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viernes, 19 de mayo de 2017

Abril: resumen de las entradas publicadas en Spiral Áurea

Dice el refrán, que nunca es tarde si la dicha es buena. Y aunque estemos a menos de quince días de finalizar el mes de mayo, quiero compartir con todos, las entradas que he escrito en el blog evolutivo y espiritual de Spiral Áurea.

Cuántas preguntas surgen cuando muere un ser querido. Kelly, escribió cómo se sentía tras la reciente muerte de su pareja, su proceso de duelo y su preocupación sobre si debido al dolor por su pérdida estaba haciendo lo correcto ayudándole a encontrar la luz.

Encontraréis las respuestas a sus preguntas y preocupaciones en Tras la muerte de un ser querido: algunas preguntas y respuestas.

En Spiral Áurea hemos hablado de la importancia de recoger, limpiar y ordenar, a todos los niveles y aspectos de la vida. Cada cierto tiempo es necesario tomar un pequeño respiro, observar, escucharse y reflexionar, y así poder ver cómo vamos caminando por la vida.

Tenéis toda la información en Limpiar, ordenar, renovarse: cuerpo, mente y alma.

Tan sólo me queda recordar que en Spiral Áurea seguimos tratando y hablando de los mismos temas: de la vida, la muerte, el duelo de los seres queridos, la muerte y duelo de las mascotas, la comunicación con los seres queridos, las señales y mensajes que recibimos, los sueños, información sobre los cursos y talleres que daré, etc.
 
Si os apetece que se trate algún tema en concreto, si queréis compartir vuestras sugerencia o dudas podéis hacerlo en el nuevo blog, escribiendo a través de info@spiralaurea.com.  


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Las mascotas y el duelo

A lo largo de mi vida profesional y personal, me he encontrado con distintos grados de dolor y sufrimiento por la muerte de una mascota.

Para algunas personas, la muerte de su animal, ha supuesto un verdadero trauma, un desgarro y angustia que les ha costado o está costando mucho esfuerzo superar. 

Por otro lado, he visto a personas que aún amando a sus animales, y siendo estos uno más en su familia, viven su marcha con aceptación a pesar del dolor y la tristeza. 

Hace dos años, una persona de mi entorno más cercano, perdió a su perro, mezcla de labrador y golden retrevier. Habían permanecido juntos once largos años, siendo compañeros inseparables. Recibí una carta muy bonita en la que comunicaba que su amigo más fiel había fallecido tras una larga enfermedad muy dolorosa. Viendo que su perro estaba sufriendo muchísimo y no había ningún remedio ni medicación que evitara el dolor, había tomado la decisión más complicada, la de llevarle al veterinario para que dejara de sufrir.

Comentaba que antes de hacerlo, habló con el perro y le contó lo que iba a hacer. Le explicó los motivos y el porqué de la decisión. Explicaba que sintió que su amigo le había entendido, decía que apenas podía moverse y levantó su pata para apoyarla en él dando así su bendición. 

Esta persona, tenía el corazón roto. Acudió al veterinario al día siguiente, y acompañó a su amigo hasta el último momento de su vida.

En la carta agradecía a su amigo todos los buenos momentos que habían vivido juntos, todo lo que había aprendido de él y lo mucho que le había ayudado a superar y vivir momentos complicados de su vida. Le daba las gracias por todos los años de compañía mutua, de amor y cariño, de apoyo incondicional. 

Todavía sigue estando de duelo por su perro y de momento, no quiere volver a tener otro animal.

Hace unos días, otra persona muy cercana a mí, dormía a su gato, habían pasado juntos más de diecisiete años. Al igual que hizo antes con el padre de este gato, permaneció junto a él, mientras le administraban una inyección. Contaba que a pesar del dolor, era parte de su familia y como tal, le acompañó en el tránsito a su muerte.

Se puede llegar a querer mucho a un animal, tanto que su muerte afecta, marca, duele y también conlleva pasar por un proceso de duelo.

Los animales forman parte de nuestra vida, nos acompañan, aman incondicionalmente. El sentir su ausencia, su marcha, el hueco que dejan es normal. Es una señal de que hemos querido y sido correspondidos.

Las mascotas forman parte de nuestras vidas, son nuestra familia.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.



domingo, 30 de octubre de 2016

Recordando a nuestros seres queridos fallecidos

Son fechas especiales para todos aquellos que han perdido a un ser querido. Todos los días recordamos a quiénes han fallecido. Les añoramos, hablamos, contamos nuestra vida, echamos de menos e incluso podemos sentirles junto a nosotros.

Aunque sabemos que siempre están junto a nosotros y nos acompañan allá donde vayamos y hagamos, a veces necesitamos ir al cementerio o al lugar donde aventamos o depositamos sus cenizas. Creemos que allí, podemos sentir su presencia más cerca, ya que nos resulta más fácil contarles cómo nos va la vida, qué hemos hecho, qué cambios y novedades han ocurrido tras su marcha. Podemos decirles cuánto les queremos y les echamos de menos.

Son días en que los sentimientos y emociones pueden estar más a flor de piel. Días de homenajes, de evocaciones y recuerdos, de nostalgia y añoranza, de encuentros y reencuentros, de silencio o de compartir anécdotas con amigos y familiares.

No existe una manera especial de recordarles. Todo es válido y correcto. Desde ir a llevarles flores, cocinar su comida favorita, escribirles una carta, charlar con ellos, cantar su canción, pasear por donde solían hacerlo, encender una vela...

¿Habéis pensando hacer algo especial el día de Difuntos y de Todos los Santos? ¿Cómo vais a vivirlo?


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es el autor. 

jueves, 6 de octubre de 2016

Reflexiones de otoño

Hace una semana entramos en una nueva estación, la de otoño en el hemisferio norte y primavera en el hemisferio sur.

Todas las estaciones tienen su encanto, son especiales. Cada una de ellas tiene su energía, luz y color. 

Me encanta la luz del sol en esta época, tiñe de color dorado todo lo que toca, consiguiendo que se mezclen los destellos rojizos, ocres, dorados, amarillos y verdes de las hojas de los árboles.

Es una época que invita al recogimiento, a la reflexión, a mirar hacia dentro, al interior. Sólo con observar la naturaleza vemos cómo va cambiando, transformándose. De la frescura y verdor de la primavera pasamos al dorado, a la caída de las hojas.

