viernes, 13 de diciembre de 2013

Celebrando el Solsticio de Invierno

Quiero dar las gracias a Maribel por estar siempre cerca y recordarme que otros años en los solsticios, suelo escribir una entrada con una pequeña visualización. Normalmente lo he hecho en mi otro blog, Mandalas Espacio Abierto, y esta vez, toca en éste. 

El próximo viernes día 20 celebramos el Solsticio de Invierno en el hemisferio norte, mientras que en el del sur, dan la bienvenida al verano.

Para nosotros, los del norte, celebramos la llegada del invierno y sobre todo, la llegada del sol, puesto que a partir de esta fecha, los días comienzan a ser más largos. Hay más luz, más claridad y todo ello, lo podemos aplicar a nuestras vidas, a nosotros mismos.

Quiero compartir con todos vosotros una sencilla visualización fácil de realizar, o si queréis podéis convertirlo en un ritual. Es válido para otras noches especiales como puede ser la de Nochevieja.

Cada uno puede personalizar, poner, quitar, añadir lo que desee y hacerlo a su manera. Todo es válido y correcto.

Visualización.

Lo ideal, sería poderlo realizar al mediodía y en el exterior, al aire libre. En un lugar especial, con el que vibre nuestra energía.

En mi caso, va a depender mucho del tiempo que haga. Es posible que lo realice en casa, escogiendo un momento en que esté tranquila y tenga cinco minutos de calma para poder llevarlo a cabo.

Quiero enfocar la visualización dando fuerza a la luz y a la energía que llega este día. El invierno invita a reflexionar, a meditar, a tomar conciencia de quiénes somos. En estos momentos, las energías que se están moviendo entre nosotros, son de ajuste, están ayudando a que cada uno sepamos quiénes somos, hacia dónde vamos. No hay tregua, somos una especie de árboles en período de poda. Estamos eliminando lo viejo, lo caduco, lo que ya no sirve, para enfocarnos en nosotros, en nuestro Yo.

Primero. Elegido el sitio, me podré cómoda. Conectaré con la energía del universo, sintiéndome una con ella.

Segundo. Visualizaré que soy un árbol fuerte, crecido, brillante, que tiene ramas que hay que podar. Cada rama a podar serán los miedos, las inseguridades, la falta de claridad, todo lo que "sobre" ya sea consciente o inconsciente de ello. Veré cómo queda el árbol podado y listo para florecer. Mi Yo preparado para Ser.

Tercero. Me veré como un árbol de navidad, lleno de bolas de colores. Cada una de ellas será un deseo, una trabajo a realizar, una meta a conseguir, un reto que superar. El árbol será verde, brillante, lleno de chispitas de color, de vida y de luz.

Cuarto. Colocaré una estrella dorada en la parte superior del árbol. Y de ella, saldrán rayos de luz dorada que rodearán al árbol y a mi misma. Sentiré cómo me envuelve la luz dorada, llenándome de amor, de vitalidad, de claridad, de fuerza.

Quinto. También podría ser el segundo punto. Pediré ayuda a mis guías, a los seres de luz, para que me recuerden cuando se me olvide, que después de la tormenta llega el sol, que a pesar de los momentos difíciles, seguimos avanzando por el camino luminoso de la luz y el amor, en dónde nunca falta la claridad y la esperanza. Me pondré en sus manos confiando en su infinita sabiduría y amor.

Sexto. Daré las gracias a todos ellos, a los seres que me acompañan y guían, a la luz y al amor, a la fuente infinita de amor incondicional, al universo, por su amor, su protección y su presencia en mi vida.

Para quién quiera hacer un ritual

Primero. Encendería una vela de color dorado para el día del Solsticio y rojo para Nochevieja. Llevaría un cuarzo citrino en la mano. También se puede elegir otra piedra que simbolice al sol o la que más nos guste.

Segundo. Repetiré los mismos pasos que en la visualización pero ahora adornando de verdad el árbol de navidad. Cada bola o adorno que coloque, será un deseo, un reto.


Dejaros llevar por vuestra intuición. Sentid que sois, que somos luz y amor, conectar desde el corazón y fluid. El resto saldrá sólo. Feliz Solsticio.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.

lunes, 2 de diciembre de 2013

Navidades sin nuestros seres queridos fallecidos

Hace unos días, Sara me pidió que hablara sobre cómo podemos vivir la Navidad cuando se ha perdido un ser querido.

La muerte de un ser querido siempre deja huella, cicatrices y heridas, independientemente de la época del año en la que estemos. Existen fechas más complicadas, en las que los recuerdos, las emociones y sentimientos se agolpan y estrujan al corazón. Todos las conocemos, aniversarios, cumpleaños, vacaciones, Navidades...

No hay una regla que diga cómo tenemos que vivir estos días tan especiales. Afrontar estas fechas va a depender mucho de nuestro estado de ánimo, de cómo estemos llevando el duelo, del apego que sintamos hacia nuestros seres queridos; y también, de la personalidad y carácter que tenía nuestro familiar. Por ejemplo, si era una persona divertida que contaba chistes o historias, al recordarlo seguro que sonreímos.

Nuestros seres queridos están en otro plano, en el que el amor lo es todo. Los sentimientos y emociones están vinculadas al amor, a la tranquilidad, a la paz y la calma. Ellos no viven como nosotros los sentimientos a flor de piel. Simplemente, aman y comprenden. Es mucho más sencillo para ellos que para nosotros. No se enfadan si colocamos o no un plato en su sitio en la mesa de Navidad, ni si lloramos o reímos recordando su ausencia. Ellos cantaran si cantamos, reirán si reímos, y nos consolaran cuando lloremos.

Vivir la Navidad sin la presencia de nuestros seres queridos puede ser duro. Podemos hacerles un pequeño homenaje y recordar su alegría, su risa, su presencia si pensamos en ellos, en cómo la vivían, en cómo disfrutaban de ella. Eso no significa que no lloremos o nos duela. No hay que forzar nada, ni tampoco disimular por los demás. Cada uno de nosotros vive la muerte de sus seres queridos de manera distinta. Ninguna es mejor o peor, es diferente. Algunos prefieren no hablar de ello, porque les duele; otros en cambio, necesitan hacerlo, porque necesitan sacar su dolor.

Podemos vivir la Navidad, recordándoles, sintiéndoles, hablándoles desde el corazón. Quién le apetezca puede encender una vela, poner un disco que les gustara, escuchar su canción o villancico preferido. También podemos estar en silencio, poner una foto suya que nos guste, llevar su jersey favorito. Todo ello es por y para nosotros. Ellos no lo necesitan; saben que les llevamos en el corazón, que están en nosotros, en nuestros pensamientos, no necesitan nada más que eso. Saberse amados y queridos.

No debemos olvidar que la vida sigue, que tenemos un camino que continuar aquí en la tierra a pesar de su marcha y que ellos, nuestros seres queridos, quieren y desean vernos felices. Nos ayudan con su amor a que lo consigamos, velando y cuidando de nosotros. Son amor, son luz y si abrimos el corazón sentiremos con fuerza su presencia a nuestro lado.


La imagen está tomada de internet y desconozco quién es su autor.