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domingo, 30 de octubre de 2016

Recordando a nuestros seres queridos fallecidos

Son fechas especiales para todos aquellos que han perdido a un ser querido. Todos los días recordamos a quiénes han fallecido. Les añoramos, hablamos, contamos nuestra vida, echamos de menos e incluso podemos sentirles junto a nosotros.

Aunque sabemos que siempre están junto a nosotros y nos acompañan allá donde vayamos y hagamos, a veces necesitamos ir al cementerio o al lugar donde aventamos o depositamos sus cenizas. Creemos que allí, podemos sentir su presencia más cerca, ya que nos resulta más fácil contarles cómo nos va la vida, qué hemos hecho, qué cambios y novedades han ocurrido tras su marcha. Podemos decirles cuánto les queremos y les echamos de menos.

Son días en que los sentimientos y emociones pueden estar más a flor de piel. Días de homenajes, de evocaciones y recuerdos, de nostalgia y añoranza, de encuentros y reencuentros, de silencio o de compartir anécdotas con amigos y familiares.

No existe una manera especial de recordarles. Todo es válido y correcto. Desde ir a llevarles flores, cocinar su comida favorita, escribirles una carta, charlar con ellos, cantar su canción, pasear por donde solían hacerlo, encender una vela...

¿Habéis pensando hacer algo especial el día de Difuntos y de Todos los Santos? ¿Cómo vais a vivirlo?


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es el autor. 

domingo, 2 de marzo de 2014

Cómo es una consulta de canalización o mediumnidad

Una de las preguntas que más soléis realizar, hace referencia a qué es y en qué consiste una consulta de mediumnidad o canalización.

La diferencia entre canalización y mediumnidad es muy pequeña. Resumiendo, la canalización, es conectar con todo, con el universo, con todos los seres y energías; y, la mediumnidad, es comunicarnos directamente con los seres queridos que han fallecido.

En mi caso, por mi don, la conexión la establezco a través de la energía, y para ella no existen barreras de ningún tipo. Por ello puedo realizar consultas presenciales, telefónicas, a través de skype, etc. dando igual si estamos viéndonos la cara o a miles de kms de distancia. La información que se recibe es la misma.

Todas las consultas son distintas, aunque una misma persona haya estado conmigo muchas veces, la información que reciba será diferente dependiendo de sus necesidades y sobre todo, de lo que quieran comunicarle, sus seres queridos.

En una misma consulta, además de establecer comunicación con los seres que han fallecido, se resuelven dudas sobre temas emocionales y espirituales, sueños, mensajes, señales; se acompaña, guía y orienta en los distintos tránsitos, procesos y etapas de la vida y la muerte.

Al inicio de la consulta conectaremos con el ser o seres con los que se desee comunicar. En un 99,9% de las veces, acuden los primeros, pero en otros momentos, puede que aparezcan otros seres antes que ellos. Sería algo parecido a si llamáramos a una casa donde vive mucha gente. Queremos hablar con la madre, pero coge el teléfono, el abuelo, quién tras avisar a la madre, le deja la línea.

La información que vamos a recibir siempre es la que necesitamos saber y no la que queremos saber, aunque la mayoría de las veces suelen coincidir ambas. Los seres queridos fallecidos, saben y conocen mejor nuestra vida y necesidades. Puede que nosotros queramos saber dónde está un objeto, saber cómo podemos ayudar a un familiar que sufre, etc. Y ellos, al respondernos, se centren en otras cuestiones, cómo aconsejarnos sobre nuestra vida, nuestra misión, etc. y también pueden contestar directamente a nuestras preguntas.

A veces, el mensaje que quieren transmitirnos es sólo su presencia, hacernos saber que están con nosotros; otras veces, pueden informarnos sobre cómo fue su vida, su muerte. En ocasiones, pueden hablar sobre sus sentimientos y pensamientos, puede que quieran arreglar algo que quedó pendiente, pedir perdón o agradecer todo el amor que les dimos y recibieron...

Cuando se va a realizar una consulta es aconsejable, estar en una disposición y actitud abierta. Saber que estamos en sus manos y que vamos a recibir la información que necesitamos para nuestra vida y camino. La comunicación estará basada en la luz y el amor.

Nunca se quién va a aparecer hasta que lo hace, o qué quieren comunicar. Lo que si se, es que es una experiencia que no suele dejar indiferente a nadie. A veces cuesta asimilar lo que nos dicen; otras en cambio, es fácil, sentir paz y calma. Cada caso es distinto y va a depender mucho de cómo estemos nosotros. Si estamos abiertos a ello, la información que recibamos suele ser más profunda y podemos disfrutar del momento. Si estamos más cerrados, la información seguirá siendo la misma, pero necesitaremos más tiempo para integrarla.

Y por último, comentar que generalmente no suelo recordar nada de lo que me transmiten. A los cinco minutos o menos, he olvidado todo. Mi trabajo es muy parecido al de un cartero, entrego una carta o mensaje, sólo soy un intermediario entre los seres queridos y nosotros.

