos lleguen por otras vías, como por ejemplo, un olor, un sueño, un libro, un desconocido...

El tiempo que transcurre en que seamos conscientes de su presencia puede depender de lo abiertos que estemos a sentirles, al momento que estemos atravesando en la vida, ya sea bueno o malo. Podemos recibir mensajes de confirmación de ideas o proyectos, de acompañamiento, de apoyo y ayuda. Recibiremos lo que necesitemos y es posible, que coincida con lo que deseamos escuchar.

Os invito a permanecer abiertos a nada y así obtendremos mucho o todo.

Mientras tanto, os dejo en compañía de una canción, sí de Postcards from Heaven. A disfrutad.



La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

martes, 9 de febrero de 2016

Amor, almas gemelas y destino, llega San Valentín

El domingo es San Valentín, y cualquier excusa es buena para hablar del amor. ¿Qué tal si hablamos del destino, las almas gemelas y el amor de pareja?

La cuestión amorosa es uno de los temas que más suele preocuparnos. Algunas personas buscan a su alma gemela; otras en cambio, no le dan importancia. Podemos añadir un factor más a esta situación, el destino, esa fuerza que aparentemente no controlamos y solemos asociar con suerte, fortuna, felicidad y bienestar.

El destino es una fuerza o energía que aparece cuando menos lo esperamos, para ayudarnos a avanzar, a aprender, a conocernos mejor en todos los sectores y campos de nuestra vida.

Algunos piensan que el destino, es el fruto de nuestro trabajo, es decir, recogemos lo que hemos sembrado a lo largo de nuestra vida. Otros, creen, que el destino es cíclico, viene y va. Dicho de otra manera, en ocasiones es una fuerza que va a favor y facilita lo que deseamos; y otras veces, encontramos obstáculos sin que haya motivo para ello. Otras personas, identifican el destino con el karma.

El destino juega a favor, de manera caprichosa; son esas rachas, buenas o malas con nos acompañan a lo largo de la vida. Traen consigo, un aprendizaje cuando toca superar los baches del camino; y, relax cuando parece que todo fluye y sale bien a la primera.

Cómo afecta el destino en el aspecto amoroso. Cuando dos personas "deben" o "tienen" que conocerse por destino, no importa lo que hagamos, el destino hará malabarismos, haciendo que esas personas se junten en un momento de su vida. En el instante en que todo está a favor para que la relación de pareja pueda darse, lo mismo ocurrirá si se trata de un trabajo, una amistad, un viaje, etc.

Seguro que conocéis historias rocambolescas y extraordinarias en que dos personas se han enamorado y son felices. El vivía en Australia, no sabía español, y ella, en Madrid, y no hablaba inglés. Fueron a Sanfermines, y no saben aún muy bien cómo, pero se pusieron a hablar, y ayer celebraban las bodas de plata. 

El destino colabora de manera invisible para que dos personas se encuentren, cuando es el momento más favorable para que puedan enamorarse y sea un éxito. 

Si llega una persona por destino a mi vida, ¿tengo que decir que sí, aunque no me guste? No, para eso tenemos el libre albedrío. Y aunque haya una o varias personas destinadas a hacernos felices, podemos elegir si queremos o no estar con ellas. Lo que suele ocurrir es que cuando llegan por destino, normalmente, nos gustan y son especiales.

Qué ocurre cuando una persona llega a nuestra vida, siendo o no por destino, y sentimos que nos conocemos de antes -aunque sea la primera vez que nos vemos-, siendo la química que hay entre los dos muy especial, existiendo algo que no sabemos cómo definir, ni expresar, que hace que sepamos con una mirada lo que piensa y siente. En este caso, podríamos hablar de almas gemelas

No todas las almas gemelas se convierten en nuestras parejas, ni todas las parejas son almas gemelas. También podemos encontrar almas gemelas en padres e hijos, amigos, compañeros de trabajo, hermanos. Estás almas tienen una conexión especial, sienten que son dos mitades de una misma unidad. Son almas que han han vivido varias, muchas, vidas unidos, y vuelven a reencontrarse.

Tendemos a pensar que una relación de pareja con un alma gemela, significa felicidad absoluta. Y no tienen porqué ser así. Son relaciones que hay que trabajar quizá un poco más, somos más conscientes de lo que sentimos, y nos reencontramos con el propósito de seguir aprendiendo y evolucionando.

