martes, 16 de abril de 2013

El poder de lo esencial en la vida y la muerte

Vivimos rápidamente, queremos todo para ayer. Tenemos estrés, ansiedad y mil cosas más. Al vivir tan aceleradamente, pasamos por alto el valor de la sencillez en el que habita lo esencial.

Hoy en día, parece un lujo lo que no debería serlo; el poder pararnos a escuchar lo que nos rodea; pero sobre todo, el escucharnos a nosotros mismos.

Para caminar en la vida, necesitamos una brújula, un faro por el que guiarnos y lo encontramos, en la escucha.

Una de mis frases favoritas es, "escucha a tu corazón", porque ahí reside la verdad, la respuesta que estamos buscando. No podemos oír cómo suena, cómo late si desconocemos con qué vibramos, qué nos hace felices, qué nos gusta o nos entristece. Parar un instante a escucharnos, es la mejor inversión que podemos hacer para saber quiénes somos.

Por supuesto, es aplicable a todos los aspectos de la vida y de la muerte. O mejor aún, cómo afrontamos y vivimos, la vida y la muerte. La pérdida de un ser querido es dura, difícil. Al principio podemos estar en estado de shock hasta que poco a poco vamos asumiendo e integrando la ausencia. Y entonces comienza la montaña rusa, las contradicciones. Lo mismo podemos estar tristes, cansados, angustiados, dolidos, enfadados con los que se han ido, con nosotros mismos, sentimos la ausencia y hay dolor. Si en un momento reímos, salimos y nos divertimos parece que estamos siendo irrespetuosos, entra la culpa y el remordimiento; y de nuevo, volvemos a la montaña rusa de las emociones.

Si nos sentimos tristes y tenemos ganas de llorar, lloremos. Si queremos gritar, gritemos. Si queremos reír, y después llorar, hagámoslo. Lo mejor es fluir, dejarnos llevar; exteriorizar nuestro dolor, sacar nuestra rabia, e incluso permitirnos el poder decir, ahora descanso, sin remordimientos. No somos culpables por sentir emociones, ni por estar vivos.

Tras una muerte, muchas veces pensamos que podíamos haber dado más, haber dicho "te quiero" muchas más veces. Se nos olvida que lo que hicimos o dijimos en ese instante, era lo que salía de nuestro corazón; era amor e hicimos lo que creíamos que era lo mejor y correcto.

Esos sentimientos de culpa tienden a generar más angustia y dolor uniéndose a los que ya tenemos. Cuesta frenar la mente. Estoy segura que cuando atendíamos o estábamos con nuestros seres queridos, les acompañamos y les transmitimos el amor que sentíamos hacia ellos. Eso se nota, aunque no lo digamos. Estar en silencio a su lado, también es amor. Cogerle la mano a un enfermo o moribundo, es amor. Decirle que le queremos es amor. Ayudarle a que esté cómodo y en paz, es amor. Aunque en el momento en que lo estemos haciendo, a veces nos resulte incómodo, estemos cansados o tengamos un mal día, seguimos dando amor.

Siempre se van a quedar en el tintero tantas cosas que no dijimos, tantas cosas que no hicimos, tantos planes que se han desbaratado. Es inevitable. No podemos culparnos por una palabra o sentimiento no dicho en un instante; y hacer de ello, el freno para seguir avanzando.

La muerte trastoca, nos obliga a cambiar, a vivir de otra manera. Pero también posibilita que avancemos y crezcamos en el amor. Cada uno a su ritmo, a su paso. Si tenemos sentimientos contradictorios, los tenemos. Vamos a querernos, a amarnos, a escucharnos, a saber con qué vibramos, vamos a perdonarnos por lo que dijimos y por lo que callamos, por lo que fuimos y somos.

Y además, "tenemos un as en la manga", todo aquello que no pudimos decir a nuestros seres queridos, ya sea porque no estábamos con ellos, porque no hubo tiempo, porque fue una muerte repentina, etc.; se lo podemos decir ahora desde el corazón, desde al amor que sentimos por ellos. Nos escuchan, nos sienten. Queriéndonos, les honramos también a ellos. Comencemos a valorar el poder del corazón y del amor, siendo conscientes de nuestra esencia.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

40 comentarios:

ion-laos dijo...

La sociedad te empuja a vivir acelerado, a competir, a por narices, por instinto de supervivencia poner mil caras algunas veces, y no nos paramos a escuchar nuestro cuerpo que se queja cada vez más.