Cada médium o canalizador tiene su técnica y sus herramientas para poder comunicarse con los seres queridos fallecidos y por lo tanto las consultas aunque diferentes, deberían ser similares al transmitir la información que reciben. Buscad a personas que sean de confianza, trabajen desde la luz y el amor.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

martes, 4 de febrero de 2014

El Amor, el camino a recorrer

Soy una privilegiada. Tengo la inmensa suerte de aprender todos los días de la mano de seres maravillosos, que están tanto en este plano llamado tierra como en otras dimensiones, o lo que es lo mismo, de los vivos y de los que ya han fallecido.

El contacto con los seres que han muerto y sus comunicaciones me permite ver, percibir y entender la vida y la muerte desde otra perspectiva, en donde las creencias religiosas, sean las que sean, parecen diluirse, siendo patente que es el Amor el que impera y reina.

Y es desde este Amor incondicional, el amor que transmiten los seres que han fallecido, donde las creencias personales, se van transformando, puliendo y adquiriendo otro punto de vista mucho más amplio, más abierto y más completo. Este Amor no juzga, no critica.

Poder transmitir los mensajes de los seres que han muerto a sus allegados, es muy reconfortante, aunque a veces, me resulta complicado poder comunicar con palabras todas las sensaciones que vivo y me muestran. ¿Cómo explicar el brillo que emanan los seres? ¿cómo definir, que la luz es brillante y no ciega? ¿cómo expresar el amor que siento y me rodea? ¿cómo comunicar a los seres que están aquí, que sus seres amados están bien, no sufren, que ha desaparecido el dolor, que el perdón, el amor y el agradecimiento son infinitos?

Ellos, los seres que han fallecido, son amor, amor infinito y eterno, dando igual la causa, las circunstancias de su muerte, ya sea por enfermedad, muerte accidental, asesinato, suicidio, una tragedia natural.... Por supuesto, cada caso es distinto. Cada ser tiene su propia historia que contar, sus recuerdos, sus experiencias, sus peticiones, sus consejos... Sin embargo, a pesar de las diferencias, hay un nexo de unión, y es el amor.

Tras la muerte, los seres, cada uno siguiendo su propio ritmo evolutivo, asumimos cómo ha sido nuestra vida, qué hemos vivido y cómo lo hemos hecho, dando mayor importancia a los momentos que nos proporcionan dicha que a las metas económicas y materiales conseguidas. Valorando más esos instantes en que fuimos felices que a veces pasan desapercibidos cuando estamos vivos. Suele resultar muy curioso y hasta chocante, escuchar a personas que en vida, su meta era el trabajo, el estatus económico, etc, transmitir que nada de ello importa si no existe el amor.

El amor es el origen y la llegada. Depende de nosotros cómo queramos vivirlo, compartirlo, desarrollarlo, potenciarlo u olvidarlo. Da igual, si le volvemos la espalda o huimos de él; el amor es perdón, es compartir, es aprender y evolucionar, es generoso y no entiende de rencor.

Es un lujo, poder aprender día a día de estos seres que nos recuerdan, que el amor es el motor, es la meta, y sobre todo, es eterno, infinito e incondicional.

Desde aquí, quiero dar las gracias a todos los seres que me acompañan, enseñan, guían y apoyan. Nunca me abandonan, jamás se dan por vencidos, a pesar de que algunas veces se lo pongo difícil. Gracias de todo corazón, "chicos". 


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 5 de julio de 2013

Respuestas breves a preguntas vuestras

Hace tiempo que no escribía una entrada de preguntas y respuestas breves.

Vamos allá.

Por qué no veo las señales de mis seres queridos

No ver o entender las señales que envían los seres queridos se puede deber a muchos factores. Por ejemplo, estar bloqueados, ansiosos, tener miedo; creer que las señales pueden ser de una manera determinada, etc.

Se nos olvida lo más importante, las señales las envían los seres queridos ya fallecidos cuando creen que las necesitamos o quieren comunicarnos algo concreto. Si consideran que ya lo han hecho, si ya se han puesto en contacto con nosotros y nos hemos dado cuenta de ello, no suelen repetirlo, por mucho que a nosotros nos gustara que lo hicieran.

Para más información, mirad en la sección de Etiquetas: señales, comunicación seres queridos, etc.

¿Es bueno poner una vela para que mi ser querido vaya a la luz?.

No es ni bueno, ni malo. Lo importante al poner la luz, es que al hacerlo estamos pensando en el ser y nuestra intención es que tenga luz, amor y haga el tránsito de la mejor manera posible.

Es bueno poner una vela, si nos ayuda a estar bien, a integrar el duelo y a superar su ausencia. 

Para más información, mirad en la sección Etiquetas: señales, comunicación seres queridos, etc

¿Cuánto tiempo dura el duelo?