La energía del otoño, me resulta acogedora, tan dorada, luminosa, llena de color y de matices. No tiene la fuerza impetuosa de la primavera, sin embargo, tiene la calidez que da el paso del tiempo, de la madurez.

Me gusta adaptar la energía de cada estación a mi vida, uniéndome así a los ciclos de la naturaleza. El otoño, es una época que aparentemente tiene un ritmo más lento. Me lleva a profundizar con mayor detenimiento en qué momento me encuentro, invitándome a reflexionar sobre mis planes, ideas y proyectos; qué debo trabajar, madurar, soltar, eliminar, pulir, mejorar.

Si tenéis la oportunidad de ir a un bosque, estar en un jardín, os animo a que meditéis junto a un árbol, observando su transformación, viendo cómo el perder las hojas da lugar a que nazcan nuevos brotes, donde la pérdida se convierte en vida y crecimiento. 

Nosotros experimentamos lo mismo, las pérdidas, rupturas y crisis, son oportunidades para poder revisar nuestros cimientos, nuestros pensamientos, creencias, ideas, sentimientos, ayudándonos a tener una nueva visión sobre nosotros mismos. Podemos ser más fuertes, crecer y evolucionar, para ello podemos soltar todo aquello que lastra, entorpece, debilita. Podemos ser como las hojas de los árboles, donde su caída da paso a una nueva vida


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 3 de junio de 2016

Enric Benito, su ponencia en Vía Encuentro, Palma de Mallorca 2015

Aprovechando que estamos a las puertas del fin de semana, quiero compartir un vídeo maravilloso, que trata sobre humanizar el proceso a morir. Se que es largo, dura una hora y diez minutos. Merece la pena, escuchar las palabras,  llenas de sabiduría y amor sobre el enfoque y la visión de la muerte, la vida, el aprendizaje, la compasión, y el acompañamiento a los enfermos terminales durante el tránsito a la muerte. Ciencia y espiritualidad van de la mano, son complementarias. 

El título, Humanizar el proceso de morir, es la ponencia que el doctor Enric Benito realizó el junio del año pasado en Palma de Mallorca, en las jornadas que organizó por la Asociación ViaManos.

La charla está orientada al personal sanitario, sus palabras sencillas y lo que explica, aunque no os sonará a nuevo, ayudan a reflexionar sobre la vida y la muerte. La mirada está puesta en la persona, en la "biografía" que todos somos. 

Enric Benito, la trayectoria profesional de este humanista es larga; oncólogo, consultor senior de Grupo de Espiritualidad de Secpal (Sociedad Española de Cuidados Paliativos), coordinador del programa de Cuidados Paliativos de las Islas Baleares, escritor, profesor. Añadiría, que posee un gran sentido del humor, cercanía, sabiduría y mucho amor.



 


Espero que os guste.

martes, 10 de mayo de 2016

La partida del padre de Myrian

Quiero compartir con todos, este correo que recibí desde Argentina, y lo envió Myrian. Su padre murió de cáncer y todo su proceso fue muy rápido. 

Creo que las vivencias de Myrian, pueden ayudar a otras personas que han pasado, o están viendo una situación similar.

Myrian: (...) Hace poco más de dos meses, el 21 de febrero pasado, mi Papá falleció de cáncer de hígado. Se enfermó y se fue en un mes...todo pasó tan rápido que hay momentos en que quiero creer que todo es un sueño y voy a verlo nuevamente entrar por la puerta con su sonrisa al llegar de su trabajo. Soy católica y creo que mi papa se fue al Cielo. Siento que su Alma se fue a la Luz. Hace unos días, tratando de encontrar explicaciones y consuelo tal vez...me encontré con tu blog y leí que los seres queridos fallecidos nos acompañan a superar su muerte y eso me hizo muy bien... La experiencia de la muerte de mi Papa me ha hecho tener una fe mas fuerte y reforzar mi idea de la vida en el mas allá... 

Mi papa fue cuidado por nosotros,su familia hasta último momento... y toda esta experiencia me cambio la vida y la forma en como veo la vida y la muerte...

Mi papa entro en coma hepático un día antes de morir y esa ultima noche yo me quede con el mientras mi mama y mis hermanos descansaban... Pase la mayor parte de esa noche a su lado, rezando y diciéndole cuanto lo amo... llore mucho y le dije que podía irse en paz, que nosotros íbamos a estar bien... le pude decir Gracias por ser mi papa y por la vida que compartimos juntos... En un momento yo sostenía su mano y el la apretó fuertemente cuando le dije que iba a cuidar de mi mama!!! Yo sentí que mi papa me escuchaba y reacciono! Leí en tu blog que las personas en coma escuchan y ahora se que es así a pesar que los médicos digan que no!

En un determinado momento mi hermana me dijo que me recostara un rato y yo antes de retirarme de la habitación, le susurre a mi papa y le dije que si se iba, me avisara por favor... me quede dormida por primera vez en esa noche y de pronto me desperté como si alguien me hubiese llamado... fui a la habitación y mi papa se acababa de ir... lo sentí....el me aviso... Es así Maria Eugenia? O es mi imaginación? Antes de morir, sus ojos celestes se habían vuelto turquesa y tenia una mirada llena de paz .... eso fue muy fuerte para mi ...Era su alma que se reflejaba?? Estaba viendo a sus seres queridos tal vez???

Desde entonces, yo he sentido su presencia, su olor... una mariposa que se acerca insistentemente.... plumas que aparecen de la nada... un aroma característico de el.... Es mi papa verdad?

Quiero agradecerte porque en tus palabras he podido encontrar consuelo y paz y he podido sentir que mi papa esta!!! 

Hay momentos en que lo extranio mucho!!! Le digo que lo Amo y que espero que este feliz!!!

Gracias Maria Eugenia porque leerte me ayuda a responder preguntas que me hago todo el tiempo!!!