Resumiendo, podemos reencontrarnos con un alma gemela, y no tiene porque convertirse necesariamente en nuestra pareja. Puede que llegue a nuestra vida por destino o no. Tenderá a ser una relación diferente, especial, bonita o difícil. Será única y dejará huella.

El destino es la fuerza que hace que dos personas se conozcan, aún en las situaciones en que a priori todo esté en contra o parezca imposible. Podemos tener más de una pareja que llegue a nosotros por destino; y puede que sea o no, nuestra alma gemela.

Somos seres completos, somos naranjas enteras que no necesitamos que nadie nos ame para amarnos. Nadie puede amarnos más y mejor que nosotros mismos. Vamos a abrirnos al amor, vamos a apostar por amarnos, amar y ser amados.

Feliz día de San Valentín, Felices 366 días llenos de amor.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 22 de enero de 2016

A ayudar a morir también se aprende, de Fermín Apezteguia

A ayudar a morir también se aprende, es el título de un artículo que escribió Fermín Apezteguia en el periódico El Correo, el 8 de junio de 2014, en el que entrevista a Jacinto Batiz, especialista en cuidados paliativos

Me ha parecido muy interesante toda la información que comparten, el punto de vista y el enfoque que dan al proceso del acompañamiento a los seres que están en fase terminal.

Transcribo una parte de la entrevista, en la que Batiz aporta diez consejos que debemos tener en cuenta si vamos a cuidar de un paciente terminal. Aunque ya los conozcamos, nunca está de más, el volver a releerlos.

(...) 

Principales consejos

"Acompañar a alguien-resume el experto- es dedicarle nuestro tiempo, visitarle con frecuencia, mostrarle respeto y comprensión, demostrarle nuestra disposición a apoyarle en lo que pueda ocurrir, respetar los momentos en que quiera estar solo y no forzar una conversación activa. El mejor medicamento -concluye. es nuestra compañía"

  1. Tener en cuanta que la comunicación es distinta si nos situamos a un metro de la cama del paciente o si nos ponemos a su lado, tocándole con nuestra mano.
  2. Un apretón de manos, una caricia, un fuerte abrazo no los lleva el viento. Pesan más que las palabras.
  3. En ocasiones, el tacto suele ser la única forma de comunicación y de expresión de cuidado que se le puede dar al enfermo.
  4. Es muy importante que el enfermo y quién le cuida mantengan alguna forma de comunicación, sobre todo, en los estadíos avanzados, cuando el paciente ya casi no se puede comunicar verbalmente.
  5. Si quién le cuida o acompaña sigue hablándoles, sonriéndole o acariciándole, esta comunicación afectiva permanecerá intacta aún cuando la comunicación verbal se pierda.
  6. La compañía puede hacerse con la mirada, la sonrisa y las caricias.
  7. La forma de mirar, de dar la mano son importantes en pacientes que no pueden emplear las palabras como los afectados por la demencia, sordera o que hablan otro idioma. La sonrisa, el tono de voz, los gestos de las manos pueden significar calor e interés personal.
  8. Trate al enfermo como un ser humano hasta el momento de su muerte. Tenga en cuenta su dimensión emocional, social y espiritual.
  9. Permita al enfermo, si puede hacer, expresar sus propios sentimientos y emociones sobre su forma de enfocar su muerte y participar en las decisiones que incumban a sus cuidados. Respete su individualidad y no le juzgue por sus decisiones, aunque sean contrarias a las del cuidador.
  10. Imagina el final de tu vida y cuida como te gustaría que te cuidaran a ti llegado ese momento.
(...)

Podéis leer todo el artículo, pinchando aquí.


La imagen es la que aparece acompañando al artículo y desconozco quién es su autor.

martes, 10 de febrero de 2015

Somos Amor: el despertar de la conciencia

Estamos en invierno, casi en la mitad del crudo y frío invierno. Estamos viviendo una etapa de transición, un cambio de ciclo, que lleva a un despertar mayor de conciencia. Todo ello requiere una preparación, que ya se inició hace unos cuantos años.

Como almas que somos, hemos venido a vivir este despertar, a saborear y ampliar la conciencia. Hemos elegido vivir estos acontecimientos, que suponen un aprendizaje personal y a la vez, la unión hace la fuerza, juntos, ayudamos a elevar la conciencia de la tierra.

El despertar de la conciencia supone ver y vivir la vida con un enfoque nuevo. Podría ser parecido a cuando nos ponen gafas graduadas, pasamos de tener una visión borrosa a poder ver con nitidez. Esto es aplicable a todos los aspectos de la vida, va desde el yo y llega al todo.