El duelo no dura un tiempo determinado. Cada muerte es distinta y las emociones que produce en nosotros también. Su duración dependerá de varios factores, hemos podido hacer el duelo estando en vida el ser que ha fallecido, del vínculo emocional que tuviéramos con él, la manera de morir, la edad, nuestro estado anímico, etc.

Son varias las fases por las que pasamos durante el duelo. No siempre son las mismas o se suceden de la misma forma con todas las muertes; a veces podemos estar contentos y al momento llorar, o podemos estar más serenos o fríos. Debemos ser pacientes con nosotros mismos, querernos, perdonarnos, ser tolerantes y escuchar a nuestro corazón. 

Para más información, mirad en la sección Etiquetas, tránsitos, duelo, luz y amor, etc.

He tenido un sueño con un ser querido que ya ha fallecido y no se si es real o imaginario.

No todos los sueños que tenemos con los seres queridos que ya han muerto, son realmente encuentros. Muchos de ellos tienen que ver con nuestros miedos, con la aceptación de su marcha y muerte, con sentimientos o pensamientos que quedaron sin resolver.

Otras veces, son encuentros claros en dónde podemos verles, abrazarles, comunicarnos con ellos. Sabremos cómo se encuentran aunque no tengamos una conversación con ellos.

Para más información, mirad en la sección Etiquetas: sueños, comunicación seres queridos, señales, etc.

Si pido a un ser querido que me ayude, ¿le molesto y no le dejo avanzar?

No. Al fallecer, elegimos voluntariamente ayudar o acompañar a los seres que siguen viviendo. Al solicitar su ayuda y guía, la darán siempre que puedan y consideren que la necesitamos. Debemos estar atentos a sus respuestas, pues no siempre son de la manera que imaginamos. Siempre recibimos todo aquello que necesitamos para seguir llevando a cabo nuestro camino en esta vida, aunque a veces, no coincida con  lo que deseemos o hayamos pedido.

Para más información, mirad en la sección Etiquetas: señales, comunicación seres queridos, etc..

Si queréis tener más información, seguir investigando y leyendo, podéis mirar en la sección Etiquetas, y dejaros llevar por la intuición y clicar en todas las palabras o temas que os llamen la atención y sintáis curiosidad.

La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

jueves, 30 de mayo de 2013

Taller de Canalización en San Sebastián, Junio 2013

Quiero presentaros una vez más, un nuevo taller de canalización que voy a dar el próximo sábado día 15 de junio.

La canalización consiste en conectar con las energías que nos rodean, desde las más altas vibraciones, guías, seres de luz a las de los seres queridos fallecidos o más cercanos. Englobaría todo contacto o conexión con las energías, inclusive la mediumnidad.

Este taller es un acercamiento a la canalización, cómo podemos trabajar con nuestra energía, distinguirla de la de los demás. Haremos algunos ejercicios y trabajos de conexión, etc.

Aquí dejo la información:

El Sábado 15 de Junio María Eugenia Aurensanz, VIDENTE, MEDIUM Y CANALIZADORA, impartirá un taller de canalización.

TALLER DE CANALIZACIÓN

Este taller tiene como objetivo el acercamiento al mundo de la canalización. Basándose en su propia experiencia María Eugenia nos explicará en que consiste ser un canal y de que forma poder trabajar.

Para ello en el taller se harán visualizaciones y práctica con el objetivo de aprender a percibir nuestra propia energía y la que nos rodea.

Antes de finalizar el taller si María Eugenia recibe algún mensaje para alguno de los presentes se lo dará.

El Taller se realizará en:
Centro AMALUR  
C/ Ferrerias / Olaeta  19 puerta  11. AMARA
DONOSTIA- SAN SEBASTIAN

SABADO 15 DE JUNIO DE 10:00 A 13:00

PRECIO 60 EUROS.

Para aquellos que os queráis apuntaros, dejo las siguientes direcciones de correo de contacto:

mecomunicacion@gmail.com - el del blog
bidereiki@hotmail.com - el de Amalur


La foto es de un mandala mío.

viernes, 15 de marzo de 2013

Vida después de la vida, de Raymond Moody

Hay libros que son básicos dentro de toda temática, y hay autores que son referencia en ellos. En este caso, vamos a unir dos en uno; un nombre, Raymond Moody; y un libro, Vida después de la vida.

Debo reconocer que hasta hace muy poquito tiempo, menos de un mes, no había leído ninguno de sus libros. Siempre los he tenido a mano pero por un motivo u otro, lo he ido postergando hasta que por fin, hace dos semanas, he hecho los deberes y he devorado dos de sus libros. 

Raymond Moody es filósofo, psiquiatra y escritor. Sobre todo, es un nombre que ha marcado un antes y un después a la hora de hablar y estudiar el mundo de la muerte y todo lo que le rodea, especialmente, la experiencias cercanas a la muerte o ECM, las regresiones, vidas pasadas, etc. 