Mi papa se llama Mario y en esta vida fue un gran hombre...tenia 78 anios y seguía trabajando porque esa era su pasión... el se enfermo en sus vacaciones y se murió un día antes de reintegrarse a su trabajo... en ningún momento nos hizo sentir si tenia miedo a morir.... nos decía que se iba a mejorar a pesar que yo siento que el sabia que se iba a morir.... lo que fue positivo es que pudimos decirnos todos cuantos nos amamos y el se fue en su cama, en su casa rodeado de nosotros, su familia, con amor y en paz... leí en tu blog que esa es una de las formas mas pacificas y hermosas de partir.... y le toco a mi papa y eso me hace sentir que Dios lo cobijo y lo protegió de una forma especial.... 

A veces me angustio mucho porque no estaba lista para que partiera...fue todo tan rápido.... pero en su partida mi papa me dio una gran lección de vida...tomo su destino con tanta dignidad y acepto que era su momento de partir!!!

Gracias por hablar de estos temas que para quienes estamos transitando estos momentos es muy tranquilizador saber que hay vida mas allá y hay Amor y que nuestros seres queridos nunca se van en realidad !!!! (...)

Cuando leí que los médicos que atendían al padre de Myrian, no les dijeron que podían hablarle me extraño y me dio pena. Normalmente, es el propio personal sanitario, en el que anima a que les hables y acaricies, Es más, hasta suelen aconsejar hablar de temas delicados, lejos del paciente, porque éste escucha.

Si me gustaría romper una lanza a favor de los médicos y enfermeras, con los que me he encontrado -y en la UCI, hay muchos-, que fueron los primeros en decir: "habladle que os escucha, acariciadle que os siente". Algún día contaré esa experiencia ;).

Creo que el padre de Myrian pudo sentir a su lado, todo el apoyo y amor de su familia. Posiblemente, saberse acompañado y tranquilo, pudo facilitar su tránsito y ayudarle a morir con paz y en calma.

Muchas gracias, Myrian, por permitirme compartir tu correo y por tus bonitas palabras hacia mi.


Myrian acaba de publicar un comentario y creo que merece estar en la entrada.


Hola!

GRACIAS a todos x describirme sus emociones al leer mi carta...Me emociona mucho que cada uno de ustedes pueda sentirse identificado conmigo. Yo me siento muy identificada con lo que cada uno de ustedes cuentan...Experiencias y vivencias distintas pero en el fondo todos apuntamos a lo mismo...saber que nuestros seres queridos fallecidos permanecen a nuestro lado y que el Amor sigue intacto!!!
Anoche antes de dormirme, le pedí a mi papa que me hiciera saber si le había gustado la publicación y si le parecía bien que compartiera nuestra experiencia... y esta maniana cuando me levante...apareció una plumita (de la nada!)junto a mi cama...A mi papa le gustaba juntar plumas (olvide mencionarlo).
Les mando mucha Luz y Amor y Gracias a todos y cada uno de ustedes y en especial a vos Maria Eugenia!!! Gracias por tu infinita ayuda y por compartir tu sabiduría!!!

Besos!


Myrian


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 22 de enero de 2016

A ayudar a morir también se aprende, de Fermín Apezteguia

A ayudar a morir también se aprende, es el título de un artículo que escribió Fermín Apezteguia en el periódico El Correo, el 8 de junio de 2014, en el que entrevista a Jacinto Batiz, especialista en cuidados paliativos

Me ha parecido muy interesante toda la información que comparten, el punto de vista y el enfoque que dan al proceso del acompañamiento a los seres que están en fase terminal.

Transcribo una parte de la entrevista, en la que Batiz aporta diez consejos que debemos tener en cuenta si vamos a cuidar de un paciente terminal. Aunque ya los conozcamos, nunca está de más, el volver a releerlos.

(...) 

Principales consejos

"Acompañar a alguien-resume el experto- es dedicarle nuestro tiempo, visitarle con frecuencia, mostrarle respeto y comprensión, demostrarle nuestra disposición a apoyarle en lo que pueda ocurrir, respetar los momentos en que quiera estar solo y no forzar una conversación activa. El mejor medicamento -concluye. es nuestra compañía"

  1. Tener en cuanta que la comunicación es distinta si nos situamos a un metro de la cama del paciente o si nos ponemos a su lado, tocándole con nuestra mano.
  2. Un apretón de manos, una caricia, un fuerte abrazo no los lleva el viento. Pesan más que las palabras.
  3. En ocasiones, el tacto suele ser la única forma de comunicación y de expresión de cuidado que se le puede dar al enfermo.
  4. Es muy importante que el enfermo y quién le cuida mantengan alguna forma de comunicación, sobre todo, en los estadíos avanzados, cuando el paciente ya casi no se puede comunicar verbalmente.
  5. Si quién le cuida o acompaña sigue hablándoles, sonriéndole o acariciándole, esta comunicación afectiva permanecerá intacta aún cuando la comunicación verbal se pierda.
  6. La compañía puede hacerse con la mirada, la sonrisa y las caricias.
  7. La forma de mirar, de dar la mano son importantes en pacientes que no pueden emplear las palabras como los afectados por la demencia, sordera o que hablan otro idioma. La sonrisa, el tono de voz, los gestos de las manos pueden significar calor e interés personal.
  8. Trate al enfermo como un ser humano hasta el momento de su muerte. Tenga en cuenta su dimensión emocional, social y espiritual.
  9. Permita al enfermo, si puede hacer, expresar sus propios sentimientos y emociones sobre su forma de enfocar su muerte y participar en las decisiones que incumban a sus cuidados. Respete su individualidad y no le juzgue por sus decisiones, aunque sean contrarias a las del cuidador.
  10. Imagina el final de tu vida y cuida como te gustaría que te cuidaran a ti llegado ese momento.
(...)

Podéis leer todo el artículo, pinchando aquí.


La imagen es la que aparece acompañando al artículo y desconozco quién es su autor.

sábado, 14 de noviembre de 2015

La unión, el amor, mueve el mundo

La vida no es fácil, ni justa. Y si, a veces es muy difícil y dura. Ayer fue un día de esos, en los que de repente, pasas de la risa y la alegría, a la incredulidad, al rechazo, a la impotencia, a las lágrimas.

Los atentados y lo vivido ayer en París, es sólo una muestra más, de la brutalidad y la violencia que es capaz de llevar a acabo el hombre. Para ello, busca excusas que le den carta blanca y fuerza para causar el terror, el miedo, asustar y paralizar. Da igual el lugar en el que decide golpear, siempre deja una herida y dolor.