De la muerte no entiendo que alguien se sienta culpable porque a los dos días sienta ganas de salir a que le de el aire un poco, la vida sigue, y quedarnos encerrados no va a solucionar nada.

Y como siempre chapeau! María Eugenia, porque me dejas sin palabras de lo sencillo y bien que lo explicas todo. Cualquier día vengo a dejarte nada mas que besos, jajaja.

Besotesss!!

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Ion

Si, y también podemos rebelarnos a ir tan rápido, jaajajajaja, aunque cuesta mucho, eso es cierto.

Mil gracias por tus palabras. A veces sale así, todo seguidito, como si me guiaran. :D.

Besotes.

Diazul dijo...

Has explicado muy bien los diferentes sentimiento o emociones que surgen cuando un familiar muere.. A Dios gracias, hasta hoy no ha muerto ni un familiar cercano, pero lo que dices de las reacciones y como enfrentarlas me parece muy interesante..

Besitos.

May dijo...



Qué hermosísima entrada la de hoy...

"Escucha a tu corazón, AHÍ reside la verdad". Es una inmensa verdad, que deberíamos todos tener en cuenta. Me encanta.

Describes muy bien el proceso de "la montaña rusa" en el duelo. Y esa reflexión tuya nos ayuda a asumir que somos humanos, que debemos dejarnos fluir, sin juzgarnos tan duramente en muchas ocasiones, o sin pretender ser los más fuertes de cara a la galería, darnos una tregua en medio de tanto sufrimiento. Cada cual vive el dolor a su modo, y lo supera también a su ritmo. Ser consciente de eso, ya es un paso.

Yo cada vez llevo peor el ruido. Me molesta hasta agobiarme, y cada vez valoro más esos momentos de sosiego y de paz. Me refiero tanto al ruido externo como al ruido interno. ¡Qué razón tienes! no debería ser un lujo, debería ser algo habitual, reservarnos ese espacio sagrado para escucharnos a nosotros mismos, saborear el silencio, el mecer de las ramas de un árbol, o el susurro del viento.

Me planteo quizá iniciarme en la meditación, aunque soy algo miedosa y supongo que no lograré mucho, no me dejaré ir del todo...vaya lucha la mía, por un lado con tanta hambre de "más" y por otra con esa barrera castradora.

Broche de oro, al mencionar "el as en la manga". Ojalá sea así, ojalá estén cerca y puedan leer en nuestro corazón el inmenso amor qué aún nos quedó por entregarles.

Gracias Mª Eugenia una vez más

Remei dijo...

Cada vez que me paro a pensar en lo rápido que va todo, me derrumbo...si, esa es la palabra amiga. Sin tiempo, sin saborear cada minuto de vida...y luego cuando nos pille la muerte, me pregunto si será igual...
El tema de los remordimientos lo llevo fatal, creo que necesito aire...algo me falta...y no se que es...
Cielo, un placer leerte, siempre...

MAJECARMU dijo...

M.Eugenia,me encanta tu entrada,amiga...
Debemos pararnos de vez en cuando y escuchar al corazón...él bombea siempre amor y lo sentiremos triste o satisfecho,según el amor que hayamos dado...Reflexionamos sobre ello y decidimos,que tenemos que dar lo mejor a nuestros seres queridos,sin duda alguna...
Mi gratitud y mi abrazo grande por tus buenos temas y buenas palabras.
Mi abrazo inmenso y mi cariño,amiga.
M.Jesús

María dijo...

Hacía mucho que no me pasaba a decirte Hola! EUGENIA bonita, ojalá me perdones....a veces por aquí me ocurre como a los espíritus de otros mundos que me pierdo:-)

Sieempre he pensado que la mayor parte de las angustias que sufrimos los humanos se generan por nuestra incapacidad de enfocar de cerca en lo que realmente merece la pena... nos perdemos en la vorágines de las mil cosas que nos suceden o en la penosa realidad que desde fuera nos inoculan por todas partes... el cielo sigue siendo igual de hermoso que hace cien años, las flores, la vida explota por todas partes, la naturaleza de la que formamos parte es belleza y poder y somos tan tontos que teniendo toodo eso ante las narices nos empeñamos en mirar la TV...y contagiarnos de todas las gripes humanas...así andamos todo tirados por las esquinas. Con los que se nos van igual, antes de que falten físicamente darles toodo lo que posamos y cuando se van... si queremos podemos siempre seguir sintiéndolos cerca...siempre digo que con mi padre cuando estaba aquí, hablaba por teléfono, ahora lo hago sin descolgar el auricular, me escuche o no... a mi me gusta sentir que sigue y siempre seguirá conmigo.