Su punto de vista es la de médico y científico, sin olvidarnos de su faceta más humanista. Sus libros son fáciles de entender y comprender. Están llenos de ejemplos y testimonios de personas que han contado lo que han vivido cuando estaban clínicamente muertos y también habla en primera persona de sus propias experiencias. Moody ayuda a que pensemos y reflexionemos desde varios enfoques, inclusive en algún libro, interactuando con nosotros, a través de varias visualizaciones e invitándonos a experimentar nosotros mismos, consiguiendo de este modo, que tengamos nuestras propias ideas, cuestiones, interrogantes o conclusiones.   

Vida después de la vida, es uno de sus libros más conocidos. En el se habla de la muerte, de qué es la muerte, desde el punto de vista de las distintas religiones y culturas; y a la vez, presenta numerosos testimonios de personas que han vivido experiencias cercanas a la muerte. En él, encontraremos descripciones del paso por el túnel de luz, del encuentro con seres queridos que habían fallecido con anterioridad, verse fuera del cuerpo, el encuentro con seres de luz, el oír y escuchar lo que sucede mientras estamos fuera del cuerpo, etc. Así como, qué ha supuesto esta experiencia a las personas que pasado por esta vivencia y cómo lo viven e integran en su día a día.

Es un libro que se lee muy fácil, de un tirón. Es claro y sencillo. Está escrito con cariño, de una manera objetiva e intentando acercarse a este mundo desde todos los puntos de vista posibles.

Me parece muy aconsejable para tener unas nociones claras sobre la muerte, el tránsito y de las experiencias cercanas a la muerte. Y un tema a tener en cuenta, son muy fáciles de encontrar.

Otro día hablaré de su libro, Regresiones.


La imagen es de la portada del libro. La he encontrado en internet y desconozco quién es su autor.

lunes, 14 de enero de 2013

Los animales y los seres queridos fallecidos

Las maneras en que sentimos las señales o mensajes de los seres queridos fallecidos son muchas y variadas. 

Los adultos tenemos más dificultad que los niños y los animales en percibirlas. En otras entradas hemos hablado de los niños, de cómo perciben y se relacionan con los seres queridos que han fallecidos.

En esta ocasión, los protagonistas son los animales. Al igual que los seres humanos, también perciben a los seres que han fallecido o están viviendo momentos críticos. Les notan y ven con facilidad; su sensibilidad e instinto es mucho mayor que los nuestros.

Las personas que tenéis animales, seguro que habéis vivido situaciones especiales con vuestras mascotas, en las que el perro o el gato, miraban hacia un lado, una pared, se quedaban quietos y no había nadie allí. Nadie que viéramos, pero el animal lo estaba reflejando. Otras veces, con su comportamiento están intentando comunicarnos que algo no va bien, que alguien ha sufrido un accidente, está grave; y también, pueden sentir la muerte de un ser querido antes que lo sepamos.

Hace unos días, Juan me contaba un caso similar. Su hijo, Ander murió hace un par de años en un accidente de moto. En casa siempre han tenido animales, y el perro de Ander se llama Lur. 

Un día, hace dos años, Lur comenzó a ladrar de repente, sin que hubiera ningún motivo para ello. Intentaban calmarle pero no podían. Fue a más, Lur cambió su manera de ladrar por una especie de sollozo triste y se quedó quieta en un rincón de la casa, justo delante de la puerta de la habitación de Ander.

Les extrañó su comportamiento, nunca se había portado así, pero no hicieron nada. Pensaron que sentía añoranza, Ander llevaba un mes estudiando en otra ciudad. A las horas recibieron una llamada explicándoles que Ander estaba en el hospital, había tenido un accidente con la moto y estaba muy grave. Cuando llegaron a verle, ya había muerto.

Juan, contaba que hace unos meses, descubrieron que Lur estaba jugando con alguien invisible. No daban crédito. Iba a buscar una pelotita y la dejaba a los pies de la nada. Lur saltaba, movía la cola contenta y salía a coger la pelotita. Se comportaba del mismo modo que cuando jugaba con Ander a ir a buscar la pelota. Su corazón les decía que Ander estaba allí pero la cabeza, gritaba, que era imposible.

A lo largo de todo un mes, volvió a repetirse la misma escena. Lur corría, llevaba la pelotita y saltaba. Seguía sin haber nadie junto a Lur. También observaron que volvía a dormir junto a la cama de Ander, igual que cuando él vivía. Juan y su mujer, se dieron cuenta de que aunque ellos no veían a su hijo, Lur si lo hacía. En sus corazones no quedaba ninguna duda, Ander estaba allí. Y fue en ese momento, cuando recordaron lo que pasó con Lur horas antes de que muriera Ander. Les estaba comunicando que Ander no estaba bien.