Al enterarme de la noticia, se me encogió el corazón, sólo quería llorar. Inmediatamente me puse en marcha, comencé a enviar luz y amor.

Formamos parte de la humanidad, da igual la distancia, las culturas, países o religiones que tengamos. Estamos unidos. Lo que te afecta a ti, me llega a mi y viceversa. Así que, además de enviar luz y amor, seguro que podía hacer algo más.

Comencé a pensar en ello. Si todos estamos unidos, los pensamientos y emociones también lo están. La violencia se alimenta de las emociones y pensamientos agresivos, de la rabia, del rencor, del odio; y el amor, de si mismo.

Seguí pensando. Sentía que tenía que mirar hacia adentro, muy profunda e íntimamente, y hacer un análisis de mis emociones y pensamientos. ¿Son siempre positivos?¿cómo enfoco, dirijo y vivo mis miedos y temores? ¿hasta qué punto soy responsable de la violencia y del amor en el mundo? ¿qué puedo hacer para que la violencia desaparezca? 

Llegaron muchas respuestas de manera rápida. Si no me gusta cómo gobiernan los partidos políticos que tienen el poder, pudo cambiar mi voto. Si no me gusta cómo es la sociedad en la que vivo, puedo participar en organizaciones que estén en sintonía con mis ideales y así ayudar al cambio. Todo ello es correcto. Es válido, pero sentía que era insuficiente. De alguna manera, sentía que dejaba mi poder en manos de los demás.

Mi mente, repetía ¿qué puedo aportar, qué puedo hacer yo? Escuché con claridad, amar. El amor lo es todo, y a la vez, es sencillo. Al amarte, amas lo que haces, lo que piensas, lo que sientes. Prueba a amar de manera consciente. Ama lo que no te gusta de ti, ama lo que te cuesta, ama lo que temes, ama a tu sombra, ama a tus miedos. Amate a ti misma, totalmente. Y observa lo que ocurre.

La luz y la sombra van juntas. Si somos capaces de ver la sombra es porque hay luz. La luz ilumina, crea consciencia y así podemos cambiar si es lo que deseamos hacer. 

Está en nuestra mano elegir qué camino tomar y vivir. El mar está compuesto por gotas de agua. Cada uno de nosotros es como una gota, todos juntos somos el océano. 

Mi pensamiento y mi corazón está en la ciudad de la luz y del amor, París, con todos sus habitantes, con las víctimas y sus familias. 
 

La imagen está tomada de internet. Desconozco el nombre de su autor.

lunes, 26 de octubre de 2015

Constelaciones familiares, una puerta abierta a sanar

La vida está llena de sorpresas,

Estamos unidos por hilos invisibles y a veces, lo que parece imposible se convierte en posible. Podemos vivir situaciones únicas, conocer a personas estupendas, se dan circunstancias especiales que hacen que lo que vivimos sea fácil y fluido. E inclusive, todo ello, sin tener que hacer aparentemente nada. Tan sólo, estar conectado con la esencia, con quiénes somos y con el Universo, con la Totalidad, con Dios.

En esta ocasión voy a hablar de sorpresas estupendas. Hace una semana de manera inesperada, recibí una invitación a participar en una constelación familiar. Había oído hablar mucho de ellas pero había estado en ninguna.

Pensé y sobre todo, sentí que era el momento de participar y vivir en primera persona esta experiencia. Esta invitación me permitió conocer a unas personas estupendas, a pesar de las situaciones personales dolorosas de cada uno, y con ganas de trabajarse. Se formó un grupo que movía una energía amorosa muy bonita y con ganas de aprender.

¿Qué es una constelación familiar? ¿Para qué sirve? Las constelaciones son una herramienta o técnica que permite hacer conscientes las emociones que nos bloquean para así poder solucionar situaciones o problemas personales que tenemos, ya sea a nivel familiar, laboral, sentimental, de salud, etc.

El trabajo se realiza en grupo, sin tener conocimiento sobre la vida y circunstancias de los demás participantes. Se trabaja a una persona en cada momento, el constelado, que observa lo que sucede cuando actúan los demás participantes, quienes representan papeles, vivencias o situaciones que están relacionadas con ella.

De esta manera, todo es visual, podemos observar cómo es nuestra vida o lo que sucede en ella, desde cierta distancia y objetividad. Descubriendo o confirmando algo que conocíamos o desconocíamos. Se consigue hacer consciente lo que está oculto, lo que no vemos, Lo que permite que podamos actuar sobre ello y hacer los cambios, integrar o vivir lo que cada uno decida con la información recibida.

Imaginemos que una persona quiere que salga adelante un proyecto determinado en cualquier aspecto de su vida. El constelador, elige entre el grupo a las personas adecuadas que trabajar. Durante el proceso, cada integrante experimentará emociones, se pueden ver bloqueos, dónde están las dificultades o con qué herramientas cuenta para que su todo se lleve a cabo de manera beneficiosa.

Nos pusimos en manos de Mercè, la consteladora, que con mucho cariño nos guió y ayudó a ver, a sentir, a entender y comprender todo lo que vivimos. Pudimos vivir bloqueos, miedos, traumas, situaciones de abandono, y también experimentamos paz, amor, ternura, liberación, perdón. 

Por lo que viví, vi en el grupo y en mi misma, las constelaciones pueden ayudar a sanar emociones, permitiéndonos superar lo que nos lastra y ancla, a aceptar las situaciones y patrones de conducta o emocionales que hemos heredado a nivel familiar y hemos hecho nuestras, hace que podamos ponernos en la piel de otras personas y entender así su comportamiento. Imagino que habrá situaciones que requieran más tiempo que otras para ser superadas.

Posiblemente muchos de vosotros ya habéis estado en una constelación. ¿Cómo ha sido vuestra experiencia? Si queréis compartidla, adelante.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 31 de julio de 2015

Cruce de caminos

Vivimos en ciudades y poblaciones cada vez más impersonales; aunque siempre hay maravillosas excepciones en las que los habitantes de un lugar no sólo se conocen, sino que también se apoyan.

En las ciudades grandes buscamos ser o pasar inadvertidos, menos para nuestro pequeño grupo de familia, amistades y allegados. Nos cruzamos por la calle con seres que aunque desconocidos, dejan de serlo para convertirse en habituales por coincidir con ellos todos los días, ya sea cuando compramos el pan, cogemos el autobús, vamos a la universidad, al trabajo, al supermercado, paseamos, caminamos.