Iremos dándonos cuenta de ello, cada día, de una manera muy suave y sutil. Un día encontraremos la respuesta a un problema o un bloqueo que parecía imposible de ser solucionado,  y diremos, ¿cómo no lo había visto hasta ahora? si está clarísimo. 

Mientras vivimos este proceso, es necesario una introspección, mirar hacia dentro siendo espectadores de nosotros mismos, de manera objetiva, sin tomar partido. Si estamos atentos, podremos ir investigando, averiguando quiénes somos, hacia dónde vamos, dónde estamos y cuáles son nuestras metas. Como no siempre lo estamos, la vida ayuda facilitándonos tiempo, nos frena a través de enfermedades, bloqueos, rupturas, crisis, dolor. Podemos encontrar la salida, observando qué se esconde detrás de todo ello, qué debemos aprender, qué debemos solucionar. 

Es un trabajo individual. Podemos decidir no hacer nada, esperar, actuar, observar, investigar, trabajar. Todo es válido. Al serlo, no debemos compararnos con los demás. Cada uno vivirá las experiencias que deba, y experimentará lo que es necesario para su avance, crecimiento y despertar.

Podemos acompañar, podemos guiar y orientar, pero el trabajo es personal. Tenemos a nuestro alcance técnicas que puede ayudarnos a reencontrarnos con nosotros mismos. Podemos meditar, hacer yoga, trabajar con reiki u otra técnica energética, podemos pasear por la naturaleza, estar en silencio, etc.  

Fluyamos, vamos a dejarnos llevar por la vida, viviendo, experimentando, aprendiendo a ser nosotros, a ser yo, a conectar con la esencia de cada uno, donde reside el amor, donde está la luz y la fuerza para superar las adversidades y obstáculos. Vamos a amarnos, a reencontrarnos.

Vamos a recordarnos que somos plenos, que nos complementamos, que somos totalidad, que somos Amor.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

miércoles, 5 de noviembre de 2014

Taller, El acompañamiento en el tránsito de la muerte, en San Sebastián

Quiero presentaros el próximo taller que impartiré el sábado 22 de noviembre de 10.00 a 14.00.

Es un taller sobre el tránsito, el acompañamiento y la muerte: se llama, El acompañamiento en el tránsito de la muerte. Lo daré en el centro Gayatri de San Sebastián.

La vida está llena de tránsitos, de cambios importantes, y la muerte es uno de ellos. Acompañar a los seres queridos en el suyo, es una labor muy bonita. Es un acontecimiento que a veces puede resultar duro, difícil y complicado debido a muchos factores; y, sin duda alguna, es un aprendizaje y un compromiso, que se realiza desde el amor incondicional.

El taller está dirigido a todas aquellas personas que desean saber qué pueden hacer, cómo comportarse, qué actitud deben tener durante el acompañamiento en el tránsito; así como, cuáles son las necesidades que tienen nuestros seres queridos ante su marcha.

También aprenderemos a cuidar del y al acompañante. Si somos acompañantes, qué debemos hacer y qué herramientas contamos para "estar bien". Cómo tener la fuerza suficiente para poder atender al ser que se muere, permaneciendo en equilibrio, armonía y en paz, mientras estamos viviendo una situación compleja y delicada, en la que las emociones están el plena lucha: dolor, rabia, amor, apoyo, incomprensión, etc.


Taller El ACOMPAÑAMIENTO EN EL TRÁNSITO DE LA MUERTE:

Sábado 22 de Noviembre de 10.00 a 14.00 
Centro Gayatri 
c/Ferrerias - Olaeta, portal oficinas 19, puerta 11
Donostia - San Sebastián


Para más información, cómo llegar al centro -está enfrente del estadio de Anoeta-, y para reservar plaza, podéis hacerlo en la siguiente dirección de correo: mecomunicacion@gmail.com (la del blog y mía).


Desconozco quién es el autor de la imagen.

jueves, 22 de agosto de 2013

El duelo, aprendiendo a soltar amarras

La muerte de los seres queridos suele dejar huella. Nos sumerge en un mar de vaivenes, de dudas, de miedos, angustia, pena, dolor, sentimientos encontrados, contradicciones. Pone a prueba la confianza, el amor, la fe. Hace que cuestionemos qué es la vida, qué queremos de ella, cómo queremos vivir, cuáles son nuestras metas.