Ya no ha vuelto a ocurrir más veces. La última fue especial. Lur en vez de llevar la pelota a la nada, se la llevó a ellos. Dejó la pelota en el suelo, ladró mientras volvía la cabeza hacia el vacío. Juan supo que era su hijo, el que les había mandado la señal a través del perro. Aunque no pudo ver a su hijo, le sintió con Lur y decía que para él, era muy importante, pues sabía que Ander había estado en la casa, con ellos y con el perro.

Historias como la de Juan hay muchas, cada una distinta de las demás, pero con un mismo punto de unión, los animales ven y perciben a los seres que han muerto como si estuvieran a su lado, y también nos avisan a su manera de que algo que desconocemos, no va bien.

Los animales, perciben, sienten y ven. No sólo son una fuente de amor y cariño, de apoyo y compañía en nuestras vidas; sino también, pueden ayudarnos a ver las señales que no podemos percibir con tanta claridad.


La imagen está tomada de internet y desconozco quien es su autor.

martes, 2 de octubre de 2012

Señales de nuestros seres queridos fallecidos

Unas de las preguntas que más me suelen hacer son, ¿por qué no veo las señales de mis seres queridos? ¿por qué los demás si pueden y yo no? ¿por qué al principio soñaba con él o ella y ahora ya no?

Son varios los factores que intervienen a la hora de poder ver, sentir y percibir las señales de los seres o familiares que ya han fallecido. Entre ellos están el equilibrio mente corazón, la disposición y capacidad a percibir, el momento adecuado, el modo de ver, las tensiones, el miedo, el estrés, las ganas, la obsesión, las emociones y sentimientos, etc.

Una de las maneras de comunicarse nuestros seres queridos con nosotros, es a través de señales o mensajes que envían. Y pueden emitirlos de muchas maneras distintas. Y no tienen que ser siempre de la misma forma.

La mayoría de los mensajes que recibimos suelen producirse al principio, tras su marcha. Muchas veces es para comunicarnos que se han ido o que están bien. Durante un tiempo, dejamos de sentir su presencia, es normal.

Al morir, todavía estamos conectados con la tierra, con lo concreto, con la materia, somos más densos y, aunque hemos abandonado nuestro cuerpo, seguimos teniendo cierta corporeidad. Resulta más sencilla la comunicación, y normalmente suelen elegir el mundo de los sueños, en este caso, el plano astral, como lugar de encuentro entre ellos y nosotros.

Tras su marcha, siguen su camino evolutivo y vibracional. No es posible tener el mismo contacto con ellos por mucho que lo deseemos. Por poner un ejemplo, si nos vamos de viaje a otro lugar, ya sea a trabajar o por placer, estaremos ocupados en nuestras cosas. Eso no significa que no nos acordemos de las personas a las que queremos, pero estamos a lo nuestro. Pues es parecido a lo que sucede tras la muerte, eso si, salvando las distancias.

Nuestros ojos, nuestro corazón, sigue necesitando el contacto, su presencia pero ellos, tienen otras ocupaciones, otro camino, el suyo; del mismo modo que cuando nos toque morir, seguiremos el nuestro. Por ello, son siempre nuestros seres queridos los que se ponen en contacto con nosotros, y no nosotros con ellos.

Ellos siguen avanzando y debemos ayudarles a seguir su proceso como almas que son. El demandar su atención no es bueno para ninguno. Solemos confundir la pena, el dolor, el vacío con el apego. Cuántas veces he escuchado, es que Fulanito siempre estaba pendiente de mi, y ahora que se ha muerto, ni tan siquiera he soñado con él o le he visto. No es lógico, estábamos tan unidos, me siento abandonada.

Sí es lógico y normal. Ellos están en otra dimensión, ocupándose de proseguir su vida, su evolución. Su sentimientos, sus metas, son distintas a las nuestras. Eso no significa que no nos ayuden, al revés, si pueden, nos mostrarán su cercanía, su apoyo y energía. Velarán y nos guiarán aportando luz a nuestros pensamientos y sentimientos.

Debemos dejarles partir, pues la muerte sólo es otra etapa, eso si, deja un vacío fuerte pero debemos afrontarlo con naturalidad y amor. No digo que no se sufra, que no haya un duelo, que no se necesite tiempo. Al revés, al pasar por estas etapas estamos asumiendo su marcha.

Cuánto mejor nos vean, nos sientan, nos perciban, más podrán ayudarnos, porque no existirá una dependencia nuestra hacia ellos.

Para entender y ver sus señales, debemos tener una mente abierta, ser espectadores de nuestra vida cotidiana, no esperar nada y ser como niños, estar abiertos a la sorpresa, y ello sólo lo podemos hacer si nuestro dolor, nuestra angustia no nos domina. Porque si es así, estaremos cerrados a sentir aquello que es alegría. Y nuestros seres son alegría y amor.