Pasa un poco lo mismo en las casas que habitamos. Si llevamos tiempo viviendo en ellas, podemos conocer a los vecinos, buscar ayuda, apoyarnos. Los nuevos residentes que van incorporándose a la vecindad, unos pasarán de largo, mientras que otros se irán adaptando a la comunidad participando en ella.

Mi habitación da a un patio de luces, en el que se juntan dos portales y comunidades distintas. Tiene ritmo, velocidad incluso un lenguaje multicolor propio, se pueden escuchan distintos idiomas en voces de diferentes edades.

Muchas veces no hace falta mirar el reloj para saber qué hora es. Olores que indican que ha llegado el momento de comer y cenar, niños que lloran porque tienen sueño, llamadas de teléfono para saber cómo están sus seres queridos y la familia. Sabes quién está colgando la ropa porque la rueda del tendedero chirría por falta de aceite, despertadores que suenan a mitad de la tarde, lavadoras que centrifugan y vibran haciendo palidecer a un huracán, etc. Son actos cotidianos realizados por seres desconocidos y a la vez, vecinos de patio.

Este sonido propio del patio, adquiere otra dimensión cuando en algún piso están haciendo obras. El repiqueto del rotaflex convive con el resto de la actividad diaria. Alguna vez, me he dado cuenta que sabía de memoria la canción de moda porque sonaba en una radio o alguien estaba cantándola. 

Esta semana pasada faltaba algo, no escuchaba hablar a una persona, que sin darme cuenta se había convertido en parte de mi banda sonora diaria. No oía la voz dulce de una mujer preguntar: "Ana ¿estás bien?", "Ana ¿cómo te encuentras?".

Dos días después, me enteré de que Ana, había muerto mientras dormía. Tenía 94 años y padecía alzheimer. Nunca estaba sola, siempre estuvo bien atendida y cuidada por su familia a cualquier hora del día. Era una mujer menuda de cara sonriente y muy dulce. Creo que coincidí tres veces con ella en el ascensor.

Su vida formaba parte de la del patio y por ello, un poco de la mía. Mientras sentía su ausencia y el silencio dejando por sus cuidadores; desde otra casa, que están reformando, un obrero, cantaba en un idoma desconocido para mi, era contagiosa su alegría. Sonreí. Pensé en Ana. Sentí que estaba contenta.

La vida sigue. Dejamos nuestra huella a pesar de ser desconocidos, permanecemos unidos aún queriendo pasar desapercibidos. Si cerramos los ojos y abrimos el corazón sentiremos los lazos invisibles que nos acercan más que alejan.


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jueves, 12 de marzo de 2015

El amor y las vidas pasadas

Quiero compartir el comentario que escribió Siuking Rojas en la entrada, Recuerdos o retazos de alguna de mis vidas pasadas. Me parece muy interesante lo que describe. Y sin más, os dejo con él.  

Siuking Rojas, (...) Me ocurre algo bien particular: cuando conocí a mi actual novio, ambos experimentamos una atracción inmediata, como si nos conocieramos desde siempre. Un día, con el pasar de los años, le conté que hace años, cuando yo era pequeña, recordé quien fui en mi vida pasada (arriegándome a que me creyera loca, claro), le comenté que según mis visiones, fui una indígena chilena -Mapuche-, que corría ante la llegada de los invasores españoles. Recuerdo que llegaba a la orilla del mar, cerca de unas rocas, y fue donde escuché un par de balazos, mas no el dolor. Caía de cara al borde de la playa y el agua humedecía mi cara y pelo. Antes de dormirme, recuerdo las patas de un caballo blanco y las botas negras de un hombre sobre él.
Curiosamente mi novio me miró algo asustado y me cuenta que él recuerda algo parecido también de su vida pasada: se recuerda sobre un gran caballo blanco, con el peso de un arma sobre el hombro y su traje. Dice que se acerca a la playa, junto a las rocas, y que mira la tranquilidad del mar junto a las varias personas muertas en el borde de este. Dice que le llama la atención una mujer, ya muerta, con sus ojos abiertos mirando en su dirección. Dice que siempre la recuerda, con tristeza y melancolía, siempre la misma imagen, aquella mujer mirándolo.
¡¡Wow!! ¡Ambos sentimos escalofríos! ¿Es posible que esta conexión este dada de esta manera? Digo, somos como agua y fuego, completamente diferentes, y creo que siempre lo hemos sido, pero, ¿Es posible que dos personas se reencuentren en sus vidas? ¿Será un mal augurio?
Su descendencia es española, desde siempre. Y a eso de hace un año, con mi familia nos hemos enterado que somos descencientes directos de los Mapuches, siendo yo, la tercera generación. ¡¿Cómo es posible?! (...). 

¿Por qué me parece interesante? Podemos recordar partes de una o varias vidas que hemos vivido; lo complicado suele ser, encontrar a otra persona que tenga la misma vivencia o recuerdo del mismo hecho y que ambos coincidan.

La esencia que somos, es eterna. Podemos cambiar de cuerpo, en cada vida tenemos uno distinto, pero el alma que lo habita, es la misma. La información, el aprendizaje de lo que vivimos en cada una de ellas, queda almacenada, la guardamos y puede aparecer en otra vida distinta, ya sea como un recuerdo, un don, facilidad para aprender o desarrollar una habilidad, etc.

¿Por qué Siuking y su pareja recuerdan el mismo hecho, el mismo momento de una vida pasada? Lo más probable es que no sea la primera vez que se reencuentran a lo largo de sus vidas. Su lazo de unión es importante y "buscan" el encuentro para vivir o retomar sus vidas a partir del instante en el que lo dejaron. Una especie de punto y seguido dentro de la eternidad. La muerte les separó físicamente en aquella vida, pero en ésta se han vuelto a unirse, dándose así, la oportunidad de vivir su amor. 

Si dos personas han de reunirse para vivir una experiencia determinada en la vida, da igual que vivan a miles de kilómetros de distancia, tarde o temprano, acabarán por encontrarse. ¿Destino, plan del alma? Para mi, sin duda, se debe al plan del alma, a lo que el alma quiere y desea vivir en cada encarnación. Y el destino, son las circunstancias que ayudan a que se logre su propósito.