La muerte no suele dejarnos indiferentes. Marca un antes y un después. El dolor, la pena, y sobre todo, el asumir la muerte del ser querido lleva un tiempo. Podemos vivirla con rechazo, con ira, con rabia; y también, con dulzura, paz y calma. Todo es correcto y válido.

Cuando sabemos que la muerte es cercana, la vida parece que concede un tiempo para asimilar lo que ocurre y aunque ello produzca dolor, permite que podamos vivir el duelo poco a poco; y a la vez, centra, obliga de pronto a evaluar la vida, a cambiar nuestras prioridades, y sobre todo, nos permite cerrar el círculo, acompañar a la persona en su final de la vida. Es un aprendizaje duro y difícil pero lleno de amor.

Como acompañantes, nuestra prioridad es la persona que se marcha. No todas las personas asumen su partida de la misma manera. A veces son conscientes de que la muerte está muy cerca, y no se atreven a hablar de ello por miedo a causar más dolor a sus familiares. Y estos, sabiendo la llegada de la muerte, tampoco se atreven a hablar de ello, por el mismo motivo.

No estamos acostumbrados a hablar de la muerte con naturalidad, como un paso más de la vida, como el final de un ciclo que lleva a uno nuevo. Duele hablar de la muerte, nos revuelve, sentimos que nos rompemos por dentro, y evitamos hacerle frente. No nos damos cuenta que al hacerlo, al dejar de hablar de ella con naturalidad, estamos perdiendo oportunidades únicas de conocernos mejor, de intimar más con la persona que se marcha y descubrir que a pesar del dolor, podemos dar mucho amor, y sobre todo, ayudar desde la serenidad a la persona que se muere.

Una muerte por enfermedad o natural es más "fácil" de vivir que una trágica o inesperada. No da tiempo a despedirse, a decir te quiero, te perdono, todo está bien. Asumir y aceptar la muerte, es más difícil. Pensamos en todos los proyectos que estaban por realizarse, en los deseos que ya no podrán llevarse a cabo. Todo ha desaparecido de repente y ahora qué. Dónde estamos, qué va a pasar con nuestra vida.

Serenidad y calma, unidas al dolor, sentimientos encontrados. Apegos y desapegos, desarraigo, sentirse en una montaña rusa de sentimientos y cuando creemos que lo hemos superado, volvemos a caer. Poco a poco iremos aprendiendo a soltar amarras, a desapegarnos desde el amor y a aprender a vivir sin ellos pero con ellos.

Los seres queridos que han muerto, están en otro plano, en el que no existe el sufrimiento, no hay dolor y si mucho amor. Pero, los que quedamos, ¿qué pasa con nosotros?

El duelo requiere un tiempo, para cada persona y con cada muerte será distinto, hasta que aceptemos e integremos que su muerte. Vivir la vida, no significa que nos olvidemos de ellos, pues siempre estarán presentes; pero estamos aquí y nuestra labor es seguir adelante, por ellos, y por nosotros.

Debemos recordar que no estamos sólos en este proceso. Habrá quienes deseen vivirlo en soledad; otros en cambio, necesitarán hablar de ello, compartir lo vivido. Podemos recurrir a la ayuda de especialistas en la muerte, duelo, psicólogos, personas que han pasado y vivido el mismo proceso que nosotros, asociaciones de duelo, etc. Cada uno debe elegir el camino que más le ayude a estar en equilibrio y a no debemos olvidar que el estar vivo sigue siendo un regalo y un aprendizaje, que aunque tiene altibajos, merece la pena disfrutar.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

lunes, 15 de julio de 2013

¿Volveremos a reencontrarnos con nuestros seres queridos fallecidos?

He decidido escoger una de las preguntas que más soléis hacer, iré haciendo lo mismo con alguna otra, para intentar responderla de manera sencilla.

Es la siguiente, ¿volveré a reunirme con mis familiares que ya han muerto cuando yo me muera y me esperarán?

Voy a intentar ser lo más breve posible.

La respuesta suele ser, si, les veremos. Pero eso no significa que vayamos a estar constantemente con ellos.

Es fácil, allí, en la dimensión que están ellos, no se vive de la misma manera que aquí. Tendemos a trasladar lo que vivimos aquí, lo que conocemos, lo que sentimos, lo que pensamos y somos, a la dimensión o plano en el que permanecemos cuando estamos muertos. Y no es igual.