Seamos como niños, vamos a dejarnos llevar, observemos en la medida que podamos lo que ocurre a nuestro alrededor. Tal vez la señal que hacen, está delante nuestro y no podemos verla. A veces, cuando no esperamos nada, tenemos todo.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 21 de septiembre de 2012

Las almas, su proceso en las muertes trágicas y accidentales

En la entrada anterior, Atlántida del blog, Mariposas en mi vida, dejó en su comentario, unas preguntas muy interesantes sobre los seres que mueren a manos de otras, víctimas de la violencia, del asesinato o en circunstancias trágicas. 

Atlántida quería saber qué pasaba con ellas, si iban a la luz o quedaban vagando por la tierra.

El que la muerte sea inesperada, trágica, violenta o accidental, no significa que como almas, quedemos vagando sin rumbo durante toda la eternidad. 

Cuando se produce este tipo de muerte, no da tiempo a reflexionar, ni a prepararnos para ella. Llega y listo. Todo sucede muy rápido, tanto para los que se van como para los que se quedan. Siempre es más "fácil" adaptarse a un hecho que sabemos que va a ocurrir que a uno inesperado.

Una muerte violenta o accidental, siempre impacta, llega muy profundamente, produce un caos mayor, un dolor más profundo. Nos preguntamos el porqué de estas situaciones trágicas, y casi nunca entendemos, ni damos con razones que las hagan comprensibles.

La pérdida de un ser querido que muere de manera trágica es más difícil de asumir, de aceptar. El duelo tiende a ser más doloroso y largo que cuando es una muerte natural o por enfermedad.

A nivel almas, a nivel evolutivo, las muertes con violencia, no se diferencían de una natural. El proceso es el mismo. El tránsito se inicia en el momento de morir; aparecen nos reencontramos con parte de nuestros seres queridos y guías, que velarán por nosotros durante nuestra marcha. No estaremos sólos, nos acompañarán, y tratarán de que entendamos lo que ha sucedido, guiando nuestros pasos a la luz.

Una vez más, el proceso de seguir a la luz, o de quedarse un tiempo más apegados a la tierra, dependerá de cada ser, de cada uno de nosotros. Algunos de ellos, pueden sentirse desorientados al principio, pero enseguida entenderán lo que ha ocurrido. Otros, seguirán a la luz, pues es su camino. Otro grupo, puede decidir que aún no es el momento de partir a la luz y prefieren esperar a hacerlo en otro momento.

¿Qué decisiones o factores intervienen en qué decidan quedarse o avanzar? Sus sentimientos y apegos. Los que decidan quedarse lo harán por apego ya sea a la familia, al trabajo, porque desean que se aclare o atrape a los culpables, se haga justicia, porque no se sienten preparados para avanzar, tienen miedo o quieren esperar a que se resuelva alguna situación determinada. Es exactamente igual que en una muerte natural.

Estas muertes trágicas, tienen un componente diferente al de una muerte natural,  y es, la de tomar conciencia de lo ocurrido. Es decir, si se trata de una muerte laboral, tomar conciencia de que deben extremarse las condiciones laborales, o descubrir el origen del porqué; si es por accidente, el tomar conciencia de cómo están las carreteras, de cuáles son las condiciones en que conducimos, alcohol, drogas, despistes, errores humanos, etc.

La huella que deja una muerte trágica, normalmente va asociada a una toma de conciencia ya sea a nivel individual o colectiva. Un asesinato individual o en masa, una guerra, un accidente de avión, de tren, por inundaciones o terremotos, marca un antes y un después. No nos dejan indiferentes y conllevan una toma de postura y un cambio a la hora de mirar, pensar, sentir, disfrutar y vivir la vida.

Cuanto más y mejor disfrutemos de la vida, más preparados estaremos para afrotar la muerte, aunque ésta sea inesperada y trágica. Os animo a saborear la vida todo lo que podamos.


La imagen es de un mandala mío.

martes, 21 de agosto de 2012

Espiral, camino de evolución, vida y muerte

Solemos asociar la vida y la muerte con el comienzo y el final. Pero no es así. El alma, nuestra esencia, es eterna. Cuando decide que es el momento adecuado para avanzar, crecer, aprender y evolucionar determinados aspectos, emprende un viaje que le llevará a vivir sus retos.

Este viaje, se llama vida. Nacemos, comenzamos a vivir, a experimentar, a sentir emociones, percibimos el dolor  y la alegría, el desasosiego y la tranquilidad, y entre ambos extremos, quedan aún múltiples gamas de emociones por desarrollar e integrar.

No solemos plantearnos el momento del nacimiento, si hemos sufrido, si lo hemos hecho alegres; simplemente lo olvidamos. Damos por supuesto, que es un proceso natural; y salvo que haya habido alguna complicación o percance durante el parto, el nacimiento pasa a ser un motivo de alegría, un recuerdo bonito que celebramos cada año, y le llamamos cumpleaños.

