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jueves, 23 de mayo de 2013

Regresiones, de Raymond Moody

Se que sois muchos los que estáis interesados en el tema de la reencarnación y en saber más sobre las vidas pasadas. Por ello en esta entrada, vamos a hablar de un libro que se llama Regresiones, cuyo autor es Raymond Moody.

Ya hablé de Moody en una entrada anterior, Vida después de la vida. Es psiquiatra y filósofo. Es un referente en el estudio de las ECM o Experiencias Cercanas a la Muerte, tanto desde un punto de vista científico, como divulgativo, acercando estos temas al gran público

Regresiones es un libro que se lee muy fácil, casi de una sentada. Su lenguaje es sencillo y cercano, facilitando así, que podamos entender con facilidad cuestiones o planteamientos que a primera vista parecen escaparse a toda lógica.

El libro está lleno de ejemplos y testimonios de personas que han vivido regresiones, incluidas las del propio Moody. Cuentan cómo estas vivencias han supuesto el encontrar respuestas que buscaban o necesitaban saber para entender situaciones o acontecimientos que estaban viviendo en su día a día, ya fuera en relación con otras personas o  entender fobias, miedos, el origen de ciertas enfermedades, etc.

Es recomendable para aquellos a quiénes les interesa conocer más sobre la reencarnación y las vidas pasadas; no sólo por las explicaciones y ejemplos que expone, sino también porque plantea cuestiones interesantes para saber si lo que se experimenta es real o producto de nuestra imaginación, o saber por qué y cómo puede ayudarnos el vivir una regresión en nuestra vida diaria.

El planteamiento, desarrollo y estructuración del libro permite que podamos leer los capítulos que más nos llamen la atención sin tener que seguir un orden concreto. En este caso, el orden de los factores no altera el producto.

Quizá lo que más me sorprendió del libro es la parte final, donde Moody propone una técnica simple para los que quieren investigar sobre sus vidas pasadas.

La idea es sencilla y fácil de realizar; a través de una meditación guiada, que podemos grabar para así no tener que estar leyéndola, entraremos en un estado de relajación que posibilitará llevarnos a la vida pasada que elijamos. 

Lo que más me sorprendió de esta técnica de autohipnosis, es que utiliza una bola de cristal como foco de atención para poder facilitar que "viajemos en el tiempo" y así poder llegar a una de nuestras vidas pasadas. Debo reconocer que no lo he puesto en práctica, pero no parece complicado de realizar.

Os invito a leer un libro de lectura agradable, que invita a la reflexión, a la aventura, a la investigación sobre nosotros mismo, de una manera sencilla y sorprendente.


La imagen es de la portada del libro. Foto que está tomada de internet. Desconozco quién es su autor.

martes, 5 de febrero de 2013

Señales que hablan sobre nuestras vidas pasadas

Somos almas y como tales eternas, y hemos vivido muchas vidas aunque no solemos recordarlas.
 
Cuando hablamos de las vidas pasadas y de la reencarnación, surgen muchas dudas y mil preguntas. ¿Qué habré sido yo, qué vida habré llevado? ¿me he relacionado con las mismas personas que ahora conozco?, etc.

La meditación, las regresiones son las herramientas más adecuadas para poder responder a todas las preguntas que nos hacemos; o al menos, a una parte de ellas.

Por suerte, tenemos otra manera de descubrir información sobre estos temas, la observación. Si observamos cómo ha sido o es nuestra vida, también podemos obtener señales que nos conduzcan a resolver parte de éstas preguntas.

Hay veces que visitamos una ciudad, un lugar que en teoría desconocemos, ni hemos visto documentales sobre ella, y nos sentimos como en casa, como si perteneciéramos a ese lugar. Podemos orientarnos perfectamente y al mirar el lugar, incluso, observamos que falta un edificio, o que algo ha cambiado. ¿Cómo es posible que conozca un lugar que es totalmente desconocido para mi? Tal vez, porque has vivido allí en otra vida y el alma lo recuerde.

Otras veces, podemos sentir una atracción especial por visitar un lugar, una región, aprender un idioma o tener facilidad para estudiar una materia que aún siendo desconocida, nos resulta conocida, sin existir una razón concreta que nos motive más a elegir una u otra. Hay un vínculo que escapa a la lógica y que en el corazón entiende; y por supuesto, también el alma reconoce lo ya vivido con anterioridad.

Lo mismo pasa con las personas. En cuanto conocemos a ciertas personas, sentimos que forman parte de nuestra vida, aunque no las hayamos visto con anterioridad. Sentimos paz, confianza, cercanía. También pasa lo contrario. Conocemos a alguien y existe un rechazo inmediato, y no existe ningún motivo para ello. Las almas se reconocen y nos avisan, cuidado, peligro o felicidad.

Hace ya muchos años, conocí en consulta a una persona, Vero. En cuanto nos vimos, las dos nos dijimos ¿de qué te conozco? Tu cara me suena. Repasamos nuestra vida y no habíamos coincidido nunca hasta entonces, ni teníamos amigos comunes, no había nada que nos relacionara. Pero las dos sabíamos y sabemos que nos conocemos. Eso sí, todavía no hemos llegado a saber desde cuándo.