Los seres que ya han muerto, no sienten, ni piensan de la misma manera que cuando vivían. Eso no significa que se olviden de nosotros, al revés; están más tiempo con nosotros que cuando estaban vivos. Simplemente, en su realidad todo se vive de otra manera, más fácil, más amorosa, más llena de comprensión que en la nuestra.

Si, volveremos a encontrarnos con ellos cuando muramos. Algunos incluso, suelen acompañarnos en el tránsito a la muerte. Podemos verles. A veces, cuando acompañamos a alguien que está muriéndose o próximo a la muerte, suele contar que está viendo a su madre, padre, o charla con un tío, hermano, etc, que falleció hace mucho tiempo. Es real, no es una invención. Aparecen para acompañar y guiar al ser que muere a su nueva vida.

Los seres queridos que han fallecido antes que nosotros, siguen estando en nuestras vidas, a pesar del tiempo transcurrido. El tiempo no se mide de la misma manera en su plano que en el nuestro. Lo que para nosotros pueden ser 50 años, para ellos puede ser un segundo.

Una vez allí, ya muertos, decidiremos cómo queremos seguir evolucionando. Podemos elegir acompañar a los seres queridos o amigos que siguen vivos, podemos dedicarnos a ayudar y guiar a seres que aparentemente no conocemos o no nos unen lazos familiares en esta vida; otros, decidirán reencarnarse y volveremos a coincidir con ellos, con los seres queridos en otros roles, en otro tipo de relaciones; pero eso, es otra cuestión.

Somos seres libres, almas que caminan en libertad, buscando su evolución. Todo es valido, todo es correcto si nace del amor.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

sábado, 4 de mayo de 2013

El mensaje que recibió Paula tras la muerte de su madre

La muerte, por muy preparados que estemos, suele provocar distintas reacciones dejando secuelas y señales, sobre todo de tipo emocional y psicológico. 

Tras la muerte de un ser querido, afloran sentimientos y pensamientos, a veces esperados por ser conocidos; y otras, nos asombramos al descubrirlos por no saber que existían.

La entrada tiene dos protagonistas, por un lado, Paula y su madre; y por otro, el mensaje de su madre a Paula, y que ésta ha querido compartir en el blog. Desde aquí, le doy las gracias una vez más por su generosidad.

Paula había perdido a su madre tras una enfermedad hace ya algunos años. El diagnóstico inicial fue duro, su madre tenía cáncer y aunque no le aseguraban el tiempo de vida que le quedaba, sólo podían decirle que no sería grande, tal vez tres meses de vida, que finalmente, se convirtieron en cuatro años.

Paula quería conectar con su madre, estaba preocupada y abrumada por sus sentimientos. No era feliz, y se sentía culpable por no haber podido estar más tiempo al lado de ella. Este sentimiento a veces estaba latente y otras, aparecía como un acompañante fiel, impidiéndole ser feliz.

La madre de Paula apareció, su energía estaba llena de fortaleza y dulzura. Se alegró de ver a su hija, sobre todo, porque había intentado comunicarse con ella en sueños y ésta no le había oído. Tenía varios mensajes para ella.

En el primero que le dio, le dijo que no tenía nada que perdonar y si mucho que agradecer. Sabía que su hija le había dado todo su amor, nunca se sintió sola especialmente durante el tiempo que duró toda su enfermedad.

Continuó transmitiendo que le hubiera gustado haber podido hablar con tranquilidad de su enfermedad, y de la gravedad con su hija. Sabia que se estaba muriendo, pero cuando miraba a su hija, sentía que no estaba preparada para su marcha. Así que, decidió luchar todo lo posible hasta que Paula pudiera asimilar su marcha.

Paula se quedó muy sorprendida, creía que había podido ocultarle lo que ocurría y su madre había sabido en todo momento la gravedad de su situación, y además, había permanecido callada. Enseguida le preguntó a su madre, por qué no le había dicho nada. La respuesta fue muy clara, porque Paula no quería conocer la verdad. Estaba demasiado asustada ante la pérdida de su madre.

Las dos se querían mucho y ninguna quería que la otra sufriera. Se dieron cuenta que si se hubieran atrevido a hablar con sinceridad y sin miedo de lo que estaba pasando, tal vez, hubiera sido más fácil aceptar la situación desde otra perspectiva. Permitiéndose expresar sus miedos, su amor, su fuerza, su alegría y les hubiera podido ayudar a afrontar la muerte de una manera más natural, con menos traumas y dolor.