Gracias por seguir transmitiendo estos mensajes de paz a los que sufren pérdidas, ánimos a los que parece que no ven... eres como unas gafas de color rosa brillante... me alegro de haberme pasado por aquí EUGENIA... tú, no dejes de sonreír nunca cielo.


Un beso graande y muy feliz día.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Diazul

Si, la pérdida siempre deja huella, y prepararnos para llevar el duelo no sería una mala idea. Aunque cada uno lo vivimos de manera distinta.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, May

Si sientes que la meditación forma parte de tu camino adelante. Pero no le tengas miedo. Seguro que ya meditas sin darte cuenta, como cuando escuchas el rudiso de las ramas de un árbol. Escuchas, y sientes. Eso también es meditar.:D.

Me alegro que te haya gustado la entrada.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Remei

Si, va todo muy rápido y parece que no podemos desengancharnos del acelerón del paso de los días. Podemos adaptarnos, marcando un poco nuestro paso, nuestro ritmo, quizá es ir contracorriente pero algo podemos hacer.

Es duro el tema de los remordimientos hasta que entendemos que estamos atrapados por nuestra mente. Mira dentro de tu corazón, perdónate aunque no haga falta. Quiérete mucho, amáte sin miedo, aceptando que no somos perfectas, pero cada vez estamos más cerca de conseguirlo.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, María Jesús

Dar amor siempre es maravilloso y recibirlo también. Pero tendemos a justificar y razonar todo. El amor escapa y está por encima de ello.

Hemos olvidado escucharnos, y es la clave, que puede ayudarnos a seguir caminando en la vida.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, María

Aquí no se pasa lista ;). Cada uno viene cuando quiere, puede y le apetece. No existe ninguna obligación, ni compromiso. Bastante tenemos ya con la vida, cómo para atarnos más y convertir algo que puede gustarnos en obligación. Así que como ves, no tengo nada que perdonar. Al revés, agradezco mucho tu visita.

Jjajaaja, mis gafas también cambian de color, no son siempre rosas, jaajajajaj.

Es verdad lo que has comentado sobre tu padre. Antes hablabas con él por teléfono, ahora tienes hilo directo :D. Y si, no lo dudes, te escucha y podrás comprobarlo de vez en cuando a través de distintas señales.

Me ha hecho ilusión verte.

Besotes.

susana dijo...

Gracias por este mensaje de esperanza. Me temo que pronto me llegará el momento. Un beso.

EriKa dijo...

Que difícil es la despedida de un ser querido, y cuantas cosas hubieras querido decirle que en su momento no dijimos.
A veces pienso en lo que has escrito, creo que ellos saben lo que sentía y siento, creo que me cuidan y saben de todo el amor que siento hacia ellos.
Como siempre, tienes una forma de explicar las cosas con una facilidad tremenda, me encanta.
Aunque no esté presente te mando un fuerte abrazo y mucho cariño.
Besitos felices.

Adriana Alba dijo...

Que bien lo explicas M. Eugenia.
Mi abuela siempre decìa..."Tenemos que vivir de tal manera, que el dìa que nos lleve la parca, hasta el dueño de la funeraria nos llore"

Te dejo un abrazo grande!

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Susana

Lo siento mucho, de verdad.

Te mando un abrazo muy fuerte.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Erika

¿Cómo que no estás presente? ¿Y ese abrazo que me llega lleno de cariño? Se que estás ahí :D.

Ellos lo saben, pero se nos suele olvidar que pueden sentirnos, vernos, oirnos, acompañarnos. Conocen tu amor hacia ellos, y desde luego, seguro que cuidan y velan por ti y los tuyos :D.

Besotes de oso panda.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Adriana

Tenías una abuela muy sabia y con un gran sentido del humor :D. Me hubiera encantado conocerle.

Muchas gracias por tus palabras :D.

Besotes.

AZAHARA dijo...