Cuando leí el comentario, recordé el libro Lazos de amor de Brian Weiss. Siuking, si lo lees, te darás cuenta de que no eres la única persona que ha experimentado una vivencia similar. 

Es una experiencia muy bonita el tener la oportunidad de recordar, sentir y tener la certeza de que la vida es eterna, de que el amor une y no desaparece. A lo largo de nuestras encarnaciones iremos encontrándonos con muchos seres con los que tuvimos contacto en otras vidas, aparentemente partiendo de cero en cuanto a los recuerdos, pero sintiendo que hay algo, lazos invisibles que nos unen para siempre.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

viernes, 9 de enero de 2015

Los niños: sueños, pesadillas y vidas pasadas

Ya hemos estrenado el año nuevo y acabamos de pasar Reyes, una fecha mágica, sobre todo, para los niños. En la entrada de hoy, vamos a hablar sobre ellos, los niños, sus sueños, miedos o recuerdos de vidas pasadas.
  
María Fernanda, escribió un comentario en la entrada, Cómo distinguir un sueño de un encuentro astral con los seres queridos ya fallecidos. En él, deja clara su preocupación por lo que cuenta su hija de cuatro años.

He pensado que la cuestión que plantea es interesante, y puede ayudar a otras personas que estén viviendo situaciones parecidas.

María Fernanda: (...) Quisiera que me ayudarás con algo que me ha sucedido. Tengo una niña de 4 años de edad, que se despertó llorando por un sueño que tuvo. Lo que ella me comenta es lo siguiente: que estaba con sus compañeras de ballet en un cuarto que era como un hueco y que había también un loco, pero que las puertas de ese hueco se fueron cerrando y las aplastaron a todas y ahí se fueron al cielo. Ella me dice que estaba muy triste (incluso cuando lo cuenta se pone a llorar) porque ella se fue al cielo, donde estaba también su abuela, su tia y su papa (todos están vivos y vivimos juntos) pero que ella lloraba mucho porque yo me había quedado totalmente sola con su hermana (2 meses de nacida) en la casa. Quisiera una orientación del significado de este sueño, ya que cada vez que se acuerda llora y llora. Dice que no se quiere ir al cielo y dejarme sola. Ella realmente no sabe bien sobre la muerte, ya que se lo hemos explicado poco porque apenas cumplió los 4 años y tampoco ha muerto ningún familiar con lo pueda asociar.

¿Que podemos hacer cuando un niño cuenta algo parecido a lo que le ha pasado a la hija de María Fernanda o da información sobre situaciones que en teoría debe desconocer? Para nosotros, los adultos, puede resultar chocante, extraño lo que sucede y es complicado saber cómo enfocar la situación.  

En el caso de la hija de María Fernanda, y al igual que sucede a otros, cuando hay angustia y miedo, lo primero, es calmar y tranquilizar al niño. Que sienta que está seguro y arropado.

Una vez que el niño esté tranquilo, no tiene que ser al momento, de la manera más sencilla y natural, le haremos la siguiente pregunta: ¿qué eras cuando eras mayor?. Podemos realizar más preguntas como ¿dónde vivías cuando eras mayor?, ¿qué éramos cuando eras mayor?. Las que sintamos y creamos que puedan ayudar a entender lo sucedido. 

La clave está en, cuando eras mayor. Los niños hasta aproximadamente los siete años, están más abiertos, más conscientes y tienen más recuerdos de otras vidas. Es posible que nos digan, que no se acuerdan o que nos respondan que cuidaba de nosotros, era bombero, etc. Debemos vivirlo con naturalidad, porque para ellos lo es.

Volviendo a la niña de María Fernanda, lo primero sería intentar averiguar si realmente ha tenido un mal sueño, una pesadilla, motivada por algún comentario que ha oído, una película que ha visto; o se trata de un recuerdo de otra vida.

Para ello podríamos preguntarle: qué era de mayor, si le gustaba bailar, cómo y quiénes eran sus amigas del ballet. Según la información que recibamos, podemos seguir preguntándole hasta tener una idea de lo ocurrido. Es importante no tener prisa, hacerlo con naturalidad y dándole confianza. Es posible, que nos vayamos enterando por fases. Un día contará un poquito, otro día otro poco, etc.

En el caso de que fuera el recuerdo de una vida pasada, puede estar describiendo el derrumbe de una habitación y su muerte por aplastamiento, y a los seres con los que se encontró tras su muerte. Y si fuera una pesadilla, puede que haya visto el derrumbe de un edificio en una película, dibujos animados, telediario, etc. y esté expresando su miedo a morir y a los seres a los que va a echar de menos.

También podría tratarse de una mezcla de ambas, de miedos reales y de recuerdos de una vida pasada. Un hecho ha impactado en ella y ha expresado su temor a la muerte, y a la vez, cuenta qué seres viajan con ella a lo largo de varias vidas.

En este mundo de lo sutil, debemos ser realistas, los más imparciales posible, y permanecer abiertos a fluir con el corazón, dejando la mente en un segundo plano, pues ella es la que ordenerá toda la información que recibiremos. Reconozco que no suele ser fácil.

Cuando hay niños y cuentan historias que escapan a toda lógica, podemos pensar que tienen una imaginación desbordante, y en muchos casos, así es. En cambio, en otros, si tenemos el corazón abierto, si sabemos escuchar sin juzgar, podemos llegar a descubrir qué lazos nos unen a nivel de alma; reconociendo que a pesar de que morimos, volvemos a reencontrarnos, no sólo tras la muerte, si no también, en otras encarnaciones, en otras vidas.


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viernes, 12 de diciembre de 2014

¿Por qué no puedo soñar con los seres queridos fallecidos?

Sois muchos los que preguntáis, a través del blog, por correo o en consulta, por qué no podéis soñar con vuestros seres queridos ya fallecidos. 

Aunque la respuesta a esta cuestión, está respondida a lo largo de varias entradas y comentarios, voy a intentar hacer un pequeño resumen de los factores que influyen, en que no podamos soñar con nuestros muertos.