Antes de nacer, éramos alma y para estar en la tierra, necesitamos un vehículo para caminar, una carcasa que se convierta en nuestra casa, que es nuestro cuerpo. Generalmente, no recordamos nuestro paso de ser alma a integrarnos en un cuerpo. Pasa desapercibido, ni nos lo planteamos y eso que hemos dado un gran salto; hemos vivido un gran proceso que también es un comienzo y un final.

La muerte es como el nacimiento. De nuevo, nos preparamos para vivir otro cambio, una transformación que nos lleve de regreso a casa como almas que somos. Esta fase se llama muerte, en la que dejamos atrás la envoltura física, para volver a ser esencia, alma o espíritu, para volver a reencontrarnos con otros seres amados. 

La muerte supone de nuevo un mismo proceso, dejamos atrás algo viejo e iniciamos un comienzo. Nos preparamos para regresar con las lecciones aprendidas, con las que decidimos trabajar cuando llegamos a la vida. Una vez fallecidos, vivimos otra fase, la de recapacitar y poner en orden lo que ha sido nuestra vivencia, nuestra vida y comprobar si realmente hemos realizado nuestros propósitos iniciales, aquellos que decidimos aprender o desarrollar al nacer. 

Transcurrido un tiempo, cada ser el que necesite, no hay límite de tiempo, ni presión, decidimos regresar para vivir y aprender nuevas situaciones. Para ello, volveremos a nacer, volveremos a reencarnarnos dando comienzo de nuevo a otro proceso de comienzo y final.

Si pudiéramos dibujar este proceso, veríamos una preciosa espiral, formando círculos que van en ascenso. Podremos volver a vivir situaciones similares pero no iguales, que nos llevará a ascender, a pararnos o descender, según lo que necesitemos aprender. Al final, aunque no hayamos tomado las mejores decisiones, alcanzaremos el siguiente nivel de ascenso en nuestro camino evolutivo, que es lo que significa avanzar, crecer y evolucionar vibracionalmente.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 2 de marzo de 2012

Una casa encantada o la historia de José

Unos conocidos mios están cansados de escuchar ruidos a altas horas de la madrugada en la casa contigua a la suya. Unas veces, se oye el sonido de las cañerías; otras, ven luces que se apagan y encienden. La casa está vacía desde que murió el dueño y piensan que han entrado a robar

La policía investiga a fondo y no descubre nada. Los sonidos y luces se repiten; y el caso, pasa de la policía municipal a la autónoma. Realizan todo tipo de comprobaciones, tuberías, instalación eléctrica, gas, etc., deducen que no hay nadie en la casa, ni tampoco ningún animal. Ellos mismos viven los fenómenos  y no tienen una explicación lógica que lo explique. Uno de ellos, cree que la casa está encantada.

En esta casa vivía José. Se había quedado viudo siendo joven y no tenía hijos. Era una persona jovial, atenta y amable hasta que murió su mujer. Desde ese día, se encerró en casa, no salía, el dolor era tan grande que decidió que la vida no merecía ser vivida. Sus amigos acudían a verle, llevándole comida, intentando que saliera de casa y que poco a poco volviera a una vida rutinaria. Fue imposible. José siguió aislándose aún más.

Cerca de la casa, están las vías del tren. Un día apareció su cuerpo sobre las vías. Nunca se supo si había sido un accidente o un suicidio. Al poco de morir, aparecieron los primeros sonidos extraños. Nadie los relacionó con José, sino con que entraban animales o personas a la casa.

Cuando escuché la historia, me conmovió mucho y sentí que José estaba ligado a la casa. Quería ayudarle y no sabía cómo. Empecé a rezar por él, decidí enviarle luz y amor. No me apetecía acercarme a la casa por respeto, y cierto miedo. La historia fue conociéndose entre más personas y algunas de ellas comenzaron a ir allí a investigar, para ver si veían o sentían algo.

Un día, unos amigos me convencieron y fuimos a la casa. Nos quedamos en el coche. Estaba inquieta, tenía la sensación de estar molestando. Al poco de llegar, escuché una respiración profunda e intensa junto a mi. Sentí la ira, la rabia y el enfado de José. Era una sensación muy fuerte. Les pedí que nos marcháramos. Ellos no habían escuchado nada y se quejaban por haber tenido que irnos sin descubrir nada interesante. Si antes sentía que José quería estar sólo, ahora sabía que era cierto. Decidí no volver e intentar que le dejaran sólo. Fue imposible, la historia daba miedo y morbo.

Seguí enviando luz y amor a José, no era la única en hacerlo, éramos un grupo grande. Al cabo de un par de meses, la gente dejó de ir a la casa, se aburrían, no pasaba nada. Sentí que José ya no estaba allí, se había marchado y estaba en paz.

Pasado un tiempo, José se puso en contacto con un par de personas del grupo, quería dar las gracias por el envió de luz, ya que le había ayudado a darse cuenta de que debía pasar al otro plano sintiéndose feliz y libre.   