Qué bien lo has explicado, Maria Eugenia. Tendríamos que respetar más nuestras emociones y dejarlas fluir, en los casos de pérdidas y en todos los demás.
A mí a veces me pasa que me obligo a estar bien, pienso que he de hacer el esfuerzo y lo que hago es reprimir emociones que luego salen mal y a destiempo. Cada vez intento dejar las emociones fluir, sobre todo las de tristeza o enfado, pasan antes y enseguida puedes volver a tu equilibrio, porque las has dejado salir.

No sé si me he explicado muy bien... :)

Un abrazo!

May dijo...



Se me olvidó comentarte que hay una frase en todo tu escrito que me ha "sacudido por dentro" y hecho reflexionar. No es algo que no supiera, más bien es algo que "sabemos" todos, en lo más íntimo, pero meditarlo, es algo revelador, que para mi marca la clave, y me ofrece un impulso.

Todo ese concepto, con toda la gran magnitud de lo que quiere decir, montado en tan pocas palabras, me parece brillante.

"QUERIENDONOS, les honramos también a ellos"

Por supuesto que si, es lo que quieren, que nos queramos, que nos perdonemos, que avancemos, que confiemos, que sigamos en pie, por ellos, honrándoles siguiendo adelante, por ellos, ofreciéndoles cada sonrisa en un guiño cómplice.

Si nos dejamos vencer por la depresión, por la oscuridad, si no empezamos por querernos lo suficiente a nosotros mismos y nos dejamos "vencer" al dolor, les privamos del regalo de que puedan contemplarnos seguir adelante.

Honremos a los que se nos fueron y tanto amamos brindándoles cada logro, cada paso, cada despertar. Y compartamos con ellos cada día.







Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Azahara

Te has explicado no muy bien, sino que genial. :D.

Te doy la razón, cuánto más retenemos los sentimientos, más se acumulan hasta que rompemos cuando menos lo esperamos y a veces, incluso nos sentimos peor por ello.

Si algo te oprime dentro, un dolor, una tristeza y "lo sueltas" se liberan las emociones y el dolor pasa a ser menor; por lo que el equilibrio y la armonia es más palpable.

Lo estás haciendo estupendamente y vas por muy buen camino :D.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, May

Primero vamos a querernos mucho, vamos a amarnos al máximo, sin exigencias, fluyendo y sólo cuando sintamos que nos amamos, podremos ser capaces de querer a los demás.

Si nos "obligamos" a amarnos por ellos o por cualquier otra persona, no lo estamos haciendo bien.

El amor es contagioso, no obliga, se expande y extiende sin fisuras. Por eso, vamos a querernos y les amaremos a ellos.

Ellos sólo quieren que estemos bien. Que nos amemos a nosotros mismos. Y desde el amor, el resto es todo sencillo. Así de fácil. :D.

Besotes.

Carmen Rosa dijo...

Hola MARÍA EUGENIA, que lindo post.
Fluir, ser auténtico viviendo desde el corazón, amándonos, amando a todos y todo. ¿Es que se puede vivir mejor?
Y el as bajo la manga que nos da la oportunidad de reparar aquello que es necesario me pareció muy útil.
Me encantó que nos dieras tantos recursos para mejorar nuestra calidad de vida.
Un beso

Jose Ramon Santana Vazquez dijo...

Gracias María Eugenia tú si que nos hablas desde el corazón,siempre hay un trocito de paz y esperanza en tu espacio, un abrazo siempre tu amigo.J.R.

Mercè Castro Puig dijo...

Hola preciosa,

El sufrimiento no sirve para nada, la culpa menos, nos seca por dentro y destruye lo que hay a nuestro alrededor.

Estos días estoy releyendo a José Luís Sampedro y sus novelas son un canto a la vida. "Hay que vivir la muerte, hay que vivirlo todo para gozar la vida", dice.

"Escucha a tu corazón", ama lo que sientes.

Gracias María Eugenia

atlantida dijo...

Hola Hermosa, venir a visitarte es darme una ducha de fresca llenando de paz mi espíritu, que algunas veces vaga perdido entre miles de preguntas que me hago.

Sabes, dando lectura a los comentarios que te dejan, he sentido uno de ellos como dirigido a mi, por la coincidencia del nombre y en si el texto del mensaje.
No me hagas caso...
son cosas y anhelos de una madre (o sea yo) que nunca termino de desear sentir a mi hija cerca.
Me gusta mucho el post que nos compartes. y citare algo con lo que me identifico...

Si en un momento reímos, salimos y nos divertimos parece que estamos siendo irrespetuosos, entra la culpa y el remordimiento; y de nuevo, volvemos a la montaña rusa de las emociones.