No todos los sueños, son encuentros con los seres queridos ya fallecidos. Algunos hablan de nuestros miedos, del dolor, del duelo que estamos pasando; en otros, puede que estemos reviviendo, momentos en que éramos felices junto a ellos; también podemos soñar con situaciones, que no hemos entendido, integrado y asumido. Todo ello aparece en los sueños para ayudarnos a superarlas. Estos, no serían encuentros con ellos. Simplemente, son sueños.

Ya sea soñar, tener un encuentro o contacto con nuestros seres queridos en los sueños, siempre es distinto con cada muerte, cada persona es un mundo y lo vive de manera diferente. Vamos ha mira hacia dentro, a observar cómo estamos, cómo nos encontramos tanto física, anímica, psicológica como emocionalmente. Esto es muy importante, porque todas las muertes nos afectan y remueven de forma distinta, y las circunstancias que nos rodean en la vida, suelen ser diferentes y van a marcar los sueños que tengamos y la apertura del canal.

Factores que influyen en que no soñemos o tengamos encuentros con los seres queridos:

1. Los encuentros y sueños los marcan los seres queridos fallecidos. Por muchas ganas que tengamos y muy abiertos que estemos a tener un contacto, son ellos, los que eligen la manera, cuándo, cómo, dónde y el qué quieren comunicar.

2. No todos estamos preparados para establecer una comunicación con los seres que han fallecido. Nuestro canal, puede que esté cerrado o semicerrado. El canal siempre se puede ir trabajando para ir abriéndolo y así, mejorará nuestra percepción y observación.

3. El dolor, la angustia, la rabia, la ansiedad, la ira, etc. bloquean el canal. Podemos estar nerviosos, sentir pena, pero abiertos. Es muy importante que las emociones no nos lleven de la mano, y guardar un cierto equilibrio y armonía. Podemos llorar, expresar nuestro dolor y emociones, y seguir estando en equilibrio.

4. La toma de ciertos medicamentos, entre ellos: ansiolíticos, sedantes, somníferos, depresivos, etc. pueden influir en que sea más difícil acceder y abrir el canal.

5. Recordar que no todas las comunicaciones se establecen a través de los sueños. 

6. No compararnos con nadie, ni familiares, ni amigos. Es posible, que personas de nuestro entorno hayan tenido sueños o encuentros con los seres queridos y nosotros no. No es bueno, ni malo. Ni indica que ellos tengan una mejor relación que nosotros con los seres fallecidos. Es posible que hayamos recibido mensajes o señales suyas, y no nos hayamos dado cuenta. Recordad el primer punto ;).

7. El tiempo no se mide de la misma manera en el plano en que están los seres que han fallecido y nosotros. Lo que para nosotros puede ser una eternidad para ellos, no. Recordemos que necesitan un tiempo para acomodarse al nuevo plano en el que están. No es bueno tener prisa, porque a veces lleva a la ansiedad, y podemos generar un bloqueo en el canal.

8. Si tenéis dudas sobre si lo que habéis vivido es un sueño o un encuentro con ellos, id al corazón, preguntaros cómo os habéis sentido, qué habéis experimentado en esos momentos. Ahí está la respuesta.

Es muy importante, ser paciente y observar lo que sucede. La información, la comunicación llegará en el momento adecuado, ni antes, ni después. Permaneced abiertos a todo de manera relajada, como si estuvierais viendo una película en el cine. Os encontraréis con sorpresas muy agradables.

Encontraréis más información en las entradas que hablan de: señales, comunicación seres queridos, mensajes, sueños, canalización, mediumnidad, etc. Podéis ir a la sección de Etiquetas que está en la en la página principal del blog, en la columna de la derecha.

- Las interpretaciones de los sueños, vivencias personales, etc. forman parte de las consultas. Para más información podéis pinchad en la pestaña Consultas de la barra superior de la página principal del blog.


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lunes, 17 de noviembre de 2014

Respondiendo a preguntas sobre la vida y la muerte

LaLoca Lucy, publicó un comentario entrada del blog, Qué significa, ser fuerte ante la vida. Me pareció muy interesante por las cuestiones que plantea. Prometí contestarle lo más rápidamente posible. Podéis leer a continuación la transcripción de las preguntas. 

LaLoca Lucy: (...) Pero sobre dónde vamos cuando morimos me quedan dudas, la sociedad y las culturas no me dejan en paz.
Todos, TODOS, vamos a un lugar de paz y amor a descansar hasta vivir de nuevo? Si fui malo/a en la vida? Si soy de una o de otra religión? Si no creo en la vida después de la muerte?

No es mi caso, pero quisiera saber si en verdad todos con nuestros pensamientos únicos nos vamos al mismo lugar y funcionamos de la misma manera. En verdad existe en "infierno"? O es solo algo que inventaron los humanos para asustar a los otros?

Entiendo que antes de morir seguiamos siendo espíritus... alguna vez nos crearon? O somos energía desde siempre y somos infinitos como el universo? (...).

Las preguntas que realiza son las mismas que lleva la humanidad queriendo saber desde el principio de los tiempos. No soy filósofa, ni teóloga. Las respuestas que doy son totalmente personales, y están basadas en mis experiencias vividas como canalizadora y médium.

En primer lugar, comenzaré diciendo que el infierno no existe. De existir un lugar parecido, estaría aquí mismo, sería la misma vida.

No hay un lugar al que vamos tras ser castigados. Por el simple hecho que nadie nos juzga; nadie, salvo nosotros mismos. Si consideramos que hemos actuado incorrectamente, pasamos un tiempo en el que recapacitamos y ponemos en orden la que ha sido nuestra vida. La revisión se realiza con los ojos del alma, no de la mente humana. Es decir, lo que para nosotros durante la vida, podemos considerar una atrocidad, para el alma puede ser lo correcto ya que era lo que necesitaba experimentar para poder aprender.

En mi experiencia, los seres con los que me he comunicado, dando igual la forma de su muerte: suicidio, autoliberación, muerte trágica o por accidente, muerte natural, etc., y creencias: cristianos, ateos y laicos; todos estaban en un plano de amor y de luz. Cada uno de ellos, con su vibración y evolución distinta, ni mejor, ni peor, diferente. Unos han accedido con más rapidez que otros al lugar en el que están descansado, al plano o dimensión en la que están. Todo es válido. Todo es correcto.