La madre de Paula, quería que su hija comenzara a vivir sin culpa, rabia; sabiendo que el amor es comprensión y acogida. Animándole a hablar de lo que más duele sin miedo, porque al hacerlo encontraría más beneficio que callando, donde el dolor y el resentimiento ocupaban mucho espacio. Le animaba a quererse más, a expresar sus sentimientos sin reservas.

Hace unos días, me llamó Paula para decirme que había empezado a respirar de otra manera, se sentía "más grande, más ligera y menos pesada"; se había apuntado a clase de yoga, estaba contenta. Estaba reencontrándose con ella misma y eso le hacía estar feliz.

Me pidió que contara su historia, quería que las palabras de su madre, llegaran a más personas, porque como decía Paula, "somos muchos los que sentimos, pensamos y permanecemos callados por miedo sin saber que la otra persona está en la misma situación que nosotros. Hablar y comunicarse, a pesar del miedo, puede significar el estrechar vínculos en momentos muy especiales".


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

domingo, 1 de julio de 2012

Acompañando en el tránsito a los seres queridos

Una de las tareas más bonitas que realizamos las personas en momentos duros y difíciles de nuestra vida, es la acompañar a lo seres queridos en el momento de su partida, en la de su tránsito, en su paso de la vida a la muerte.

Acompañar a un ser querido que está muriendo, ha de hacerse desde el corazón, anteponiendo sus necesidades a las nuestras. 

Acompañar a un ser en su muerte, no es un sacrificio, se trata de ayudar, desde el cariño y el amor. No todos podemos o sabemos realizarlo, pues las emociones que sentimos son muy fuertes; tenemos miedo, dudas, angustia o serenidad. Si decidimos ayudarles, acompañarles en su último viaje, debemos hacerlo desde el amor y la paz.
Algunos seres pueden estar muy enfermos, no están despiertos y no necesitan conversación, pero si una presencia amigable que brinde apoyo y cariño. A veces, creemos que nuestros familiares o amigos, no pueden escucharnos por encontrarse en coma, sedados, inconscientes; sin embargo, pueden oír y entendernos. Podemos acercarnos a ellos, hablarles con el corazón, decirles lo que su vida o sus actos han supuesto para nosotros, podemos despedirnos, desearles un feliz tránsito, luz, amor, agradecimiento.

Cuando nuestros seres queridos están muriéndose, algunos de ellos puede que no sean conscientes de la proximidad de su muerte. En otras ocasiones, son ellos mismos los que necesitan contarlo a los demás. Resulta complicado hablar de la muerte a una persona que está en ese proceso; otras, en cambio, no sabemos responder a las preguntas que nos hacen, porque nos resulta muy duro asumir y aceptar su marcha.

En ocasiones, tanto la familia como los propios seres que están cerca de la muerte, sienten su presencia con mucha fuerza, pero ambos intentan ocultarlo, pues piensan que si hablan de ello, cobrará más fuerza, y deciden mirar a otro lado, pensando que así nadie sufrirá. En realidad, todos están ocultando sus sentimientos, no están siendo sinceros, creyendo que de este modo el sufrimiento es menor. Es una situación ficticia e irreal. Asumir el dolor de la pérdida no es fácil, pero es necesario, el no hacerlo a la larga causa más pena y problemas. Por otra parte, el no enfrentarnos a la muerte del ser querido, tiene como consecuencia el dejar pasar una oportunidad estupenda de poder arreglar situaciones, cerrar etapas, o simplemente decir, te quiero o adiós a las personas que están muriéndose.

Acompañar significa ponerse en el lugar de la persona que está muriendo, en saber escuchar, hablar y permanecer en silencio, si la persona así lo desea. Indudablemente, todo desde el respeto mutuo. Estamos ayudando al ser que se va, a hacerlo con tranquilidad y paz, con bienestar, y rodeado de cariño y amor.

Asusta la idea de la muerte, lo asociamos al final del camino. Aunque creamos que la muerte, es sólo un paso que nos lleva a volver a casa, al amor de verdad, duele la pérdida y la ausencia del ser querido. Aprovechemos los momentos por muy pequeños que sean, de arreglar situaciones, de quedarnos en paz, de permitir que ellos mueran sabiendo que han dejado todos sus asuntos de este vida, en orden y en paz. Ayudándoles a tener bienestar, de este modo, su tránsito, su marcha será más fácil y también su ausencia será menos dolorosa para nosotros. De este modo, nuestro duelo seguramente será más llevadero pues habremos colaborado a que su viaje esté lleno de amor y paz.


La imagen está sacada de internet y desconozco quién es su autor.