Contó su historia. Había estado muy apegado a la casa, era lo único que tenía; allí había sido inmensamente feliz y desdichado. Se sentía culpable por la muerte de su mujer, por no haber podido evitarla y estaba lleno de dolor y angustia. 

Al morir vio la luz, sintió amor y escuchó cómo su mujer le pedía que se reunieran de nuevo, yéndose con ella. Su sentimiento de culpa le impidió ir a la luz. No se sentía preparado para dar el paso, decidió que tenía que cumplir penitencia y ésta era quedarse. Decidió seguir viviendo el dolor, pensaba que era lo que merecía. Y se quedó en la casa, siendo él el origen de los fenómenos.

Han pasado muchos años de todo aquello, más de veinte. De vez en cuando, me suelo acordar de José y sonrió al hacerlo. Se que está bien, en la luz y disfrutando del amor en el otro plano. El conocerle y poder ayudarle fue muy importante para mi a todos los niveles, fue una experiencia muy especial.


 La imagen de la foto está sacada de internet y desconozco quién es su autor.

martes, 14 de febrero de 2012

Fantasmas, presencias, espíritus

Los fantasmas no existen, o dicho de otra manera, a lo que llamamos fantasmas son espíritus y presencias.

Generalizando, podríamos decir que existen dos grupos, los que van a la luz directamente, que son mayoría y de los que hemos venido hablando en la mayor parte de las entradas; y, los que están perdidos, por no ir a la luz, y son minoría.

Al morir, el espíritu regresa al lugar del que partió, al origen, al amor. Existen diversos planos o dimensiones vibracionales de energía amorosa. En ellos, el espíritu descansa, se recupera de lo vivido en su última vida; está aprendiendo, evolucionando.

Cuando morimos, avanzamos hacia la luz, que es amor, y lleva directamente al plano donde descansaremos, reuniremos con otros seres queridos y planificaremos cómo queremos seguir avanzando como almas que somos. Para todo ello se necesita un tiempo, para algunos seres será más rápido; otros, necesitarán más tiempo. Cada uno el que precise, no hay prisa.

Otros seres, y son minoría, al morir, no van a la luz. Quizá sientan miedo al ver la luz y aunque estén rodeados de seres queridos al hacer el tránsito, rechazan su ayuda. Estos seres, acaban perdidos en una dimensión en la que la luz y el amor es más escasa, que existe y se deja sentir.

La decisión de quedarse puede estar motivada por el miedo a avanzar, por la creencia que su vida no ha sido todo lo correcta que debía y temen qué va a pasar cuando lleguen a su destino; porque están demasiado apegados a su familia, tierra, vínculos en la tierra, etc.

Estos seres, se sienten perdidos y pasado un tiempo buscan la luz que les conducirá de vuelta al amor. No saben o no conocen cuál el camino de regreso, sienten miedo, están angustiados, se sienten solos. Cuando se dan cuenta de su situación buscan ayuda en sus seres queridos que están vivos, ya sean familia, amistades, allegados, etc. Muchas veces, ya sea por el dolor de la pérdida y la ausencia, porque no sabemos verles, ni percibir sus señales, no somos conscientes de su presencia a nuestro lado. 

Cuando se dan cuenta que en su entorno no les ven, van en busca de otros seres que pueden percibirles ya sea porque están abiertos, son canales, en ese momento de su vida son más sensibles, etc. Los seres fallecidos buscan un faro en la oscuridad que les ilumine, luz que guíe sus caminos de vuelta a casa. Cuando encuentran a una de estas personas que saben que puede ayudarles, se hacen notar de muchas maneras llamando su atención.

Aunque ellos vean que somos luz y podemos guiarles, es posible que nosotros mismos no sepamos que tenemos esa capacidad. Podemos notar su presencia porque estamos incómodos, molestos, no sabemos qué pasa pero notamos cierta inquietud. Notamos la energía de la angustia. Ante todo, debemos saber que no pueden hacernos daño, sólo buscan ayuda.

Ante esta situación podemos optar por ayudarles o no hacerlo. Somos libres de decidir qué hacer. En el caso de querer ayudar lo que haremos será mandarles luz y amor, para que la encuentren y así retomar su camino. Ya hemos hablado en entradas anteriores cómo hacerlo, en concreto en Enviando luz y amor.

En una próxima entrada, hablaré de qué podemos hacer y cómo actuar cuando sentimos que hay presencias o espíritus perdidos cerca nuestro.

No debemos confundir a estos seres que están perdidos, con los que una vez estando en la luz, de repasar y descansar de su vida anterior, deciden querer ayudar a sus familias. La energía que desprenden estos seres es de amor, suave, reconfortante, armoniosa y luminosa. Se distinguen fácilmente unos de otros.

Todos somos almas, espíritus pero no fantasmas. Dejemos a estos últimos para los cuentos, relatos y películas.


La imagen de la foto está sacada de internet y desconozco quién es su autor.