Somos infinitos y eternos; somos energía. Como tal, podemos transformarnos pero no desaparecemos.

¿Quién nos ha creado? Existen mucho nombres, casi tantos como personas, creencias, religiones: Dios, Fuente Divina de Amor Incondicional, Universo, La Nada, Energía ... Mi mente humana es muy limitada y se escapa a mi comprensión cómo definirlo. No concedo importancia al nombre con el que definimos un amor tan grande, infinito e ilimitado. Todos llamamos de distinta manera a lo mismo. Hace tiempo que pienso, siento y creo que hemos sido creados con amor, luego quién lo haya hecho, es luz y amor, un amor incondicional y eterno.


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miércoles, 5 de noviembre de 2014

Taller, El acompañamiento en el tránsito de la muerte, en San Sebastián

Quiero presentaros el próximo taller que impartiré el sábado 22 de noviembre de 10.00 a 14.00.

Es un taller sobre el tránsito, el acompañamiento y la muerte: se llama, El acompañamiento en el tránsito de la muerte. Lo daré en el centro Gayatri de San Sebastián.

La vida está llena de tránsitos, de cambios importantes, y la muerte es uno de ellos. Acompañar a los seres queridos en el suyo, es una labor muy bonita. Es un acontecimiento que a veces puede resultar duro, difícil y complicado debido a muchos factores; y, sin duda alguna, es un aprendizaje y un compromiso, que se realiza desde el amor incondicional.

El taller está dirigido a todas aquellas personas que desean saber qué pueden hacer, cómo comportarse, qué actitud deben tener durante el acompañamiento en el tránsito; así como, cuáles son las necesidades que tienen nuestros seres queridos ante su marcha.

También aprenderemos a cuidar del y al acompañante. Si somos acompañantes, qué debemos hacer y qué herramientas contamos para "estar bien". Cómo tener la fuerza suficiente para poder atender al ser que se muere, permaneciendo en equilibrio, armonía y en paz, mientras estamos viviendo una situación compleja y delicada, en la que las emociones están el plena lucha: dolor, rabia, amor, apoyo, incomprensión, etc.


Taller El ACOMPAÑAMIENTO EN EL TRÁNSITO DE LA MUERTE:

Sábado 22 de Noviembre de 10.00 a 14.00 
Centro Gayatri 
c/Ferrerias - Olaeta, portal oficinas 19, puerta 11
Donostia - San Sebastián


Para más información, cómo llegar al centro -está enfrente del estadio de Anoeta-, y para reservar plaza, podéis hacerlo en la siguiente dirección de correo: mecomunicacion@gmail.com (la del blog y mía).


Desconozco quién es el autor de la imagen.

jueves, 18 de septiembre de 2014

Qué significa, ser fuerte ante la vida

Estando hace unos días charlando con unas conocidas, surgió a lo largo de la conversación un tema importante, el significado de ser fuerte. Una de las personas, se quedó viuda siendo joven; y otra, ha superado un cáncer de mama muy complicado.

Las dos coincidían en que cuando estaban atravesando por momentos críticos de su situación, ya fuera tras la muerte de su pareja y en plena asimilación del cáncer, las personas de su entorno y la gente que se acercaba a ellas, todos con muy buena intención, les decían que tuvieran  ánimo y fueran fuertes.

Comentaban que en esos momentos tan duros y difíciles, lo que menos querían escuchar eran esas dos palabras. Preferían un abrazo fuerte, sentirse acompañadas aunque fuera en silencio, inclusive hablar de tonterías; todo, menos oír: ánimo y se fuerte.

Me lanzaron un reto, una pregunta :¿Qué significa para ti, ser fuerte?. 

Cada uno de nosotros interpretamos y tenemos una visión de lo que significa ser fuerte, que a veces coincide con la que tienen el resto de las personas.

Para mi, ser fuerte significa:

- ser valiente, asumir y aceptar lo que somos y estamos viviendo. 
- ser camaleones y adaptarnos con una sonrisa al día día, a pesar de que no siempre las circunstancias que nos rodean sean las más fáciles de vivir y llevar.
- caerse y levantarse de nuevo ante la dureza y dificultad de las pruebas de la vida. Dando igual las veces que sean.
- llorar, sentir rabia, desahogarse, respirar hondo y mirar hacia delante con la cabeza bien alta.
- enfrentarse a la vida, sin saber hacia dónde vamos, sin tener un rumbo fijo, con esperanza,  sabiendo que existe luz al final del túnel.
- confiar en uno mismo, aunque a veces cueste.
- escucharse, mirar hacia dentro, descubrir que no somos perfectos y querernos.
- sentir el vacío y el silencio, vivir con ello, haciéndolo nuestro, aún sabiendo que puede ser temporal o no.
- darse cuenta que podemos ser vulnerables, débiles o frágiles en según qué momentos de la vida y pedir ayuda.
- hacer público, si nos apetece, lo que nos ocurre y sentimos; no escondiéndonos de nadie, ni de nada.
- no ocultar, ni hacer alarde de las cicatrices que han ido dejando huella las heridas emocionales, simplemente son parte de nosotros, son nosotros.
- saber que a veces la vida es como un tobogán, divertida, vertiginosa, rápida, con momentos de espera y paciencia; y tomarla como un juego serio.
- reírse de uno mismo, de lo bueno y de lo malo. Ni somos tan buenos, ni tan malos. Somos un término medio, en el que por suerte, acertamos mucho más y fallamos mucho menos de lo que creemos.
- valorar lo que somos y tenemos.
- reconocer cuándo es el momento de descansar, de tirar la toalla, de luchar y de avanzar, aunque para ello hayamos necesitado toda una vida.
- poner límites a lo que nos hace daño, ya sean situaciones, personas, pensamientos, actitudes...

Ser fuerte, es asumir nuestra fragilidad, y a la vez, descubrir que hay un deseo, una energía interior que nos lleva de la mano, impulsándonos hacia arriba, aunque a veces no queramos que sea así. Asumiendo que la lucha interior, puede ser feroz, liberadora, y nos puede anclar a la vida, básico para seguir creciendo.

Ser fuerte, es amarse tal y como somos, trabajando lo que no nos gusta de nosotros y potenciando los dones que tenemos. En definitiva, estando dispuestos a aprender, a avanzar y evolucionar.


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