Algunas veces podemos tener traumas o miedos que aparentemente no podemos justificar con la lógica. Recuerdo que siendo pequeña, una prima mía que tendría unos cinco años, cada vez que veía un cocodrilo de escayola que había en un parque de atracciones, se ponía a temblar con angustia. Y por las noches tenía pesadillas en las que gritaba que un grupo de cocodrilos le atacaba para comerle. No había visto ningún documental en la tele, nadie le había contado un cuento diciéndole que los cocodrilos atacaban a las personas. El ver el cocodrilo de escayola, tocó una tecla e hizo que reviviera un temor de una vida pasada.

Son muchas las señales que nos informan sobre otras vidas pasadas, aunque muchas veces pasan desapercibidas. Tal vez, si comenzamos a observar la vida desde otra perspectiva, encontremos más información sobre cómo han sido o qué hemos sido en vidas anteriores.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

martes, 23 de octubre de 2012

Una vida pasada de Elene

Seguimos hablando de la reencarnación. Esta vez, con la historia de Elene.

Conozco a Elene desde hace mucho años, no somos amigas íntimas pero si conocidas, y tras leer algunas de las entradas del blog, decidió contactar conmigo y proponerme una idea.

Elene, es la tercera de tres hermanos, una chica y un chico. Nunca se ha terminado de sentir a gusto en casa, con su familia, había sufrido menosprecios y malos tratos psicológicos. Aunque no sabía explicar bien el motivo, "sabía desde dentro" que ése no era su lugar, no se sentía identificada con ellos.

Durante algunos años, pensó que podría tratarse de celos, envidia hacia sus hermanos; y otras veces, pensaba que era todo fruto de su imaginación. Con el paso del tiempo, asumió como propio lo que escuchaba en casa, que era muy rebelde, una mala persona, siempre dando disgustos. Comentaba que era mejor seguirles la corriente y así pasar desapercibida, la convivencia era más fácil. 

Un día, siendo ya adulta, quiso saber la verdad, decidió investigar y asumir la realidad, si era un tema de celos o había algo más profundo. Quiso ponerse en mis manos para averiguarlo, quería llegar a la verdad a través de una regresión.

Al cabo de dos sesiones, descubrimos que en una vida pasada, Elene había estado prisionera en una celda, aislada y maltratada por sus carceleros. Pudo verles las caras; su cuerpo se estremeció y pareció encogerse. Comenzó a llorar. Decía que entendía muchas cosas, que la historia se estaba repitiendo de nuevo. Le pregunté a qué se refería y si reconocía a algunas de las personas a las que estaba viendo. Sí, contestó. Estoy viendo a mis padres. Ellos eran mis carceleros, aunque hay más personas pero no se quiénes son.

Quería saber cómo estaba Elene, cómo se sentía ante este descubrimiento. Me miró tranquila, y me dijo que por fin sabía la verdad, que no se lo inventaba, ni eran celos y también sabía porqué no se sentía a gusto en casa. Había averiguado lo que deseaba y aunque no era lo que esperaba, sentía paz y a la vez liberación. 

Días más tarde volvimos a estar juntas y me contó que la relación con su familia había mejorado. Entendía que la vida le había dado otra oportunidad, la de saber perdonar y que ya había empezado a hacerlo después de recibir la información. No veía a su familia como los enemigos, sino como las personas que le estaban ayudando a crecer, a ser ella misma y que por ello les quería aún más. No le importaba que en otra vida, hubieran sido sus carceleros, pues en ésta, eran su familia y le estaban dando su amor y que entendía que quizá para ellos, era más difícil que para ella. 

Había decidido no contar nada de lo que había averiguado a su familia, no merecía la pena, y sería además injusto pues seguramente se sentirían culpables de algo ya vivido, olvidado y que no tenía vuelta atrás. Había que mirar hacia adelante y ver en ello el regalo del perdón hacia ella misma y hacia los demás. Me dijo que ahora veía a su familia como eran de verdad, luchando por salir adelante, por dar amor en vez de castigo. Y para Elene, eso era un regalo muy bonito.

Me ha pedido que lo contara, porque cree que su historia puede ayudar a otras personas. Elene nos anima a no tener miedo a ver la verdad, por muy dura que sea y parezca; ya que el amor puede sanar y curar, abrir puertas que antes estaban cerradas, acercando a las personas. Desde cierto entendimiento, se tienden puentes que llevan a intentar comprender a las personas que están o forman parte de nuestro círculo más cercano. Y ella, en vez de alejarse más de sus padres, les ha entendido, perdonado y sintiéndose más unida a ellos. 

Seguramente, en otra ocasión volvamos a repetir la experiencia y descubramos que además de ésta vida dura, Elene y su familia como almas, están unidos por lazos de amor fuertes y podrá revivir vidas más fáciles y tranquilas.


La imagen está sacada de internet y desconozco quién es su autor.