Te dejo mi saludo y un gran abrazo.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Carmen Rosa

Si hablamos de que todo es amor, de que el tiempo no existe y que todo es uno; trabajando con conciencia, se puede conseguir todo lo que deseemos ;).

No se si son recursos que mejoran la calidad de vida. No se me había ocurrido verlo de esa manera. Me alegro que lo hayas comentado. Ojalá le puedan venir bien a alguien.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, José Ramón

Intento poner en práctica lo que escribo. O mejor dicho, escribo sobre lo que pongo en práctica ;).

Me alegra saber que te sientes a gusto en el blog. Agradezco mucho tus palabras llenas de cariño :D.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, preciosidad

Estoy totalmente de acuerdo contigo, ¿qué raro, verdad? jaajajaja.

Recuerdo que leí hace mucho tiempo "La sonrisa etrusca" y me gustó mucho. Tendré que volver a leerla y también el resto de la obra de Sampedro.

Me ha encantado la frase "escucha a tu corazón, ama lo que sientes". Es perfecta.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Atlántida

Bueno, no creo en las casualidades y si en las causalidades. Si has sentido y vibrado con parte o con lo que se decía en un comentario, es porque también era para ti :D. Es estupendo. Aprendemos todos de todo.

El camino lo hacemos, paso a paso. Si hay que sentarse un ratito a descansar, se descansa; si hay que correr, se corre. Estamos en el camino, es lo importante :D.

Besotes.

Kasioles dijo...

Querida amiga: Me ha encantado tu entrada, la he vivido y nadie mejor que yo puede entenderla.
Si de algo me siento feliz y contenta, es de haber dado en vida todo el cariño y dedicación que han necesitado mis seres queridos.
El duelo, pese a darlo todo, es otra cuestión mucho más difícil de sobrellevar, a mí, seguramente por mi sensibilidad, me ha durado mucho tiempo y, aún hoy, sabes que sigo escribiendo, me parece que la tengo más cerca de mí.
Te dejo un fuerte abrazo.
Kasioles

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Kasioles

Le escribes unas cartas preciosas a tu madre. Están llenas de amor y cariño.

No hay un tiempo exacto y standard del duelo. Cada uno lo vive a su manera; a veces, nos sorprender por asumir e intregrar con fácilidad la nueva situación, y; otras veces, nos sumergimos en un dolor profundo que cuesta mucho superar.

Tu madre seguro que está feliz por todo el amor que sigue habiendo entre vosotras. Ella está presente en tu vida y también en la nuestra, y es muy bonito.

Besotes.

ion-laos dijo...

Hola María Eugenia!

Edu, perdio su tienda de campaña y no la encontraba, y se acordó de este remedio, se fue al mar y lo hizo, y a su regreso encontró la tienda y todo le empezó a ir estupendo. Se utiliza otro licor, pero no recuerdo el nombre, tambien vale la sidra, el champán, y él utilizó lo más barato, es normal, si el resultado iba a ser el mismo...Y dice que el efecto dura mucho, y de vez en cuando, lo usa a modo de recordatorio.

Yo fui ayer a comprarme ropa, y como he cogido algo de peso, me decia, verás como no me valga la misma talla, pero síiii, me vale!!! jajajaja. Y hace un tiempo soñé que me iba a comunicar con una persona por un sitio, que hace mil, que ninguno lo hacemos, y ayer me llamó para decirme que estaba allí, digo espera, que voy llegando a casa, y pudimos hablar por ese medio, que lo hacemos todos los días por otro, pero por ese, hacia mucho que no, y esa fue la sorpresa que me llevé.

Pero no te quedas pringosa ni huele mal ni nada, eso también me sorprendió.

Besotes!

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Ion

Qué bien. Cuánto me alegro por vosotros. Habéis puesto en marcha toda una lista de deseos a realizar y algunos ya se están cumpliendo.

Nada, que habrá que probarlo :D.

Besotes.

campoazul dijo...

Realmente casi siempre es asi: nos sentimos culpables por tantas y tantas cosas que no hemos hecho y por las que no hicimos a ese ser querido ya no esta…
Menos mal que el tiempo todo lo cura y como dices tú muy bien volvemos a vivir y a no sentirnos culpables por ello.

Besitos.

Anónimo dijo...

HOla María Eugenia!... Como siempre te digo, me sanás el dolor; tus palabras me calman muchísimo y aprendo cada vez mas al leer tu blog.
Ingreso en la compu y comienzo a ver fotos de mi hermano y lloro desconsoladamente, a veces lo necesito ( no lo hago casi nunca), pero como decís vos : si tenemos ganas de llorar, tenemos que hacerlo... es una necesidad de mi alma y mi corazón...
Duele tanto la partida de un ser querido, es un dolor muy fuerte que te quiebra en mil pedazos, pero trato de ser fuerte siempre... y siempre termino leyendo tu blog y mis lágrimas se detienen y comienzo a calmarme de a poco... gracias por ayudarme tanto... es increíble como una persona puede ayudar a otra a miles y miles de kilometros y una que tenes a pocos metros no te ayuda de la misma manera...
Muchas gracias por estar!
Maria- Argentina- Bahía Blanca

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, Campoazul

No deberíamos sentirnos culpables y si lo pensamos en frío, nos damos cuenta que dimos todo nuestro amor en cada instante, hicimos todo lo que creíamos que era lo mejor en todo los momentos.

Pero a veces cuesta darnos cuenta de ello.

Besotes.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, María

Me alegro que leer el blog te ayude un poquito. :D.

Haces bien en llorar si tienes ganas; porque no sirve de nada, hacerse la fuerte cuando no lo estamos. Todo proceso lleva su ritmo, y si lo frenamos todavía durará más y será más complicado.

Seamos nuestras aliadas, ayudémosno todo lo que podamos a nosotras mismas. Poco a poco encontraremos más equilibrio y bienestar :D.

Besotes.

Mª del Mar, la mamá de Ángela dijo...

¡Ay María Eugenia!, que entrada más bonita y más casi autobiográfica. Me siento tan reflejada con todo, todo lo que has escrito.
La montaña rusa de sentimientos. Es cierto porque unas veces estás arriba y otras abajo y como bien dices y así me dijo mi psicóloga es bueno dejar fluir lo que sentimos. Si necesitamos llorar, lloremos, si necesitamos reir, riamos, si necesitamos estar solos, o acompañados, o salir o entrar. En fin, que no es bueno reprimir lo que en un momento determinado nos pueda ayudar a liberar el dolor que tenemos dentro.
En cuanto al sentimiento de culpa, que verdad es. Yo ya te he comentado en varias ocasiones mis sentimientos de culpas con respecto a mi madre y a mi hija.
Con mi madre mi psicóloga me dijo que no me martirizara, que aunque hubiera estado con ella todos los días, las 24 horas del día, siempre tendría la sensación de que no hice esto, o no lo dije lo otro. Así que no debía preocuparme porque ella sabía lo que la quería.
En cuanto a mi hija, el hecho de no tener fuerzas para verla, la psicóloga me dijo que no me preocupara que si en ese momento no pude y era lo que me salió, pues es lo que necesitaba en ese momento y así lo transmitió mi cuerpo, mi mente.
Aunque hoy por hoy sigo sintiendo la misma culpabilidad.
Sólo espero que como dices, ellas sepan cuanto las quiero, y cuanto me hubiera gustado poder cambiar ciertas cosas.
Y bueno, también es cierto que de estas dos ausencias, de estas dos tristezas, he aprendido a apreciar más ciertas cosas que antes me pasaban desapercibidas e intento hacerlas ver a las personas que quiero y tengo a mi alrededor, para que aprendan a disfrutar más de la vida.
Te mando un beso muy fuerte y todo el agradecimiento del mundo por hacer de cada entrada un momento de reflexión.

Maria Eugenia - Vida y Muerte dijo...

Hola, María del Mar

Nos cuesta pensar que hemos hecho lo correcto, que hicimos lo que debíamos y sentíamos.

Estoy convencida de que tanto tu hija como tu madre, saben cuánto les querías y que tu amor hacia ellas sigue estando presente todos los días.

Creo que el sentimiendo de culpa desaparecerá el día que sepamos perdonarnos y aceptemos que actuamos de la mejor manera posible. Es todo un reto que se puede conseguir. Nos ayudará a vivir más felices y ser más tolerantes.

De todo se puede aprender y en este caso, tú misma lo comentas. Aprendemos a valorar a las personas, a las situaciones que vivimos de otra manera, y eso es bueno.

Mil gracias por tus palabras de cariño.

Besotes.